Martín Aguirre
Martín Aguirre

El futuro del MPP

El MPP es el grupo político más poderoso en Uruguay.

En 2014, más de uno de cada tres votos al Frente Amplio fue al MPP, y el sector de José Mujica dispone de seis senadores, 25 diputados, además de controlar el segundo departamento del país: Canelones. Sus finanzas también son robustas, debido a que topea los sueldos de sus jerarcas en 70 mil pesos, y el resto va al sector. Esto sin entrar a considerar otros rubros.

Ahora bien, ¿cuál es el futuro del Movimiento de Participación Popular? Porque la mayoría de sus principales dirigentes pasan los 80 años, y nadie puede dudar que el gran imán de votos del sector ha sido José Mujica. Cuyo talento político ha sido siempre flotar entre “sapos y culebras”, seduciendo por igual al dueño de La Huella, que a Gerardo Nieto. El tema es que la “nueva guardia” del MPP, que enfrenta este desafío monumental, no parece disponer de esa “flexibilidad” ideológica, “catch all”, como dirían los amigos politólogos. Y en los últimos días, hemos tenido pruebas contundentes de este punto.

Uno de los ejemplos más comentados ha sido el de la diputada Manuela Mutti, de Salto. Con solo 32 años, profesora de historia, se trata de una de las figuras “de recambio” más interesantes del grupo.

El autor tuvo la chance de verla debatir en persona en un evento organizado por los amigos (estos amigos de veras) del CED, y se encontró con una persona formada, inteligente, bastante carismática. Y sin embargo, esta semana circuló un video de Mutti que no podía ser más contrastante con esa primera impresión.

En medio de una explosión de emotividad casi humorística, se mandó un discurso como para matar de envidia a Graciela Villar. Allí estaba todo: la oligarquía, el neoliberalismo, la lucha de clases, la explotación del pobre por el rico. Una ensalada que a nadie hubiera sorprendido si le decían que estaba leyendo textual, un editorial de El Popular de 1968.

En la misma semana, circuló otro video de la otra gran figura de recambio del MPP, el diputado Alejandro Sánchez. Ante una audiencia muy raleada, en Sayago, Sánchez se mandó otro discurso del más puro cuño leninista.

Que la derecha odia a los pobres y quiere reducir los ingresos de las familias, que nos quieren entregar al neoliberalismo y al FMI como en “los 90”, que quieren convertir el país en una plaza financiera, que son el macrismo nacional. En fin, todo el combo sectario y marxista más crudo que usted se puede imaginar. Con dos aditivos.

El primero, para pegarle a Talvi dijo que “se vende como activista de Casavalle, y en Casavalle no lo conoce nadie”. Bueno, teniendo en cuenta que Talvi es uno de los fundadores del liceo Impulso, una obra monumental en ese barrio, el discutible hecho de que no lo conociera nadie, solo hablaría bien de él. Quiere decir que aportó, trabajó, sin buscar un rédito político personal de ello, ¿no?

El segundo, cuando dijo que “somos la fuerza que no está dispuesta a que sigan matando mujeres”. Eeee, “Pacha”, su fuerza gobierna hace 15 años, con mayorías y caja, y en los últimos 10 días mataron a 4 mujeres. No parece el comentario más feliz. Sin mencionar que sugiere que el resto de los políticos quiere que maten gente.

Pero el gran tema de fondo es que uno con todo esto se pregunta si estos dirigentes de 30 años, que han tenido la chance de formarse, de viajar, de conocer el país y hablar con gente de todos los sectores, ¿realmente se creen ese discurso marxista apolillado? ¿De veras están convencidos que el mundo en el año 2019 se reduce a ese esquema básico y binario de película de Disney?

Primero, en el último siglo no se conoce ningún ejemplo de un país que haya prosperado aplicando esa receta, esa forma de entender la sociedad, y sí muchos que se han hundido. ¿No lo saben? ¿No lo vieron? Segundo, el mundo de hoy es tan, tan complejo... Un ejemplo. Hace dos días, la bolsa de Londres, el epicentro del más puro capitalismo especulativo del mundo, tuvo una oferta de compra nada menos que de la bolsa de Hong Kong. ¿Sabe quién controla la bolsa de Hong Kong?

El Partido Comunista chino. Sí. Ese partido reformado por un líder como Deng Xiaoping cuya frase más recordada es “enriquecerse es glorioso”. ¿Cómo hacés calzar una realidad de este nivel de complejidad, en ese discurso tan básico?

La sensación que queda al ver todo esto es que el MPP, como casi todo el Frente, con el cambio generacional parece estarse volcando fuertemente hacia su raíz más conservadora, más marxista. Incluso de sus dirigentes más “al centro”.

La explicación escapa a la capacidad de análisis de este periodista. Pero el resultado es lo que ya muestran las encuestas, un divorcio con grandes sectores de la sociedad. Tabaré, Mujica, hicieron al Frente Amplio potente, cuando rompieron las fronteras tradicionales de la izquierda, y le dieron garantías a los sectores medios. En el nuevo MPP ¿no les preocupará perder ese espacio?

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