Matías Chlapowski
Matías Chlapowski

El vía crucis colombiano

Hace ya varios años, invitado a la embajada de Colombia, estuve presente cuando visitó al Uruguay el canciller de ese país Fernando Araujo quien pasó más de 6 años secuestrado en la selva por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en condiciones difíciles de imaginar.

Al lograr escapar en su tercer intento, toda una odisea, fue nombrado por el entonces presidente Uribe para representar su país y contar a un mundo indiferente y descreído, lo que es ese flagelo.

Recuerdo haberme ido disgustado del almuerzo cuando, muy suelto de cuerpo otro comensal, dejó entrever cierta simpatía por los guerrilleros colombianos al decir que tenían buenos contactos con ellos". La víctima allí presente y la embajadora Claudia Turbay -a quién esos sediciosos raptaron su hermana que luego asesinaron, así como a otros de su familia- optaron por tragarse el sapo. De aquella fecha a hoy pasó más de una década. Hagamos un repaso.

La violencia en Colombia fue mutando y recrudeciendo. En los 60, entró en escena la guerrilla marxista. Luego irrumpió el narcotráfico y la producción de coca en la amazonia (Colombiana). A veces enfrentados por conflictos de “peaje" y extorsión, pero generalmente aliados y/o fundidos entre ellos, lograron tener vasto dominio territorial. Poseedores de enorme poder económico, con capacidad de amedrentar y accionar con, por ejemplo, sangrientos atentados con coche-bombas en las ciudades y asesinar sin piedad en cualquier lugar.

Consecuencia de esto y la incapacidad de las fuerzas del orden para enfrentarlos con éxito, surgieron grupos paramilitares. Fue esta una mezcla terrible, incentivada por la creciente demanda mundial de estupefacientes. Seis millones de campesinos fueron desplazados y desarraigados, centenares de miles de colombianos murieron, quedaron heridos o lisiados, docenas de miles fueron secuestrados. El daño a oleoductos, torres de transmisión eléctrica, puentes, establecimientos empresarios, fincas que tuvieron que ser abandonadas. Son incontables los daños padecidos y que siguen sufriendo ese valiente y amable pueblo.

El presidente Santos, al poco tiempo de tomar el mando (2010) viró la política de guerra total de Uribe (de quién fue Ministro de Defensa) que tenía como claro y prioritario objetivo exterminar la insurgencia y el cultivo de coca. Santos, siguió el combate pero ofreció un arreglo de paz.

Esto lo logró solo en parte, ya sobre el final de su segundo mandato y a pesar del voto negativo en un plebiscito, donde encuestas previas vaticinaban -erróneamente- el apoyo de la población al acuerdo ofrecido a la guerrilla. A pesar de ese revés, antes de dejar el gobierno, firmó un armisticio con las FARC.

A cambio de su rendición y la entrega de sus armas, se estableció un fuero especial para juzgar a los guerrilleros en forma benigna por los crímenes cometidos y probados, otorgando a varios líderes representación en el Parlamento, tierras, etc. Sin embargo, antes de partir no consiguió lo mismo con el ELN (Ejercito de Liberación Nacional) el otro grupo terrorista, más chico pero ideológicamente mas duro.

Estos últimos siguen actuando. A mediados de enero, en la escuela de cadetes General Santander, de Bogotá, murieron 21 aspirantes a oficial de policía. Más de un centenar fueron heridos, resultado de la explosión de un coche-bomba, cargado de docenas de kilos de pentolita (derivado del TNT). El ELN se atribuyó el atentado.

Una semana más tarde, las fuerzas del orden esta vez pudieron evitar otro atentado, en el Departamento de Boyacá, fronterizo con Venezuela, por donde circula mucha gente. ¡Allí se desactivó un artefacto con 120 kilos de explosivos!.

Un posible objetivo del ELN seria someter al nuevo presidente Iván Duque a proponer una amnistía más favorable que la obtenida por las FARC, que incluya la posibilidad de quedarse con parte de sus bienes, logrados ya sabemos cómo; tratamiento más leve en el tribunal especial, mayor representatividad garantizada en el parlamento, etc.

Dentro de este contexto hay un millón y medio de refugiados Venezolanos y una reciente ruptura de relaciones internacionales con Venezuela y tensión entre Colombia y Cuba frente al pedido de Bogotá para que la Habana entregue a varios terroristas del ELN que allí se encuentran.

Tampoco se puede descartar una eventual incursión militar del ejército colombiano en Venezuela, donde el ELN tiene su cuartel general. Recordemos el año 2008, durante la presidencia de Uribe, cuando se hizo una operación comando en la selva ecuatoriana, cerca de la frontera de colombiana. Allí las FARC tenían una base. Se dio muerte al N° 2 de esa organización, Raúl Reyes (un delincuente de talla) pareja o marido de la hija de "Tiro Fijo" (N° 1) y a 17 guerrilleros. Se secuestraron computadoras con importante información sobre contactos que facilitaban el accionar del grupo, información comprometedora de relaciones con varios gobiernos y temas relacionados con el narcotráfico.

Ese fue un golpe muy duro del cual no se pudieron reponer del todo y fue la bisagra de su declive. Luego del hecho, Uribe se anticipó pidiendo disculpas pero explicando la necesidad de hacer lo que hizo. Correa, entonces Presidente de Ecuador, como era previsible protestó por la violación de la soberanía de su país y rompió relaciones diplomáticas, acompañado por Chávez de Venezuela, que se solidarizó.

¿Como sigue esta película? Se conjugan varios factores contrarios a un final feliz. El área de cultivo de coca ha vuelto a crecer. Los ambientalistas se oponen ferozmente a su defoliación con glifosato. La geografía de Colombia milita en contra. La demanda de cocaína sigue firme. El ELN también. Creo que es hora de legalizar-regular el tema, como con el alcohol y los cigarrillos. Pero no soy optimista en el corto plazo.

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