Leonardo Guzmán
Leonardo Guzmán

Talvi... ¿de cuál Batlle?

Temática variopinta en la semana. Nuevas perlas del actual drama penal: los Fiscales no negocian más con el Fiscal de Corte sino con el Ministerio de Trabajo, no acuden más a comparendos por el Código viejo y dejaron de atender público. 

Suman así más atraso a los 30 días que ya venían demorando en recibir a los denunciantes, incluso en flagrancia.

La indagación sobre los embarques de cocaína confirmó que fue por coima que se dejó pasar 600 kilos rumbo a Francia, tan luego por un servicio inspectivo aeromilitar que a los pasajeros comunes nos arranca inocentes frasquitos de remedios e inocuos cortaúñas.

El candidato Martínez y el Frente se agarraron un empacho gastrointestinal por incluir primero y excluir después la candidatura a diputado del cantante Gucci: en nombre de lo “políticamente correcto”, el Gran Hermano totalitario, sin pruebas, lo apartó manoseándole la reputación y atropellándole los derechos.

Por encima de bolsos, cuadernos y arrepentidos, la mayoría votó el domingo el regreso del kirchnerismo, desatando una crisis de confianza que el Presidente Macri manejó el lunes sin tino político y con escasa conciencia institucional, volviendo a mostrar cuánta falta le hacen las raíces partidarias y qué absurdo es que un Presidente que debe serlo “de todos” se tiente con una reelección que lo convierte en candidato de unos contra otros.

Todos estos temas merecen reflexión. Pero ayer El Observador escribió una interesante nota titulada “El Batllismo de Talvi: un poco de Luis, bastante de José, mucho de Jorge” y subtitulada “El candidato colorado reparte sus ideas entre los integrantes de la familia que marcó al Uruguay en el último siglo”. El texto subraya las diferencias de enfoques económicos entre los tres Presidentes Batlle que fueron electos en el siglo XX, remarcando especialmente cómo Jorge Batlle no fue ortodoxo respecto a su tío abuelo José Batlle y Ordóñez y se apartó de los enfoques de su padre Luis Batlle Berres.

Es verdad, pero con una acotación: los dos gobiernos de Batlle y Ordóñez, los dos gobiernos de Luis Batlle -el segundo, en colegiado- y el gobierno de Jorge Batlle aplicaron las políticas económicas que inspiró cada época y que exigió cada coyuntura, sin dogmas de fe. A veces más dirigistas y a veces menos, estatistas pero impulsores de la iniciativa privada, hicieron culto de la persona por encima de los determinismos económicos y las recetas hechas.

Tuvieron en común el mérito de respetar la libertad y la ley, creando un clima republicano de convivencia incluso respecto a temas que en su momento fueron tan espinosos como las relaciones del Estado con las religiones y en especial con la Iglesia católica.

Tuvieron en común el respeto por la persona. Lejos de los materialismos de izquierda y derecha que hoy descuartizan el pensamiento público, afirmaron deberes humanistas incondicionados, que le dieron perfil a la República: Batlle y Ordóñez, con la legislación social sin guerra de clases; Batlle Berres, con su rompimiento con el primer Perón y la lucha contra las dictaduras de los 50; Jorge Batlle, con la rotundidad en negarse a la quiebra -el default- , pese a reclamárselo el Fondo Monetario y el Frente Amplio, juntos.

Es que por encima de las políticas económicas, esos prohombres -no más pero no menos que otros grandes servidores de los partidos históricos- colocaron su dignidad en el servicio a la Constitución.

Y es en esa savia pura que hay que buscar la línea unificadora de lo que haya de venir, quienquiera gobierne.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)