Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Los que vencieron

La formula Alberto Fernández (AF) y Cristina Fernández de Kirchner (CFK) derrotó a Macri y a Pichetto, por unos 12.4 millones de votos contra 10.4 millones. 


La jugada de Cristina, de escoger a su ex jefe de gabinete para encabezar la formula, resultó brillante. Los estrategas del mandarino saliente contaban con que CFK llevaba un pesado lastre.

Más de diez causas penales por las cuales ya varios de sus colaboradores, un ministro, secretarios de estado y otros funcionarios (sin fueros) ya están detrás de rejas. Se pensaba que parte del peronismo no la votaría como Presidente o que el justicialismo iría dividido a las urnas. Macri trató de contrarrestar la movida convenciendo a Pichetto, un respetado parlamentario y jefe de la bancada peronista en el Senado, que lo acompañara en los comicios. La participación de Lavagna tampoco movió ni hizo diferencia y los resultados hablan por sí solos. ¡No hubo segunda vuelta!

Hace 4 años Macri ganó la contienda y eligió el camino de la no confrontación y el gradualismo. Para ello, evitó informar del estado y lo corrupto que encontró al país luego de 4 años sin crecimiento ni datos confiables. Para evitar los anuncios desfavorables, el Indec había sido desarticulado. Al retirarse del gobierno, los peronistas se llevaron o destruyeron los registros. Los funcionarios entrantes tuvieron que enfrentar una dura tarea de averiguar, recomponer y ordenar tareas. Macri apostó a traer inversores y relanzar la economía. Debía de orquestar un blanqueo impositivo, salir del "default" renegociando la deuda, hacer producir al sector energético que en los años K. dejó de exportar, importando petróleo y gas. Se redujeron las detracciones para impulsar al campo pero vinieron dos años de sequía y precios en baja. Se organizó y luego se lanzó un plan de obras de infraestructura. Había que reducir las pérdidas que sufrían las empresas públicas, que prestaban servicios cada vez peores con frecuentes cortes a consecuencia de las irrisorias tarifas públicas y la falta de mantenimiento e inversión. Estas se fueron ajustando, con el creciente descontento y protesta de los usuarios, acostumbrados a pagar muy poco.

Pero la inversión extranjera, al contrario de otras épocas cuando se ordenaba la Argentina, esta vez no vino. ¿Quiénes iban a arriesgar capital en un país con alta inflación, sin moneda y con una lograda tradición de inestabilidad política y frecuentes cambios en las reglas de juego? Asia y Australia atraían más. Y pasaron otros 4 años con crecimiento negativo. Hoy la nación es más pobre pero difícilmente las recetas populistas la vayan a enderezar. El tremendo peso del Estado sigue aplastando al sector privado y exprimiendo sus menguantes resultados por vía de una montaña de impuestos. La gente joven que puede, se va.

El 10 de diciembre, en el Congreso de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, como Presidente de la Asamblea General, le colocará la banda presidencial a Alberto Fernández en un gesto más que simbólico (*).

Macri ordenó se brinde toda la colaboración posible a los funcionarios entrantes y que se les prepare balances de gestión con explicación de los principales temas pendientes. No como cuando su gente entró a muchos despachos y notó la desaparición de discos duros, documentación de las licitaciones y muchas otras irregularidades. Ahora, los vencedores no quieren brindarle a Macri la satisfacción de entregar su gestión en forma ejemplar. ¿Será para evitar comparaciones?. Por ello no han habido mayores contactos entre los que se van y los que vienen. Una actitud mezquina. La excusa es evitar el "cogobierno°.

Para avezados observadores, parece claro que por ahora, AF se ocupará de lanzar las medidas económicas y sociales para reactivar la economía y dirigir al gabinete, cosa que hizo antes, en su gestión para los Kirchner. Cristina se ocupará del Congreso y los contactos con el poder judicial. Logró imponer a su hijo Máximo como titular de la bancada peronista en Diputados y a José Mayans para liderar el mayoritario bloque peronista en el Senado, desplazando a Carlos Caserio, un peronista más tradicional. También sería nombrado Carlos Zannini (que por ahora sigue procesado) como Procurador General del Tesoro, un cargo clave, que entre otros temas maneja los esfuerzos contra la corrupción en el Estado y sus entes. El juez Daniel Rafecas sería nombrado Procurador General de la Nación, teniendo a su cargo a los fiscales. Desde este ámbito CFK ejercerá su poder. Pocos descartan que será mayor al del Presidente.

(*) CFK se negó a ponerle la banda presidencial a Macri y no concurrió a la Casa Rosada para la tradicional ceremonia de investidura. Además, hizo publicar en el Boletín Oficial 28 páginas de nombramientos de último momento y pocas semanas antes había nombrado a 16 embajadores.

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