Leonardo Guzmán
Leonardo Guzmán

Un Frente afrentoso

El País, El Observador, Montevideo Portal y todos los medios resonaron desde anteayer con los mismos acordes de la misma charanga desafinada.

"Luego que se conoció el fallo del Tribunal de Apelaciones que ratificó su procesamiento por peculado y abuso de funciones, los sectores del Frente Amplio se reunieron con el exvicepresidente para definir la sanción a la que será sometido". Algunos dieron noticia del estado de humor con que recibió a "los sectores" el ciudadano Raúl Sendic. Algunos manejaron fórmulas, tales como suspenderlo por un año.

¡¿A eso hemos llegado?!

Y sí. A eso. El Partido de gobierno negocia la sanción con el ofensor público número 1, el hombre que cayó de la Vicepresidencia por imputarle la Justicia abuso de funciones y peculado —apropiación indebida de dineros del Estado—, tras haberse mantenido en el cargo cuando ya había sacado patente de mentiroso respecto a la licenciatura que proclamó sin tenerla.

Para llegar al poder, el Frente Amplio una y otra vez denostó la moral de los partidos tradicionales, que siempre se limpiaron por dentro ventilando sus verdades y reventando sus ocasionales pústulas a la vista de la opinión pública.

¡Qué paradoja! El último gobierno colorado —hasta ahora— levantó al país tras la peor crisis económico-financiera. Y se fue sin que nadie llevase a la Justicia ni a Comisión Investigadora alguna, ni al Presidente Jorge Batlle ni a su familia ni al Vicepresidente Luis Hierro ni a sus Ministros colorados, blancos y sin partido ni a sus Directores de Entes.

En cambio, el conglomerado que hoy gobierna ha estado haciendo todo lo posible por ocultar, disimular y aplazar el pronunciamiento sobre evidencias como las que ahora se conocen respecto a sus múltiples implicados. Y sobre todo, pateó para adelante el pronunciamiento sobre Sendic, al punto de pasarse el año entero sin decidir si políticamente comparte, o no, la condena pronunciada por su Tribunal de ética.

Ahora, confirmado el procesamiento sin precedentes en el cargo cuasi presidencial donde estaba encaramado, a Sendic no lo excluyen por portazo, con esa santa indignación y repugnancia que le hace hervir la sangre a la gente seria. No ¿qué va?

Despachan excursiones para ir, en petit comité de íntimos, a dialogar con el involucrado, en busca de coincidir en alguna sanción que a él le caiga bien.

No sea cuestión que se enoje y diga cosas inconvenientes. Charlemos, en vez de excluirlo o excretarlo como siempre hicieron en este suelo los hombres libres y los partidos libres con los réprobos que, en todos los grupos, la condición humana puede reproducir sin preaviso.

Pues bien. Ese modo de no aplicar principios y querer negociar lo innegociable no es una casualidad ni un desvío ocasional. Es el fruto último —corrompido, es decir corrupto y corruptor— del relativismo en cuya ciénaga vino a parar la vida nacional.

Si todo es relativo y los principios no rigen, después que abusaste, violaste la ley y te quedaste con lo ajeno, vení que hablamos. Cara a cara. O, mejor dicho, rostro a rostro.

Richard Read dijo: "Piensan rajar a Sendic porque pianta votos, no porque no sea ético".

Discepolo anticipó: "En un mismo lodo, todos manoseaos".

Lo cual merece condena en todas las conciencias, muy por encima de los partidos.

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