Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

¿Adónde va su voto?

Quienes deseen que el Frente Amplio no siga instalado en el poder después de quince años y crea importante la alternancia en el poder, deben tener en claro ciertos puntos previamente a entrar en el cuarto secreto.

Antes de otorgar su voto al candidato opositor que le caiga bien, al que le resulte más atractivo, al que coincida más con su pensamiento político y sus inquietudes sociales, o tal vez, al que le resulte novedoso o divertido.

Hay otros factores a tener en cuenta que son cruciales pero no se perciben en su justa medida o simplemente, se ignoran. Y ellos se juegan en la primera vuelta, no en el balotaje. Más allá de no querer a Daniel Martínez en la presidencia y a Graciela Villar como vicepresidenta, hay que tener muy presente que del primer round surge la representación en el Parlamento. Para que la del Frente Amplio no sea demasiado numerosa y tenga oportunidad de frenar todo, como lo hizo en los tiempos en que era oposición, es prioritario que nuestro voto se piense bien y resulte útil. Cuidado con el riesgo de que nuestro óbolo vaya a integrar a la masa común y favorezca, no al partido de nuestra elección sino al más votado en los comicios, que de acuerdo a lo que marcan las encuestas va a ser el FA.

Así como en esta ocasión los sondeos indican que tendrá una mucho menor votación que en las elecciones anteriores, igualmente se le adjudica el mayor número de votantes. Esto quiere decir que lo más seguro para llegar al objetivo de no desperdiciar el voto es decidirse a apoyar al partido (PN) más fuerte de la oposición. ¿Porqué? No se crea que esta reflexión se debe a puro fanatismo, sino que existe un aspecto no menor que la mayoría de la gente desconoce. El fenómeno de los “restos”. Para explicarlo de una manera sencilla, pensemos que para obtener una banca de diputado hacen falta 22.000 votos y el partido X obtiene 34.000. No le alcanza para dos diputados, solo para uno, así que todos esos que le sobran van a ir a dar a esa bolsa general que se repartirá de acuerdo a los cocientes decrecientes surgidos a partir del primer cálculo del cociente de representación.

¿Y cómo se calcula el mismo? Primero se resuelve cuál es la cantidad de votos válidos, cuya suma resulta una vez se descuentan los votos en blanco y los anulados. Cifra que se desconoce cabalmente hasta que se cierran las urnas y se hace el conteo.

Definido el total de votos válidos, se procede a buscar el “cociente de representación” para cada cámara. A fin de saber cuántos votos requiere un senador, se divide la suma total entre 30 y en el caso de los diputados, la división es entre 99. La definición de las “bancas enteras” del Senado se calcula dividiendo el total de votos de cada partido por dicho “cociente de representación”.

Una vez hechas las cuentas para saber cuántos votos demanda una “banca entera”, llega el momento de adjudicar las “bancas remanentes” de acuerdo a un “cociente decreciente”. Este botín se repartirá de acuerdo a lo que digan los números y como lo habitual es que al partido que recibió más votos le toque una pesca mayor en esa pileta, consigue aumentar su número de bancas. Inclusive puede llegar al número mágico. El que le permita alcanzar la mayoría. Lo peor podría decirse que son los votos en blanco y los anulados que directamente acrecen al partido con mayor cociente decreciente. Un datito a tener presente después de enterarnos de que se intentaba un aumento de los votos anulados, seguramente de la oposición, al que se entregaban (distraídamente) supuestas boletas con el SÍ a la reforma Vivir sin Miedo, que no eran las correctas, sino viejas, de un anterior plebiscito.

Felizmente se descubrió el engaño y la Corte Electoral anunció que la presencia de una papeleta antigua no invalidará el voto. Pero eso sí, igual le hará daño a las posibilidades de la reforma ya que si el ciudadano, por ignorancia introduce la apócrifa, la voluntad de acompañar el plebiscito no será reconocida. Una indignante maniobra de aquellos que por nada quieren fructifique esta reforma que busca una mejor defensa de la población que cumple con la ley y pretende mejorar el combate a la delincuencia. ¡Hablar de violación del “hogar sagrado inviolable”, (según reza en la Constitución vigente, que no admite el ingreso nocturno), a una vivienda donde funciona una boca de pasta base, no es de recibo! Máxime cuando el articulado exige para entrar en cualquier casa, una autorización del juez. Y qué decir de los cucos que agita la izquierda, ante la posibilidad de que las FF.AA. cooperen en el combate al delito. Son miles, los militares que como cascos azules en las misiones de paz de la ONU han hecho trabajos de ese tipo en diversos países y en situaciones peligrosas. Actuación que les ha valido alabanzas, (salvo rara excepción), por la forma de cumplir con su tarea.

Mientras el FA es un gran abanico, situación que lo favorece, la oposición en este 2019 está muy fragmentada y la Cámara Baja lo va a reflejar. Cuánto más atomizados los votantes (más cantidad de partidos) y más grande la diferencia entre el primero y segundo, mayor es la posibilidad de que el más votado (el FA) sume para sí más bancas de las remanentes.

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