Matías Chlapowski
Matías Chlapowski

Derrota y secuelas

Terminó la guerra en Afganistán. Por lo menos para las tropas de EE.UU. y las naciones que antes acompañaron en la lucha contra los talibanes y otras guerrillas. Los valores que se quisieron imponer parecen haber sido barridos por el viento.

Todo ese esfuerzo, esas muertes y esas heridas, esos ingentes sacrificios, no habrían servido para nada; las aulas desiertas o con mínima asistencia. Retrocedieron varios casilleros los derechos de la mujer. Las protestas recientes fueron dispersadas a palos. Miedo, incertidumbre. Venció lo primitivo.

La crítica de que fue desordenada, sangrienta, impropia y mal conducida la partida, es injusta. No creo que haya forma de “retirarse” frente al acoso en forma inocua o elegante. Irse desde el centro de un país grande y montañoso, sin salida al mar fronterizo de varias naciones, algunas hostiles y sin ningunas ganas de involucrarse más de lo que ya estaban. Colmados de paupérrimos refugiados.

Bien por Biden, que sustrajo 123.000 personas de ese caos. No todas las que hubiera querido, pero se hizo lo posible. Salir de esa guerra va a fortalecer a los EE.UU. y no lo contrario. ¡Algunos despistados le reclaman los equipos que tuvo que abandonar! Increíble.

La sangre de unos y otros, derramada en ese agreste país durante 20 años pide explicaciones, pero estas se escurren como el agua en la arena. Este gran esfuerzo en vidas, trabajo, desvelo y dinero (US$ 2.261.000.000.000) ¿por qué terminó así? No es la primera vez.

Previo a esta intervención, los griegos o macedonios, los persas, los indios, los árabes, los mongoles, los turcos, el imperio británico y más recientemente los rusos comunistas, entre otros, fracasaron en sus intentos de dominio estratégico sobre los pasos de Gandomak y Jaiber, entre Asia menor y el sur donde hoy se encuentra Pakistán y el acceso al Océano Índico.

Luego del ataque terrorista a las Torres Gemelas en el 2001, los EE.UU. fueron a Afganistán en busca de Bin Laden (*) quien desde allí dirigía y entrenaba a sus huestes amparado por el gobierno talibán de entonces, que fue luego derrocado. Pero Bin Laden ya se había mudado. La misión fue cambiando en sus objetivos y terminó siendo un esfuerzo militar y cultural para democratizar y modernizar al país, instalando una democracia. Se impulsó la educación pública, incluyendo a las niñas. Antes también hubo intentos endógenos para modernizar al país. El más destacable fue durante el reinado de Amanula (1919-29) un esforzado reformador que derrotado, pudo fugarse al exilio. Ganaron los retrógrados, como ahora.

La presencia en Afganistán permitió a EE.UU. liquidar a Bin Laden, escondido en Pakistán, 10 años después. Entonces, empezó la reducción de tropas de la OTAN (**). El gobierno electo no supo ganarse la mayoría de la población. Su ejército, pertrechado y entrenado por los EE.UU. no pudo asentarse en su rol. La manifiesta existencia de soldados y contratistas extranjeros siguió exacerbando la resistencia y el rechazo de los tradicionalistas.

Los esfuerzos para impulsar los valores occidentales, la democracia, la tolerancia religiosa, el esparcimiento, las oportunidades a la mujer, la apertura económi- ca, etc. eran repudiados por la fuerte corriente tradicionalista contraria al progreso. Al ir fracasando el noble intento, no sin también reconocer que algunos lucraban con eso, ya se perfilaba la derrota.

Cuando Trump llegó al poder (Obama había reducido la presencia militar en ese país) estableció contacto con los talibanes y fijó la retirada de las tropas norteamericanas, para después de su reelección, evitando el coletazo negativo que esa operación podría llegar a darle. Como sabemos, no logró su segundo mandato y le tocó la ingrata tarea a Biden, de seguir. Tema que vamos analizar luego de pegar una ojeada a otra invasión prácticamente simultánea y sus consecuencias.

El presidente Bush (h) en sintonía con Cheney su vice y Rumsfeld, secretario de defensa, convenció al Congreso para invadir Iraq, abriendo la caja de Pandora al derrocar a ese cruel dictador, Saddam Hussein quien tiempo atrás desencadenó una atroz y larga guerra con Irán, luego invadió a Kuwait y martirizaba a la minoría kurda, fue de allí expulsado por Bush (p). Pero Hussein era laico de orientación, nada fundamentalista y en Iraq combatía a los exaltados. La mujer gozaba de mucha mayor libertad y participación pública que en la mayoría de los países árabes. Había allí grandes museos (fueron saqueados durante la invasión) y libertad de culto. (Su canciller era cristiano). Pero Bush (h) por las razones que expuso, decidió deponerlo a pesar de no haber conseguido el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU ni la unanimidad de la OTAN. G B apoyaba pero los franceses estaban totalmente en contra. Iraq fue invadida y Saddam Hussein juzgado y ejecutado aunque no se encontraron armas de destrucción masiva, la razón o excusa para el ataque. Igualmente allí se trató de imponer una democracia pero esa intervención revolvió el avispero, desestabilizó a la región y tuvo un impacto muy negativo en gran parte del mundo musulmán.

En Afganistán, al tener fecha cierta el retiro de los norteamericanos, rápidamente colapsó el gobierno, huyó su presidente y se dispersó el ejército. La contención a los talibanes para dar tiempo a quienes debían y tenían que partir, se esfumó. Eran 1200 militares, que quedaban, unos 5 a 6.000 civiles norteamericanos y extranjeros, más ingentes colaboradores locales que corrían peligro de muerte, de permanecer en el país.

Sin suficientes militares para asegurar el embarque Biden se enfrentó con pocas alternativas y escogió la correcta. Ordenó el ingreso de unos 5000 paracaidistas e infantes de marina para asegurar el perímetro del aeropuerto, controlar los accesos y disuadir la marea humana. Siguió negociando con los talibanes para implementar el retiro pactado.

(*) Concebido por Jalid Sheij Mohammed, preso en Guantánamo.

(**) Se activó por primera vez -hasta ahora- la cláusula (5) de defensa mutua.

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