Martín Aguirre
Martín Aguirre

Cucos y cangrejos

Seguí en EE.UU., Martín, donde te sentís como en tu casa, sobre todo con el gobierno de Trump".

El amable comentario, uno de los "publicables" recibidos por el autor tras un simple apunte sobre la protesta rural, es síntoma del peligroso clima de confrontación social que vive el país. Y, la verdad, si lo que se ve en las redes fuera un reflejo real de la situación de convivencia nacional, es como para pedir asilo en la embajada de Botswana.

Por suerte, el mundo real que transmiten los medios en serio, lleva más calma al espíritu. Pero entre la fauna de ignorantes, personas con mala fe, y operadores políticos rentados que vegeta en el conventillo virtual de las redes, hay un patrón nuevo que merece ser destacado. Y es el de figuras del oficialismo que se dedican a azuzar a la horda en contra de esos medios, a la vez que inventan cucos que justifiquen el mal momento de su fuerza política. Todo muy Trump, dicho sea de paso.

Un exjerarca de Salud Pública daba un lamentable ejemplo de esto, cuando hace un par de días acusaba a los "grandes medios" de ignorar el lío del intendente Botana con los cargos de confianza. Una periodista del diario se tomó el trabajo de buscar en Google y en 5 minutos le respondió con 8 o 9 notas destacadas en diarios e informativos de TV sobre el tema.

Por supuesto que esto no calma a las fieras. Casi al mismo tiempo un asesor de un ministerio cargaba contra el nuevo "ogro" que parecen querer fijar los dirigentes del oficialismo: Andebu, que junto con las gremiales agropecuarias, los diarios y algunos centros de estudio, estarían operando como un monstruo en las sombras para derribar a este gobierno, legítimo representante de los intereses populares y de los oprimidos.

Esto, por supuesto, que es una reverenda tontería. Y los primeros que lo saben son los dirigentes del oficialismo, que han logrado una hegemonía política como no se ha visto en medio siglo, pese a nunca contar con demasiado apoyo en esos sectores. ¿Será que de golpe se han vuelto tan poderosos? ¿O que ante la propia debilidad hay que buscar un enemigo externo?

Pero en medio de esta miasma, hay cosas que generan optimismo.

Una de ellas, es la puesta sobre la mesa del tema de los cargos en el Estado. El reclamo de los manifestantes rurales ha forzado una discusión que resulta incómoda para los dirigentes de todos los partidos. Aunque las responsabilidades no son iguales.

En un país con una población económicamente activa que apenas supera el millón y medio de personas, los datos muestran que existen más de 310 mil vínculos laborales con el estado. Y que en los últimos 6 o 7 años, esto ha venido creciendo de manera sostenida.

Dentro de esta problemática, hay situaciones que generan más irritación en la gente. Y una de ellas es la de los cargos de particular confianza, designados directamente por los gobernantes. Y dentro de esto hay otro subsector que es el de los más de 100 asesores particulares que cuestan a los contribuyentes unos US$ 3 millones al año. Para comparar, las medidas anunciadas para mejorar la situación del agro representan menos de US$ 7 millones.

El tema ha generado discusiones tragicómicas en estos días, como la de saber que el ministerio de Economía tiene contratado en este rubro a un biólogo con un objetivo que sería apasionante conocer. ¿Tal vez ayudar al ministro Astori a luchar contra la biología para poder ser candidato? O la de una exfigura del Partido Colorado que revista en filas del oficialismo, y cuya conversión parece estar siendo compensada con dinero nada menos que del Ministerio de Educación.

La respuesta del oficialismo ante esta información, y la natural furia de la gente, es decir que del otro lado se hace lo mismo. Y tiene razón. Las intendencias del interior, cuya mayoría está en manos opositoras, tienen cifras iguales o peores en materia de contratación de gente y de formas desprolijas. Si la oposición tuviera "la cola limpia" en este tema, se podría estar haciendo una fiesta, pero...

Ahora bien, las responsabilidades no son iguales. Para empezar, por un tema de montos. Para seguir, porque los gobiernos locales enfrentan presiones sociales en ese sentido más difíciles de resistir que a nivel nacional. Y sobre todo, porque se suponía que el Frente llegaba para cambiar ciertas reglas de la política que tenían a todo el mundo podrido. Lejos de eso, con la impunidad de las mayorías propias, parece haber potenciado el problema.

Buscando lo positivo, que este cangrejo escondido bajo la piedra esté saliendo a la luz, y que sea tema de discusión general, alimenta esperanzas. Porque si la sociedad realmente está dispuesta a patear el tablero de este problema histórico del país, la "clase política" no tendrá más remedio que asumirlo. Y si alguien se decide a meter cuchillo en esa eternamente postergada "madre de todas las reformas", se habrá dado un paso enorme para sacar al país de un círculo vicioso en el que está sepultado hace décadas.

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