Martín Aguirre
Martín Aguirre

El Frente no va a implotar

Implotar el Frente? ¿A quién se le ocurre? Eso es algo más propio de los blancos, que de una coalición que parece haber incorporado todas las habilidades de los partidos que han reinado en América Latina por décadas.

Desde su cooptación de la burocracia estatal, la cultura, y la imposición de una forma de pensar donde fuera de sus filas solo está el desierto y la traición. Y sin embargo, las noticias muestran una acumulación de presión, que por algún lado deberá escapar.

Empecemos por el más reciente, que fue la salida pública del exvicepresidente Sendic el jueves en un club de Malvín Norte. Allí, ante un grupo casi más nutrido de periodistas que de fans, Sendic recalcó que no renunciará a su postulación, defendió al senador De León (que recibió una dura condena del tribunal de ética del FA), y dijo que en su partido se lo ha usado como un "chivo expiatorio" para tapar los problemas que enfrenta esta gestión de gobierno.

No contento con eso, mandó un mensaje al probable candidato del oficialismo, Daniel Martínez, señalando que "no va a poder prescindir de ninguno de nosotros, nos va a precisar a todos".

La referencia a Martínez no es antojadiza. En los últimos días, este ha salido a marcar un perfil diferenciado en la interna del oficialismo. Según Búsqueda, Martínez comunicó a dirigentes de su coalición que su discurso será muy crítico de algunos aspectos de estos últimos gobiernos, no por "un tema de encuestas", sino porque realmente tendría discrepancias con varias medidas de estos años. Algo que, para ser sinceros, es totalmente novedoso para quienes siguen la política local.

Asimismo, Martínez ha sido duro con la cúpula de la lista 711, afirmando que ni Sendic ni De León deberían estar en las listas del Frente. "Para mí, muchacho, no se mide. Sos o no sos ético. Te pasaste una milésima de milímetro, y asumís las consecuencias".

Así como alguna vez ha dicho que no quiere ser el candidato "oficial" del gobierno, y ha rechazado el apoyo de Mujica, parece que la estrategia de Martínez será mostrarse como un orejano dentro del Frente, representante de todo lo bueno de ese partido, y divorciado de todo lo malo. El tema es si quienes queden del "lado oscuro" en este esquema están dispuestos a asumir su rol expiatorio de forma sumisa.

Otro hecho que muestra rasgos implosivos en la interna del Frente Amplio fue el debate en el reciente Congreso de esa coalición.

Dos propuestas que fueron adoptadas de manera muy sólida por el Congreso no parecen ir de la mano con el sentir de la sociedad uruguaya de hoy.

Primero, el aumentar los impuestos, así como dar más herramientas a los organismos de recaudación para cruzar información. Algo que ya generó reacciones de empresarios, industriales y analistas económicos, incluso cercanos al oficialismo, que han dicho que esas medidas solo agravarán el estancamiento económico.

La segunda medida polémica es la derogación de la ley que establece la prisión preventiva en delitos graves que cometan menores, y la eliminación del registro de antecedentes penales para adolescentes condenados. Se trata de una propuesta del sector liderado por Constanza Moreira, y que logró un apoyo grande entre la mayoría de los grupos del oficialismo y las bases. Aunque fue duramente criticada por el MPP, que la ve como algo a contramano de las nuevas políticas de seguridad que impulsa el ministerio del Interior.

Está claro que quien salga finalmente ungido como candidato del Frente Amplio puede matizar estos planteos, y esconderlos lo más posible durante la campaña. Algo natural si quiere ganar las elecciones en un momento donde la economía está planchada, los ingresos de las familias se encuentran al límite, y el tema del delito está en el tope, no ya de la preocupación de los ciudadanos, sino de una molestia con visos de furia. ¿Por qué hace entonces estos planteos el Frente Amplio? ¿Se trata de un exceso de confianza en sus fuerzas electorales? ¿No le preocupa perder? ¿Hasta dónde pueden aguantar los lazos que unen a los distintos grupos del oficialismo estos tironeos?

Para responder estas preguntas hay que volver al principio. Y hablar de lo que es la principal "cualidad" de estos partidos que han logrado permanecer en el poder tantos años: su imbricación con el aparato burocrático estatal. La confianza que lleva a que pequeños grupos sin peso electoral empujen al partido a los extremos, o a que dirigentes puedan apostar a la omertá de los sacrificados, se basa en que al final del día, todos dependen de que el partido retenga el poder, y con él la capacidad de repartir cargos y beneficios. Podrá parecer materialista, pero a medida que se acerque la elección, y más si las encuestas la ponen dura, el miedo a la intemperie será el más sólido amalgamador de la unidad del oficialismo.

Apostar a que todos estos conflictos actuales sigan vigentes en el año electoral parece ingenuo y poco realista.

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