Julio María Sanguinetti
Julio María Sanguinetti

Por qué Luis

Como es notorio, el Partido Colorado ha resuelto apoyar la candidatura de Luis Lacalle Pou. Así se le hizo saber en su memorable visita a la casa de nuestro Partido y se ratificó en el “Compromiso con el País”, con la firma de nuestro candidato, Dr. Ernesto Talvi.

No hay deserciones en esta actitud, con la solitaria excepción de dos o tres personas sin relevancia electoral. Pero el Frente Amplio, en el estado de desesperación en que se encuentra, amplifica esas situaciones pretendiendo establecer una incompatibilidad con el voto a un candidato de origen nacionalista.

En mi condición de colorado y batllista, al pie de nuestra tradición, doctrina y aún sentimiento, decimos que:

1) En la segunda vuelta no hay partidos. Como decía Michel Debré, el constitucionalista francés que resucitó el sistema de balotaje en la Constitución de 1958, en la primera vuelta se vota con el corazón y en la segunda con la cabeza. ¿Por qué? Porque no hay matices, es uno u otro y en esa instancia, como también explicaba Debré, se vota al pariente más cercano de la familia ideológica a la que se pertenece. Que, en el caso, es la de la democracia liberal, la del Estado de Derecho, la de la economía de mercado, la del comercio libre, la de la educación para el mundo, por oposición a la familia socialista, que cree que Venezuela es una democracia, se opone a los acuerdos de libertad comercial, traslada sus dogmas a la enseñanza y reafirma su rencorosa y perimida “lucha de clases”, que ha estado en la base de las tragedias de Europa del Este y de los liberticidas regímenes comunistas.

2) Como colorados, nuestra identidad se vincula siempre al gobierno, en la realidad histórica o en la intención programática. En este caso estamos votando precisamente para integrar un gobierno de coalición del que seremos socios. No se trata simplemente de una expresión contraria al Frente Amplio. Es un paso hacia el retorno al gobierno, a la posibilidad de construir y de hacer que nos motiva, como partido, desde nuestro primer día.

3) El país precisa una alternancia. Han pasado 15 años y de aquel Frente Amplio que sacudiría “las raíces de los árboles” a este agotado, que luego de disfrutar la mayor bonanza de precios internacionales de la historia (2004-2014) entrega una educación estancada, un deterioro sin precedentes en la seguridad ciudadana y unas finanzas públicas hipotecadas, con un enorme déficit, insostenible en el tiempo. Es imprescindible un golpe de timón, asumir las realidades negativas que ignora el gobierno y poner en marcha cambios imprescindibles en los asuntos fundamentales. El anunciado gabinete ministerial es la expresión rotunda de un “continuismo” que proclama seguir con lo mismo y, además, con los mismos, porque Mujica, Astori, Leal (que es Bonomi), Bergara (que es el equipo económico de estos 15 años) son eso. No se reconoce la necesidad de un atisbo de cambio y solo se lanzan absurdas amenazas de desestabilización, que desnudan muy baja convicción democrática.

4) Nuestro voto al Dr. Lacalle Pou es al proclamado conductor de una “coalición multicolor”. Así se ha definido en su campaña y su voluntad y sabiduría para la articulación se hicieron realidad en el documento suscrito entre todos los candidatos opositores. Ganó ese rol por la votación popular en la primera vuelta. A lo largo de la campaña ha mostrado madurez, conocimiento y un manejo político sin errores, lo que no deja de ser notable, porque el más experto tiene un tropezón. A ello le ha añadido una singular capacidad articuladora: definió su Vicepresidente, con acierto, el mismo día de la elección y logró el acuerdo programático en solo nueve días. Esto genera confianza, nos hace mirar el futuro y concebir la real esperanza de un cambio hacia un país más tolerante, más moderno, menos cargado de prejuicios.

5) Candidato a candidato, ha sido notoria la superioridad del Dr. Lacalle. Tanto en los debates como en reportajes de televisión más que agudos, ha dejado la sensación de estar a la altura de la responsabilidad. El Ing. Martínez, pese a su empeño por lucir moderado y simpático, ha vivido el acoso de los comunistas (¡¡¡que hasta le hicieron pedir perdón por haber cuestionado a la Unión Soviética!!!), mi colega Mujica le nombró un portavoz en el medio de la campaña, la publicidad de los sectores mayoritarios casi ni le nombra y hasta Jorge Zabalza, el viejo tupamaro, le enrostró el despilfarro de gobiernos frentistas que hundieron 150 millones de dólares en el Río de la Plata en un proyecto frustrado. Si algo faltaba, el debate del miércoles pasado dejó a Lacalle en la puerta de la Presidencia de la República.

Nuestro voto, entonces, es hijo de la razón y pretende ser un llamado a la razón. Los colorados que puedan aún estar dudando, deberían entender que por nuestra propia convicción, estamos comprometidos con este proyecto de coalición, lanzado en mayo del año pasado, cuando visitamos a los Dres. Lacalle Pou y Larrañaga. No estamos entrando a un espacio ajeno sino al que contribuimos a construir con nuestra palabra y esfuerzo.

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