Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Traición a la Patria

Curiosa saga ésta. Comienza con una gestión muy especial de Hugo Chávez, allegado de Rafjansani y del régimen iraní.

Este último le pide al caudillo venezolano que interceda con los Kirchner y haga lo necesario para dar vuelta la página, borrar el molesto asunto de la AMIA, cuyas consecuencias impiden a ciertos jerarcas del gobierno, desplazarse por el mundo.

La justicia Argentina, luego de una larga y penosa investigación, concluyó que el gobierno iraní, a través de sus funcionarios y diplomáticos, había pergeñado y llevado a cabo el acto terrorista más importante en América Latina. Tras el tremendo estallido frente a la mutual de la AMIA —totalmente destruída— quedaron más de 300 heridos y lisiados que sufren y padecerán durante toda su vida, dolores e incapacidades. Ochenta y cinco fueron entonces los muertos. (Antes los hubo a causa de la explosión de una bomba en la Embajada israelí, de lo que poco se habla). En relación a la AMIA la justicia argentina había pedido a los organismos competentes la captura internacional de los acusados para ser jugados. Interpol, luego de examinar las solicitudes, emitió las correspondientes alertas rojas.

Amén de las simpatías ideológicas, Irán parecía ofrecer a los Kirchner, cuyas apetencias y codicia eran ya conocidas, numerosas posibilidades de negocios de trueque más otros de dudosa transparencia. Además, según fuentes confiables, interesaba a los persas establecer contacto con expertos en tecnología nuclear. Nuestros vecinos tienen 3 plantas nucleares y han construido e inclusive han exportado en el pasado, pequeños reactores nucleares diseñados con/para fines pacíficos (medicina e investigación atómica).

Para retirar los pedidos de captura era necesario desandar parte del largo y penoso camino judicial previamente iniciado. Uno de los pasos a dar era llegar a un entendimiento o pacto entre las dos naciones y quitar de las manos de la justicia argentina la causa de la AMIA, traspasando el asunto a una "Comisión para la Verdad" donde el fin buscado, era evidentemente, liberar de culpa y cargo a Irán. En anticipación a este nuevo protocolo se pediría ya, el levantamiento de las alertas rojas que pesaban sobre los jerarcas iraníes. Los engranajes del estado argentino se pusieron en marcha para llevar adelante este cometido. Había, sin embargo, un argentino tenaz y valiente que no se resignaba a que los esfuerzos (a partir del 18 de Julio de 1994 —día del atentado— a la fecha) por más ineficaces y lentos que hayan sido, se tirasen a la basura. El Fiscal Alberto Nisman, luego de recabar pruebas y denunciar el hecho públicamente, decidió hacerlo en el Congreso Nacional, donde culparía a Cristina Kirchner, a Héctor Timerman y otros, de un encubrimiento criminal y traición. Exactamente lo que pensaba decir Nisman al parlamento no lo podremos saber nunca. Horas antes fue sometido a golpes por dos sicarios, drogado y asesinado de un balazo en la cabeza. Sus papeles desaparecieron, la memoria de su computadora fué borrada. Sobrevivió una anotación. Una lista de compras, para su empleada, para hacer el próximo lunes. Los custodios asignados no se enteraron de nada. Las cámaras estaban desactivadas.

Los expedientes y materiales probatorios que sobrevivieron fueron a manos del Juez Federal Claudio Bonadio, quien ordenó días atrás procesar a CFK, recién asumida su banca de senadora. Al ex Canciller Timerman, a Carlos Zannini, ex Secretario Legal y Técnico de la Presidencia y otros. Timerman, por enfermedad quedó detenido en su casa, los otros han sido arrestados, excepto CFK que amparada por los fueros quedó libre. Pero el Juez pidió al senado quitarle la inmunidad. CFK inmediatamente asumió el papel de víctima, aduciendo que Macri la persigue. Niega que el propósito del memorándum de entendimiento era poner fin al tema de la AMIA, si bien quedó desvirtuada al conocerse las cartas entre las cancillerías de Argentina e Irán. El 4 de Noviembre del 2017, Javad Zarif, al dirigirse a su par argentino, Jorge Faurie, admitió que el acuerdo de entendimiento tenía por objetivo poner fin al tema de la AMIA, levantándose las alertas rojas de Interpol. Los acólitos han desplegado un ataque contra el juez, desenterrando un viejo hecho. Años atrás, Bonadio mató a dos rapiñeros que ingresaron a su casa y ahora lo acusan de que uno de los ladrones tenía un balazo en la espalda.También argumentan que no se puede acusar a CFK de traición a la patria porque no hubo una declaración de guerra.(Tampoco la hubo cuando las Malvinas). Para su tranquilidad, en el Senado se sostiene que hasta que no haya una condena firme, no se levantan los fueros. Quizás, por la multiplicidad de causas adicionales (enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, etc.) haya una excepción, aunque es dudoso. Por los próximos 6 años CFK gozará de libertad para entorpecer a la justicia.

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