Martín Aguirre
Martín Aguirre

Mitos y mentiras electorales

Las elecciones tienen mucho en común con un partido de fútbol. Bueno, en Uruguay todo tiene mucho en común con un partido de fútbol. Pero en la previa de una jornada electoral, los "expertos" aportan conceptos que, muy al estilo de lo que sucede en el principal deporte nacional, suelen estar basados en falacias y mitos. Veamos al menos cinco de los más habituales de la última recta final electoral.

Las elecciones tienen mucho en común con un partido de fútbol. Bueno, en Uruguay todo tiene mucho en común con un partido de fútbol. Pero en la previa de una jornada electoral, los "expertos" aportan conceptos que, muy al estilo de lo que sucede en el principal deporte nacional, suelen estar basados en falacias y mitos. Veamos al menos cinco de los más habituales de la última recta final electoral.

1) "En esta campaña no han habido propuestas". Esta frase ha sido habitual en casi todas las campañas de las que este periodista ha sido testigo, pero en pocas como la presente ha sido menos real. Si algo ha abundado han sido las propuestas de todo tipo y color, desde la lanzada por Constanza Moreira de reducir las Fuerzas Armadas para destinar esos recursos a la educación, hasta el planteo de Jorge Larrañaga de crear una guardia nacional militarizada para reducir la inseguridad. Desde el plan Asentamiento Cero de Lacalle Pou, hasta el planteo de TLC con Estados Unidos de Bordaberry, pasando por la eliminación del IRPF de Amorín Batlle. Incluso Vázquez, cuya experiencia de gobierno le otorga menos urgencia de realizar propuestas concretas, las ha dado. Habló del 6% para la educación y que mantendría al ministro del Interior, entre otras. Se trata de propuestas bien específicas en los temas que generan mayor preocupación ciudadana.

2) "El bolsillo es lo más importante a la hora de votar". Otra frase trillada desde tiempos inmemoriales, pero que hoy recibe un duro desmentido. Si bien la economía nacional da síntomas de estar en una meseta preocupante, la situación de los bolsillos de los uruguayos, en general, hace mucho que no era tan positiva. Sin embargo, las encuestas dicen que el oficialismo ha venido perdiendo terreno en las preferencias populares, y que la oposición unida no solo lo supera nominalmente, sino que tiene buena chance de derrotarlo en octubre. Al menos, mucha más chance de la que nadie le daba hace uno o dos años.

3) "La interna oficialista no despierta demasiado interés". Incluso el presidente Mujica ha apoyado esta visión afirmando que "es como bailar con la hermana". Lejos de eso, es mucho lo que parece jugarse en esa interna. O al menos así lo hace sentir la masiva apelación al voto de algunos sectores, especialmente los vinculados al vicepresidente Astori, con el argumento de que lo que se decida hoy será determinante para el equilibrio de fuerzas entre sectores. Un equilibrio que ha sido muy conflictivo estos años, y que promete ser vital para saber qué tipo de gestión tendría un tercer gobierno frentista. Pero además, la irrupción de Constanza Moreira no sólo ha motivado a un sector del oficialismo que se sentía lejos del rumbo de sus caudillos, sino que ha desestabilizado la campaña de Vázquez, y lo ha mostrado vulnerable como nadie lo hubiera esperado. Por lo visto hay hermanas con las que es interesante bailar.

4) "A los uruguayos les encanta votar". Este es otro clásico de las previas electorales que parece bastante devaluado. Según predicen los encuestadores, la participación en la primaria será la más baja desde su instauración, y con suerte rondará el 40%. Casi 10 puntos menos que en la última y 14 que la primera vez que se realizaron en 1999.

5) "La política no genera interés en la gente". Esto es complicado porque afirmar que esa frase no es cierta, parece contradecir el punto anterior. Pero no es tan así, ya que una cosa es la política en general, y otra es la política interna partidaria. En una sociedad donde los vínculos de pertenencia con los partidos parecen ir perdiendo furor con cada generación, no es raro que menos gente se sienta tentada a participar en las definiciones internas de los mismos. Sin embargo hay señales que muestran que "la gente" sí tiene interés por los temas políticos en general. Basta ver las listas de noticias más leídas en las versiones web de los diarios, o el rating de los informativos de TV (mayormente dominados por noticias políticas) para notar que el interés ciudadano por la cosa pública todavía está. Si a eso sumamos la orfandad de propuestas periodísticas y hasta humorísticas políticas, abundantes hace unos años en la TV, que tanta gente siga interesada resulta meritorio. De hecho, cada extranjero que llega al país en estas fechas, expresa su sorpresa por el grado de participación política que se ve en las calles, algo inimaginable en Europa o EE.UU.

La realidad es que todas estas no dejan de ser especulaciones. Y que quien tiene la autoridad para decir hoy cuáles son verdad, cuáles son mentira, será el ciudadano, a solas con su conciencia y con su voto en el cuarto oscuro.
Menos mal.

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