Matías Chlapowski
Matías Chlapowski

Atatürk 1881-1938

Mustafá Kemal Atatürk, soldado y político, fue sin duda uno de los estadistas más importantes del siglo XX. 

Vale la pena recordar algo de su historia y logros, algunos cuestionados y revertidos por el actual hombre fuerte que gobierna Turquía, país cuyos cimientos modernos fundara en 1923 Atatürk de los restos del Imperio Otomano.

Mustafá Kemal nació en Salónica (hoy Grecia) en el seno de una familia de clase media baja. Su padre fue empleado de aduanas y fallido empresario maderero. Su madre, probablemente de ascendencia búlgara, era muy trabajadora, guapa y ferviente musulmana. Apenas sabía leer, tuvo 5 o 6 hijos de los cuales solo dos llegaron a edad adulta. Enviudó y volvió a casarse con una persona de mejor posición social con la cual su hijo e hija, ya mayores, mantuvieron buena relación. Es de su madre que Kemal heredó ojos azules, tez blanca, prestancia y garbo.

De muy pequeño se rebeló contra la educación religiosa. Tenía una clara aversión al culto y a la superstición, aptitud para las matemáticas y detestaba la caligrafía. Gustaba de la poesía y muy temprano de la política, la historia y la geografía. Le gustaba la acción como también la lectura. Se graduó del liceo militar y pronto descolló como un joven y ambicioso oficial. Sus superiores lo enviaban a distintos destinos del imperio, en parte molestos por sus actividades revolucionarias y modernizantes. (En esos tiempos se daba el fenómeno de los jóvenes turcos, que buscaban el cambio y el poder). Preocupaba al alto mando su capacidad de movilizar seguidores con los cuales forjaba lazos. La consecuencia era que lo enviaban a las fronteras para alejarlo del estado mayor en Estambul. Adonde siempre regresaba y nuevamente se destacaba por su talento, energía, visión estratégica y don de mando. Algo parecido pasaba con Ismail Enver, nacido el mismo año que Kemal (murió en 1922) mejor conectado e igualmente ambicioso.

Se acercaba la Primera Guerra mundial. Kemal vaticinó que el conflicto iba a ser largo y que ganarían los ingleses y franceses. Creía determinante el dominio del mar. Enver (*) pensaba todo lo contrario y estando ya en la cúspide del poder (parte del triunvirato, como ministro de guerra y casado con una hija del Sultán) envió a Kemal como Tte. coronel a la península de Galípoli, un comando inhóspito, para hacerse cargo de una división “en formación”. Para desgracia de los británicos, franceses y súbditos, su fortuita presencia allí fue fatal.

Al aliarse Turquía con Alemania y Austria, sus adversarios -Francia y GB- perdieron su principal canal de contacto con Rusia, vía el Mar Negro (Odesa). Churchill, entonces ministro Marina, ideó un audaz plan para rápidamente sacar a los turcos de la contienda. Consistía en forzar la entrada del estrecho (Dardanelos) con la flota y amenazar con el bombardeo de Estambul. Al mismo tiempo desembarcaría un ejército en Galípoli, para controlar el istmo y sometería la capital. Frente a semejante hecho confiaban que el Sultán se rendiría. Sentían cierto desprecio por los militares otomanos. El plan fracasó. Las aguas habían sido minadas. El almirante británico murió de un ataque de corazón tras perder varios barcos y su segundo decidió retirarse.

El general a cargo de la fuerza expedicionaria desembarcó sus tropas sin mayor dificultad pero no se preocupó en tomar inmediatamente las alturas y llegar al otro lado del istmo. Cuando quisieron hacerlo era tarde. Kemal, al observar la invasión, comprendió sus designios y plan de ataque. Desplegó rápidamente sus tropas, pidió refuerzos y frente al caos y muerte en las otras unidades, obtuvo la autoridad para ejercer el mando de todas las tropas en la zona. Conquistó y recapturó las alturas, fortificó las posiciones emplazando ametralladoras, morteros y artillería, y cuando estas faltaban, apelando a la bayoneta y arengando a las tropas las lideró personalmente. Sufrió una herida menor ¡su reloj de bolsillo amortiguó el efecto de un proyectil! Montó hospitales de campaña y organizó el suministro de agua y comida. No durmió durante casi una semana y además estaba enfermo (ataque de malaria) pero derrotó a sus invasores, quienes nunca más pudieron tomar la iniciativa.

La campaña de Galípoli terminó en un verdadero desastre aliado, casi destruye para siempre la carrera de Churchill, a quien sus enemigos atribuyeron la fracasada iniciativa, pero catapultó la imagen de Atatürk.

No hay espacio para narrar como llegó Atatürk al poder, cuatro años después de terminada la Guerra Mundial. Liberó Anatolia de la ocupación, luchando y pactando con varias potencias extranjeras. Sin embargo, el relato posterior, de lo que podría ser un admirable ejemplo, quedó para siempre ensombrecido por el terrible genocidio de los armenios cristianos, iniciado por Enver y Talaat. Enormemente popular y trabajador estableció Atatürk una república laica, emancipó a la mujer, prohibió el velo, hizo que se reemplazara la ley sharía, adoptando un código civil parecido al italiano y otro comercial, siguiendo los lineamientos del alemán y suizo. Permitió que las mujeres ocuparan cargos municipales y en 1934 permitió el voto de la mujer. Si lo comparamos con Francia e Italia (1945) y Grecia (1952), es evidente su moderna visión política y social.

Emprendió una enorme labor educativa y cultural, adoptando el alfabeto latino y mandando a la escuela a la población de 6 años a los 40, para actualizarse. Eliminó las madrazas. Exigió la adopción del apellido (antes usaban el nombre, añadiendo el de sus padres y ocupación). Permitió el consumo de alcohol. Se casó, pero su matrimonio duró poco. Murió en 1938 de hepatitis. Dejó un inmenso legado. Podría decirse que su estilo de gobierno correspondía al de un despotismo ilustrado y benigno. Era tan brillante y dedicado que su autoridad opacaba cualquier desavenencia. Hasta mandó formar un partido de oposición porque no la había.

(*) Enver buscó provocar la guerra ordenando a la flota atacar a los rusos en el Mar Negro.

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