Matías Chlapowski
Matías Chlapowski

Bipolar peligroso

Durante un corto período de tiempo vivimos en un mundo unipolar donde la supremacía absoluta era de los Estados Unidos. Luego de algunos desaciertos, como la invasión a Irak y su participación en el cambio de régimen en Libia, su prestigio moral perdió ascendencia mientras que su poderío económico fue erosionado por la competencia/crecimiento de otras potencias. Vivimos un paréntesis multipolar de fechas difíciles de definir, que los norteamericanos compartieron con la Unión Europea pujante, una Rusia ya más ordenada y una China emergente. Eso ha cambiado.

Después de la derrota de Alemania, Italia y Japón en 1945, en el mundo quedaron dos potencias predominantes (EE.UU. y la URSS) y sus respectivas zonas de control o influencia. Luego que los soviets adquirieron la bomba atómica en 1949, y frente al peligro de su mutua destrucción, ambos adoptaron la premisa de no precipitar conflictos directos donde se tuvieran que enfrentar. A parte de eso, compitieron en zonas periféricas, para imponer su huella. EE.UU. blandiendo ideales liberales e impulsando el libre mercado y la URSS propiciando el comunismo, la revolución, la lucha de clases y la economía planificada.

En 1991 la URSS finalmente hizo implosión y sus partes se desprendieron. Los ex "satélites" europeos se arrimaron lo más rápido posible a la UE buscando el resguardo de la OTAN, que los protegiera a futuro de las garras rusas, del comunismo y deseosos de participar en los beneficios de un libre mercado, en lo laboral y en el intercambio de bienes y servicios. Gozar de la libertad, poder leer sin censura, viajar. Varios adoptaron el euro. No todos lograron escindirse de la zona de influencia rusa. Ucrania no pudo. Bielorrusia quizás no quiso y a Chechenia los rusos nunca la dejarán ir. Al sur, se crearon numerosos nuevos países.

Pero anterior a estos eventos ocurrió otro gran mojón histórico cuyas consecuencias se sintieron después. Fue la muerte de Mao en 1976 y la llegada de Deng al poder en China, quien en forma cautelosa pero sin pausa, fue desarticulando el modelo comunista de economía centralizada. En forma práctica, dio marcha atrás a la reforma agraria e impulsó de manera extraordinaria a esa nación, sacudiendo y eliminando la maraña de reglamentación que impedía su crecimiento. Permitió de a poco, el regreso del capitalismo pero al mismo tiempo manteniendo un férreo control político a través del partido comunista. China, en dos generaciones, pasó de ser un país pobrísimo a convertirse en una potencia económica. Dentro de este contexto de cambio, el PC evolucionó y se convirtió en una meritocracia competitiva. Los jóvenes jerarcas son elegidos de entre los rangos inferiores de la burocracia de ciudades, pueblos y aldeas y la cúspide de la pirámide está llena de ingenieros y gente muy capaz.

A principios del siglo XIX el PBI chino represen-taba el 40% del mundo. ¿Sorprende este dato, no? Pero ocurrió un hecho insólito: una tremenda demanda por el té en Occidente que no se podía pa-gar. A China no le interesaban los productos europeos y pedía oro/plata a cambio de té. La Compa- ñía de las Indias Orientales (EIC) encontró la solución al problema. Descubrió el producto prohibi- do en el imperio, por el que había demanda. El opio. Con el apoyo del gobierno británico y de su armada y la complicidad de más de uno, se forzó la entra- da de la droga a China y se logró equilibrar la balanza comercial. A la fuerza se introdujo el opio al país. El Imperio no supo defenderse. Ello y las intervenciones militares extranjeras posteriores, degrada- ron a la sociedad, aceleraron la decadencia de la administración pública, exacerbando las revueltas internas que padecía China y aplastaban su desarro-llo. Luego, robaron y trasplantaron las plantas de té a la India. Más tarde, el país sumido en el caos y la guerra civil en forma casi permanente, sufrió otras vejaciones que terminaron en la invasión japonesa de 1937. Tras derrotarlos en 1945, los chinos comunistas y los nacionalistas liberados de los japoneses se enfrentaron hasta que Mao Tse-tung derrotó a Chiang Kai-shek en 1949, quien se refugió en Taiwán. Se vislumbra ahora un serio problema internacional ya que Xi, el líder chino, ha anunciado per se su pronta anexión.

Europa Occidental a partir de 1945 se reconstruye en parte gracias al generoso e inteligente apoyo del Plan Marshall y se reinventa con el Mercado Común. Al caer el muro de Berlín, se expande y llega a tener paridad económica con EE.UU., pero su unión es golpeada por el Brexit, los independentistas y populistas y su voz pierde fuerza.

Trump ha desplegado dos políticas notorias. I) Frente al peligro del fundamentalismo islámico, trató de acercarse a Rusia y Putin parecería haber querido ayudarlo a ganar, pero sus acciones terminaron jugando en contra y frente a la reacción negativa en EE.UU., se ha replegado sobre China. II) Ha iniciado una guerra comercial con China, la que hasta ahora competía en los mercados, quizás abusando de la buena fe de EE.UU. Ahora hay un claro enfrentamiento y una presa, Taiwán. Reivindicaciones sobran. El ambiente para un conflicto está pronto. China será en breve, la mayor potencia económica del mundo y junto al poderío militar ruso, un temible rival. Se tensa el hilo entre liberalismo y autoritarismo.

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