Martín Aguirre
Martín Aguirre

Una urna de preguntas

Llegó el día.

Tras meses de campaña electoral, hoy los uruguayos irán a las urnas para definir bastante más que un simple período de gobierno de 5 años. Se trata de un plebiscito sobre la “era frenteamplista”, que lleva ya 15 años gobernando el país. Pero además, lo que surja de las urnas responderá una batería de preguntas que quienes analizan (analizamos) el debate público en Uruguay, se vienen haciendo hace tiempo.

La primera, obviamente, es si la sociedad uruguaya cree que el Frente Amplio, luego de 3 períodos donde manejó de forma absoluta el poder Ejecutivo, el Legislativo, que tuvo gran influencia sobre el judicial, y que de manera no oficial también controló el poder sindical y el universitario estatal, merece cinco años más al mando.

Con una economía estancada, con una violencia en las calles creciente, con incipientes problemas de convivencia, y algunas grietas visibles en el entramado institucional, lo que exprese la sociedad hoy dará una imagen clara sobre cuáles son sus prioridades y urgencias. Y sobre su visión del país.

Una segunda pregunta que responderán hoy las urnas, es sobre el rol de la oposición. Durante estos años, salvo alguna excepción, esta mostró un perfil bastante moderado. A veces eso podía quedar tapado por los “rifirafes” propios de cualquier sistema político. Pero por la personalidad de sus líderes, por su apuesta a una estrategia electoral de largo plazo, o por una concepción general de que este es un país amortiguado donde la agresividad extrema no paga políticamente, el tono de la oposición ha sido “suave”. También es verdad que la mayoría automática oficialista no le dejaba mucho margen para otra cosa.

Pero lo que está pasando, al menos para la visión de quien esto escribe, es un quiebre en la visión política de lo que podríamos llamar el “mundo opositor”. Ese medio país que no comulga con la teología frentista. El surgimiento de dirigentes como Edgardo Novick primero, y Guido Manini luego, que son más frontales y confrontativos, muestra que al menos un sector de ese mundo opositor pierde la paciencia y reclama un tono mucho más peleador.

Esto nos lleva a la tercera pregunta, y es acerca del papel que tendrá a futuro Cabildo Abierto, y su líder Guido Manini Ríos. Si las urnas confirman lo que auguran las encuestas, estaremos ante la presencia de un fenómeno sin precedentes. Un partido que surge en pocos meses, y que alcanza semejante representación parlamentaria, cambiará drásticamente el escenario. El sistema se fragmentará en al menos cuatro bloques, y el incentivo que tendrá su dirigencia, tras un éxito indiscutible basado en el no compromiso con nadie, y en el choque frontal, será a profundizar esas posturas.

Cuarta pregunta: el Partido Colorado. ¿Se concretará un resurgir de esa colectividad de la mano de Ernesto Talvi? ¿Podrá hacer exitosa esa visión socialdemócrata que quiere aportar al partido, bastante distinta a la que le dio Bordaberry? Y si no, ¿cuál será el futuro de Talvi y del partido?

Otra pregunta interesante que seguramente las urnas respondan, tiene que ver con el futuro del Frente Amplio. Durante buena parte de la campaña se dijo que había una implosión del sector más de centro, y desde Talvi hasta Mieres, muchos intentaron cosechar en ese bolsón de votos al parecer huérfano. Sin embargo, algunas alianzas internas de último momento, y lo que decían las últimas encuestas, parecían dar por tierra con esa aspiración.

Por otro lado, será clave ver la votación del MPP y el espacio mujiquista. ¿Podrá confirmar su supremacía en la interna del FA? ¿O empezará a mostrar los signos de una decadencia que acompañe a la lenta salida de escena de su líder histórico, José Mujica?

Y esto se conecta con lo ya mencionado de Cabildo Abierto, y el Partido Nacional. Las urnas dirán si el crecimiento de Manini se hace a costas de atomizar el voto opositor, y “robando” votos tradicionalmente blancos, como los sectores más humildes rurales. O si Manini logró pescar en la pecera del Pepe, entre el votante más pobre y menos ideologizado.

También será determinante lo que salga de las urnas para definir el futuro del Partido Nacional. No porque aparezca a primera vista algún retador que pueda desafiar a Lacalle Pou en caso de que no le fuera del todo bien esta noche. Pero sí porque si tras una elección como esta, (y con un rival como Martínez) no logra imponerse, habrá un mar de fondo turbulento entre los blancos. Si gana, y con la edad que tiene, se habrá asegurado además de un lugar en la historia, unos cuantos años de hegemonía interna blanca.

Para cerrar, ¿cuáles son los números mágicos? Uhhhh... Sobre esto hay tanta especulación como listas registradas en la Corte. Habrá que contener la ansiedad y esperar que al abrir la urnas aparezcan las respuestas a todas estas preguntas.

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