Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Sistema electoral falla

En 1907, justamente mi abuelo, Aureliano Rodríguez Larreta, presentó el proyecto de ley electoral más avanzado para la época, que propiciaba el principio de la representación proporcional. Con algunas modificaciones, ese concepto es el que ha prevalecido para la adjudicación de bancas en nuestro país hasta hoy, con la diferencia de que finalmente lo que se estableció en la Constitución es la máxima de la “representación proporcional integral”.

En 1907, justamente mi abuelo, Aureliano Rodríguez Larreta, presentó el proyecto de ley electoral más avanzado para la época, que propiciaba el principio de la representación proporcional. Con algunas modificaciones, ese concepto es el que ha prevalecido para la adjudicación de bancas en nuestro país hasta hoy, con la diferencia de que finalmente lo que se estableció en la Constitución es la máxima de la “representación proporcional integral”.

Este último término indica que el resultado debe responder a una reproducción cuasi perfecta de los votos contabilizados.

El profundo estudio realizado por un decano de la política como Guillermo García Acosta, de larga trayectoria como parlamentario y Ministro y del historiador Rodolfo González Risotto, de profusa actividad en el servicio público y ministro de la Corte Electoral de 1993 hasta el 2010, con 56 trabajos publicados sobre su especialidad, editado el año pasado bajo el nombre El Fin de la Inocencia, es de una enorme importancia institucional. Para decirlo en lenguaje coloquial, “es una bomba”.

Y como tal, hay que prestarle atención y actuar en consecuencia. La ignorancia reinante ha permitido que los errores respecto del resultado electoral y el sucedáneo reparto de bancas, ocurridos en algunos comicios anteriores, nunca fueran advertidos o denunciados. Episodios que se dieron en 3 ocasiones, a lo largo de 10 elecciones. O sea que estamos hablando de fallas que representan un 30% del total, lo que no es poca cosa. Y esos hechos se han dado con un curioso equilibrio, dado que en 1958 fue cuando el triunfo del Partido Nacional, en 1966 del Partido Colorado y en el 2009 del Frente Amplio. Nadie está libre de pecado.

Hubo un previo llamado de atención sobre este asunto en 1991, producto de un trabajo conjunto de Oscar Bottinelli y Daniel Buquet que sin embargo no tuvo mayor impacto. Pero en la actualidad, introducido el ballotage o segunda vuelta y con la ley de Descentralización votada en 2009, por la que se crearon los municipios-89 actualmente pero seguramente lleguen a ser 100- se trata de una situación que exige ser rectificada mediante una nueva ley.

}Es a todas luces imperioso, cambiar el sistema que se ha utilizado hasta ahora para contabilizar los sufragios de modo que no se repitan situaciones injustas en las cuales hay quien tiene derecho a convertirse en legislador y queda fuera, mientras otro a quien no le corresponde, termina sentado en la Cámara de Representantes o en el Senado. Y esto ha sucedido en más de una oportunidad porque un partido que no había alcanzado la mayoría de la votación se quedó con la mayoría parlamentaria.

El último caso fue el del Frente Amplio que con un 49,33%, a pesar de no haber obtenido la supremacía, se quedó con 16 bancas de las 30 del senado y 50 de los 99 diputados. La razón de esta anomalía proviene de la aplicación del sistema del belga Víctor D’Hondt, de coeficiente decreciente utilizado desde el año 1925 en adelante. Pero la fórmula del inglés Thomas Hare, usada en el período de 1919 a 1995 no presenta los defectos mencionados y es al que habría que volver ya que es el que mejor responde al precepto estipulado en la Constitución y se repite siete veces en el texto de la Carta Magna. Se habla de “representación proporcional integral”.

Hasta el momento los ministros de la Corte Electoral han debido aplicar la ley vigente pero dado las fallas de las que adolece, se pueden dar en un próximo escenario la aparición de recursos judiciales ante la Suprema Corte por parte de cualquier candidato que considere haber sido perjudicada sin razón. Estamos ante un peligroso clima de incertidumbre para las elecciones próximas. Es poner en riesgo la gran conquista de la pacificación política lograda a principios del siglo pasado, con el voto secreto y con la ley electoral. Algo que trajo consigo la concordia, el respeto y la tranquilidad en la sociedad. Un valor que se debe preservar de todas maneras. Son casi 100 años de paz que no se deben poner en juego.

En el interior, donde los municipios tienen un valor diferente, mucho más grande que en la capital, se trata de un punto trascendente. Bajo el actual sistema sucede que con el 42% o 44% de los votos, se elige al 60% de las bancas. Quiere decir, si lo enfocamos a la inversa, que el 58% de los electores solo consigue el 40% de ellas. Y todos aquellos que todavía hablan de la acumulación “por restos” demuestran el gran desconocimiento que hay al respecto, puesto que desde 1925 no se aplica, según lo explica uno de los autores del nuevo libro. Un volumen que llevó años de estudios, de análisis y de buceo en las paramétricas. Todo lo cual ha permitido presentarlo con sólidos fundamentos.

El argumento de los contrarios, seguramente los que integran la actual mayoría, será que se ha usado durante tanto tiempo que no se puede discutir. Pero como afirmara el prestigioso jurista, Justino Jiménez de Aréchaga, “los errores antiguos no prescriben; las interpretaciones viciosas, aún mil veces repetidas, no alcanzan fuerza de derecho” .


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