Julio María Sanguinetti
Julio María Sanguinetti

Idus de febrero

El año uruguayo está empezando con un ruido casi ensordecedor. Que no es distinto en el mundo, aunque los del Norte, muertos de frío en medio de tormentas de nieve, no viven en ese clima de vacaciones que sobrevive en esta nuestra Semana de Carnaval.

Hace 45 años todavía se decía que en verano no pasaba nada. Y pasó: comenzó el golpe de Estado, en aquel "febrero amargo" en que nuestro país vio por vez primera los tanques del Ejército en la calle, asediando a la Ciudad Vieja, defendida con una barricada que la Armada —al mando del bien recordado vicealmirante Zorrilla— había establecido para defender la legalidad. Fueron días dramáticos. Allí quedó el poder civil subordinado al poder militar, inaugurando una situación dictatorial. En aquel momento dramático, el Frente Amplio todo se adhirió al golpe, porque el dilema no era "entre la Constitución y la dictadura" sino entre el "pueblo y la oligarquía", cuando "el pueblo", según ellos, eran los sindicatos y los "uruguayos honestos, civiles o militares". Quisieron subirse al carro, con oportunismo político y debilidad democrática, y pareció que en esos días de febrero lo lograban. La mayoría militar más adelante los bajó. Desgraciadamente, hoy, 45 años después, poco se recuerda a Amílcar Vasconcellos, el político que con más valor denunció al régimen naciente y al propio Zorrilla. Mientras que a los jóvenes se les enseña en los liceos una historia tergiversada, donde está borrada esa adhesión frentista al golpe.

El Presidente removió toda ASSE. Ya el Frente Amplio, como en el caso Sendic, sale a decir que se terminó la corrupción en ASSE y que su criterio ético es impoluto. Se olvidan que esa misma corrupción se generó bajo su gobierno. Porque la Dra. Muñiz era Ministro cuando contrataron en Bella Unión una empresa de los propios médicos. Porque fue un ex diputado del Frente Amplio, como director del Hospital de Rivera, quien contrató, por sí y ante sí, sin financiación ni autorización legal, 60 médicos y 48 empleados, al tiempo que contrataba en Brasil a empresas amigas. Porque en Mercedes y Dolores también se pagaban ambulancias a empresas de los propios jerarcas. Porque Alfredo Silva, al estilo de los sindicalistas argentinos, manejaba el gremio y hacía contratar empresas amigas. ASSE no le ha mejorado la asistencia a los más pobres mientras el Fonasa masifica a las mutualistas en perjuicio de su calidad. Todo es un agujero negro de intereses y por eso ha vivido de crisis en crisis. Ahora viene el maquillaje para la elección. Maquillaje.

En Lima, los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guayana, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, le dijeron al Presidente Maduro que no era bienvenido a la reunión del grupo. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos denuncia la crisis humanitaria que sufre Venezuela, con gente que muere en los hospitales porque no le pueden hacer una diálisis u otros tratamientos. Uruguay sigue en silencio. Ya no aplaude, porque la dictadura venezolana es impresentable, pero tampoco condena. Silencio. El sufriente canciller Nin resiste como puede, porque la mayoría del Frente Amplio sigue con Venezuela tanto como con Cuba. La cuestión de fondo es la de hace 45 años en febrero: si el movimiento va hacia la izquierda, no importa la libertad…

El maldito de Talleyrand —conocedor como nadie de la naturaleza humana— decía que lo excesivo termina siendo insignificante. Desgraciadamente, es lo que está pasando con la noble causa feminista, que distingue a Occidente del dogmatismo musulmán. Cambiar el final de la ópera Carmen, para que no muera ella sino su abusivo amante, es un atentado cultural y una idiotez conceptual, porque borran la verdadera denuncia del machismo para incurrir en una tergiversación que nos aleja del verdadero fin. Eso pasó en Italia, como en Inglaterra la curadora de la "Manchester Gallery of Art" bajó un cuadro del pre-rafaelista Waterhouse por unos desnudos que muestran "el cuerpo femenino como objeto decorativo". Estos nuevos inquisidores, que degradan una de las grandes causas de la libertad, ¿qué pedirán para la Venus de Milo? Lo mismo pasa con el lenguaje "inclusivo", que ya levanta olas de rechazo en España o Francia. Mientras tanto, los feminicidios arrecian. Y son dramáticamente realistas. Y esa es una inmensa batalla cultural. Las leyes son bienvenidas pero la ley real es la que se incorpora a la costumbre y justamente ese es el drama, nuestro drama. Hay que reeducar, hay que sustituir prejuicios y valores y por allí encontraremos el camino.

Este febrero también ha sido "amargo" por la avalancha de homicidios, que venía ya de un año anterior récord. El facilismo de hablar de "ajustes de cuentas" supone establecer una segunda categoría de muertos, pero además revela la acción de un narcotráfico que crece aun después de la ley de marihuana, imaginada ilusamente para reducirlo. El Fiscal de Corte dice que en cinco manzanas de Montevideo está la mitad de los crímenes de todo el país. ¿No podemos con cinco manzanas? Este enorme aparato de seguridad, con 31 mil policías y 900 millones de dólares ¿no puede con cinco manzanas? Y el Ministerio de Desarrollo Social, ¿no tiene nada para decir?

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