Martín Aguirre
Martín Aguirre

Confesión y sacramento

Hola. ¿Hablo con la Iglesia Tabarecista?—Sí, es aquí.

—¿Puedo hablar con el Maestro?

—¿De parte de quién?

—Mire, mi nombre es Martín Aguirre, soy periodista de El País, y ...

—¿Periodista? Jajajajá. ¿Usted es masoca?

—Disculpe, ya sé, pero soy hincha de Wanderers, de niño mi ídolo era Celso Otero, y de veras preciso hablar con él.

—Déjeme ver.

—Sí, acá Tabárez.

—Buenos días Maestro. Disculpe que lo moleste. Nos conocimos hace unos años en una entrega de premios de Ovación a Neymar...

—¡Qué quiere! No me sobra el tiempo. Ustedes los periodistas...

—Mire Maestro, he pecado. Me quiero confesar. El viernes pasado, después del partido, estaba tan caliente que hice un chiste y puse en Twitter que hubiera preferido que Josema le rompiera la rótula a Mbappe en vez de llorar. Y me están por sacar la ciudadanía.

—¿Usted escribió un artículo instigando a la violencia?

—No, Maestro. Fue en Twitter, esa red social, donde hay que escribir corto y se supone que es para que la gente sea irónica y no se tome las cosas muy en serio.

—¿Y usted pretende apelar al humor en un país donde le quieren poner mi nombre a una plaza y Murro puede ser candidato a Presidente? Jajajajajá. Ahora, usted, ¿apoya el proceso?

—Mire Maestro, apoyar, apoyo. Lo del camino es la recompensa y todo eso. A veces me caliento como todo el mundo, cuando hace cambios tarde, o lo deja al pobre Suárez tirado allá arriba solo...

—¡Eso no es apoyar el proceso! Acá no se aceptan tibios.

—Disculpe Maestro, pero yo creía que lo lindo del fútbol era la polémica, la falta de certezas, la picardía, discutir horas por cualquier cosa...

—Eso es de otro tiempo. Ya no. O se está a favor o se está en contra. ¿Usted sabe algo de fútbol?

—Bueno, Maestro, saber... Mi viejo me hizo seguir de chico campañas de Villa Teresa en la C, a Cerrito, a Wanderers...

—¡Pavadas! El proceso es otra cosa. Acá se busca acercar a la familia, cuanto menos fútbol haya visto, mejor. ¿Usted le hace mandados a Paco? Ya sabe que ahora me van a querer degollar esos.

—No Maestro. Le juro que no tengo nada que ver con Paco. Es más, creo que está caliente con nosotros y nos acusa de hacerle mandados a Godín y a Lugano.

—¿Usted está con los jugadores entonces?

—Bueno, en algún momento los vi con simpatía. Pero el mundo de fútbol está tan podrido. Y hace poco tuve una charla con alguno por una nota que no les gustó y el tono con el que me hablaron, no fue lindo. ¡Encima ni la habían leído! Trato de no meterme...

—Sí, a veces los muchachos se pasan de rosca. Hay algunos familiares también que... El problema es que usted debe ser medio fachito... de El País... la dictadura.

—Maestro, yo nací en el 74. Y encima mi padre estuvo siempre en primera fila contra la dictadura. Pregunte por ahí. Más allá de que siempre se exageró con eso. Usted sabe, las cosas que puso El Popular, los comunicados 4 y 7... Y nadie dice nada de todo eso.

—Sí, ya sé. Hay cada uno en la izquierda. Ahora les dio por falsificarme la firma para apoyar un reclamo de los docentes...

—Sí, ya sé. Yo hace años escribí una columna donde lo elogiaba por la manera como evitaba que se lo usara políticamente.

—¡No me adule! Que para chupamedias ya tengo bastantes en su gremio. Qué poca dignidad tienen.... Ya hasta me hacen sentir mal cuando los rajo en las conferencias.

—Dígame, Maestro, usted es hombre de fútbol, ¿cómo se lleva con esta invasión de recién llegados, que nunca fueron a una cancha y de golpe las saben todas?

—La Iglesia Tabarecista acepta a todos. Hay que integrar. Piense en los sueños, en las utopías, la vida, siempre hay metas más grandes por venir.

—Entiendo. Qué bueno que puede ver con esa perspectiva.

—¿Qué quiere? ¿Que le diga la verdad? ¿Que me tienen podrido todos estos fanáticos burros que no entienden el offside, pero dictan cátedra de moral? Descubrieron a Valdano ahora porque dijo que somos divinos. ¿Sabrán que él debe el Mundial a Bilardo? ¿Del bidón de Branco? Ahora, usted es medio nabo, con todo lo que tengo que hacer me viene a molestar por algo del Twitter ese...

—Es que hubo gente importante que me hizo sentir que lo mío fue gravísimo maestro.

—¿Quién?

—Bueno, el director del IMPO.

—¿Uno que era sociólogo, pero no era sociólogo? No sea papafrita.

—El profe Piñeyrúa escribió algo, parece también. Y la web de Valenti se sumó al asunto...

—Ah, un paladín de la ética. ¿Y usted le da bola a esos? Se merece todo lo que le pasó. Mire, vaya, cómprese Antología Poética de Benedetti, y léalo de punta a punta. Eso es penitencia suficiente.

—Maestro, me fui de boca en Twitter, tampoco maté a nadie.

—Eso o escuchar todo el campeonato uruguayo la audición del comentarista intelectual.

—No se hable más. ¡Ya salgo para Tristán Narvaja!

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