Martín Aguirre
Martín Aguirre

Greta, mi madre y la psicosis

¡No, Martín! No me digas que vas a escribir de la nena esa ecologista. No hagas eso, por favor.

-¿Por qué no? ¿Si todo el mundo está hablando del tema?

-Porque ya te conozco, la vas a criticar, o la vas a agarrar para la chacota de alguna forma, y después te va a querer matar medio mundo. ¿Nunca escuchaste eso de no meterse con niños ni perros?

-Creo que eso era algo que dijo Hitchcock sobre actuar. Pero es lo mismo. Justamente, alguien tiene que decir que no puede ser que el debate de un tema tan serio como el cambio climático, esté condicionado por las exigencias de una chica de 16 años, que vivió toda su vida en una burbuja en Suecia. Imaginate que si ella se queja de que le “cortaron los sueños”, ¿qué podrían decir los millones de niños que nunca van a tener el 10% de las posibilidades que tuvo ella?

-Ya vi que pusiste algo de eso en Twitter hace unos días, y hasta te desearon que te agarres un cáncer, entre otras cosas lindas.

-¡Justamente! Es que la gente se toma estos temas de una manera irracional y absurda.

-¿Y por qué tenés que ser vos el que les lleve la contra...?

-A ver... ¿Para qué ser periodista hoy? Para hacerse rico, seguro que no. Al menos tenés una plataforma con la que decirle a la gente alguna cosa que no quiere oír. Cuando Leonel y su barra fundaron El País era para enfrentar a Batlle. ¿Se te ocurre algo menos confortable?

-Pero explicame, ¿qué es lo que te molesta de la chica esta? ¿No creés en el cambio climático vos?

-Pah, es complicado. Yo creo que hay cambio climático, porque el clima siempre ha cambiado. Lo que es difícil saber hasta dónde está cambiando más rápido ahora, y hasta dónde es culpa de los seres humanos. Sin mencionar el detalle de si realmente podemos hacer algo para frenar eso.

-Todos los científicos del mundo están de acuerdo que es culpa nuestra, dejate de cosas.

-Bueno, en algún momento de la historia, todos los científicos creían que la Tierra era plana.

-No te hagas el vivo. Eso fue cuando la ciencia no existía casi.

-A lo que voy es que vivimos en una época donde nos creemos que la ciencia sabe todo, y no sabe. Vos sabés que soy enfermo de la meteorología. Nadie puede asegurar de qué lado va a soplar el viento dentro de tres días, pero hay algunos que saben cual va a ser la temperatura en 20 años.

-No me entreveres las cosas. Cuando la mayoría de los científicos dice algo, los gobernantes tienen que hacerles caso.

-Está bien, está bien. El problema, es que he estado leyendo sobre el acuerdo de París y estas cosas, y las medidas que exigen los activistas como esta chica Greta van a costar un platal, van a hundir en la pobreza a millones de personas, y ni siquiera está claro que arreglen nada. Es medio ridículo ese planteo de que hay unos poderosos que quieren que el mundo explote.

-¿Y entonces por qué tanta gente reclamaría esto?

-Porque es como una bola de nieve. Hay un problema real, pero las soluciones que se plantean son a 20 o 30 años. Los políticos se llenan la boca, posan con activistas, pueden hablar horas de algo que es una causa linda y noble. Después eso va creciendo. Empieza a haber plata para investigar, fondos para esto y para aquello, vos sabés cómo funcionan las oenegés, los centros de estudio, todo este mundo que prospera metiendo miedo a la gente de que se viene el Apocalipsis. Y de repente, aparece una gente inescrupulosa que te tira a una chiquilina de 16 años a ponerte a toda la opinión pública en contra, a menos que agaches la cabeza y le digas que sí a cualquier disparate.

-¿Y cómo nadie dice eso?

-Lo dicen. ¿Nunca leíste las columnas que publicamos en el diario de ese tipo Bjorn Lomborg? Tiene un argumento muy racional, dice que toda la plata que se gastaría en esta medidas, rendiría mucho más si se usara para reducir la pobreza y atacar otros temas como la malaria o la sobrepesca o el plástico en los océanos.

-Tampoco me suenan como soluciones muy fáciles.

-No. Pero fijate el tema de la pobreza. Si hay algo que ayuda a mejorar el ambiente, es que la gente tenga más plata. Vas a Europa, a EE.UU. y no ves un papel en el suelo. Andá a Indonesia, a Perú. Mirá como cambió China con ese tema desde que creció. O mejor, compará Pocitos con Maroñas.

-Ahí no veo mucha diferencia...

-Bueno, tenés razón. Pero eso tiene que ver que la Intendencia es un desastre. Pero no importa. ¿Entendés mi punto?

-Me parece que sí. Vos decís que hay que dejar un poco de lado la psicosis, los excesos de emotividad, y buscar formas realistas de enfrentar el asunto. Y con medidas que no agraven la pobreza, que es el mayor contaminante del mundo. ¿Algo así?

-¡Exacto!

-¿Y vos creés que podés convencer a todos esos tipos fanatizados con ese argumento?

-Y... sí

-Andá... Escribí algo sobre la campaña, no embromes más.

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