Julio María Sanguinetti
Julio María Sanguinetti

A siete días

El próximo domingo puede resultar histórico. Si Aecio Neves gana la presidencia en Brasil y en Uruguay el oficialismo no pasa del 45%, la virazón política abarcará a toda la región, habida cuenta de que la Argentina se encamina hacia la moderación. Ya Mujica obtuvo un 2% menos que Vázquez en 2004; si hoy éste baja otro 2% sobre la elección anterior, la ecuación cambiará. Lo de Aecio es muy revelador porque, luego de ser relegado por las encuestas, terminó multiplicándose en la realidad, con una posición muy parecida a la de nuestros partidos tradicionales. Hasta postula la baja de la imputabilidad a 16 años .Esta venturosa hipótesis no sé cuánto probable es, pero posible, sin duda.
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Los candidatos llegan al final en actitudes y posiciones diferentes. Luis Lacalle Pou se instaló como una gran novedad, de ritmo y estilo juvenil, y el correr de su campaña “por la positiva” ha ratificado ese efecto. Pedro Bordaberry, con mucha menos propaganda y medios, s

El próximo domingo puede resultar histórico. Si Aecio Neves gana la presidencia en Brasil y en Uruguay el oficialismo no pasa del 45%, la virazón política abarcará a toda la región, habida cuenta de que la Argentina se encamina hacia la moderación. Ya Mujica obtuvo un 2% menos que Vázquez en 2004; si hoy éste baja otro 2% sobre la elección anterior, la ecuación cambiará. Lo de Aecio es muy revelador porque, luego de ser relegado por las encuestas, terminó multiplicándose en la realidad, con una posición muy parecida a la de nuestros partidos tradicionales. Hasta postula la baja de la imputabilidad a 16 años .Esta venturosa hipótesis no sé cuánto probable es, pero posible, sin duda.
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Los candidatos llegan al final en actitudes y posiciones diferentes. Luis Lacalle Pou se instaló como una gran novedad, de ritmo y estilo juvenil, y el correr de su campaña “por la positiva” ha ratificado ese efecto. Pedro Bordaberry, con mucha menos propaganda y medios, se ha fortalecido con su presencia personal, al punto que en el ambiente del periodismo y las encuestas se asume que luce como el más sólido, el que denota mejor preparación para el ejercicio presidencial. El Dr. Vázquez, por su lado, arrancó con una opaca actitud oficialista, proponiendo no cambiar nada (porque íbamos “bien”). Ante la fría acogida, el Frente Amplio se dio vuelta y pasó a hacer lo que sabe, oposición, en el caso al gobierno virtual del Dr. Luis Lacalle Pou. El efecto surrealista inicialmente impactó, pero luego el candidato retornó a un oficialismo tan agrisado que se abrazó al Ministro Bonomi, propuesto como su futuro Ministro del Interior. O sea, nada cambiará , en el tema de mayor reclamo ciudadano.
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Esta primera vuelta electoral será fundamental y no hay que confundirse. Aquí se vota con el corazón al partido al cual se siente más afín. Luego, en la segunda vuelta, ya no habrá partidos sino dos candidatos y la elección será entre uno y otro, en función de un balance de patriótica conveniencia. En la primera vuelta se define el Parlamento, lo que es decisivo para quien gane la presidencia y para la influencia que cada partido puede tener el futuro. Quienes aún piensan equivocadamente que lo mejor es volcarse de entrada al que mejor aparece en las encuestas, deben tener claro que las encuestas pueden errar (como en Brasil) y que al Frente Amplio nada le beneficia más que enfrentar solamente a un rival más o menos fuerte pero al que -en la primera vuelta- superará en votos y porcentajes, con su consiguiente efecto psicológico. El mejor modo de derrotarlo es que aparezcan fuertes las dos grandes ramas de la eventual coalición de los partidos fundacionales. Para nosotros, esto es claro como el agua, pero desgraciadamente, todavía no lo es para algunos ciudadanos con los que conversamos. Esperemos que estos siete días ayuden a su reflexión.
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Las opciones que el domingo empezaremos a decidir son muy fuertes.
Democracia liberal, gobernada por los electos por el pueblo, o corporativismo kirchnerista, en que los delegados sindicales (que nadie vota) posean el poder de decisión y nos lleven a desastres de corrupción como en ASSE o en vivienda..

Educación moderna y evaluada, que retome el camino de nuestra reforma de 1995, o inmovilismo del desastre actual en que el “pase social”, los pocos días de clase, la ausencia de profesores y la falta de evaluación nos han llevado a los peores resultados de la última década, con un rezago nunca visto en los niños y adolescentes de los sectores más pobres.

Un esfuerzo responsable por enfrentar el delito con la prioridad en preservar la tranquilidad de la sociedad o continuar con la charlatanería que solo discute sobre la mayor o menor justicia en el tratamiento de los delincuentes.

Un plan racional de servicios de salud o este monstruo financiero y burocrático, según el cual la gente se amontona en emergencias desbordadas o sufre esperando la consulta de un especialista que a veces llega cuando no hay más paciente.

Una política exterior independiente, que potencie la libertad comercial del país, o esta resignación a las iracundias venezolanas, las trapacerías argentinas y la indiferencia brasileña, que nos han llevado a que “la política esté por encima de la ley”, según la ya célebre expresión presidencial.

Una política económica que privilegie la estabilidad y no deteriore salarios y jubilaciones con una inflación que crece, pese a las volteretas artificiales que maquillan la realidad de un deterioro del 10%.
Un clima de verdadera democracia o este autoritarismo en que un Presidente abusa de su posición e insulta, profesores hacen paro y presionan a los alumnos por el referéndum y la propaganda oficial desborda todas las riberas.

Sobre estas opciones es que decidirá el ciudadano. El domingo no habrá una encuesta para evaluar simpatías sino el acto fundamental en que se marcará el rumbo de los próximos años. Esta semana es la hora de pensar.

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