Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Relaciones peligrosas

Más de uno habrá quedado sorprendido al ver acercarse como acusada para declarar ante uno de los juzgados de Comodoro PY, a una exultante Cristina Fernández, rodeada de la histeria de sus “fans”. Más allá de que el número de los fieles se ha ido reduciendo drásticamente con el paso del tiempo, lo que han perdido en cantidad, lo compensan con enardecimiento.

Más de uno habrá quedado sorprendido al ver acercarse como acusada para declarar ante uno de los juzgados de Comodoro PY, a una exultante Cristina Fernández, rodeada de la histeria de sus “fans”. Más allá de que el número de los fieles se ha ido reduciendo drásticamente con el paso del tiempo, lo que han perdido en cantidad, lo compensan con enardecimiento.

Entre los motivos que explican la actitud de la ex presidente, no solo cuenta su propia personalidad con marcada tendencia a transformar la realidad de acuerdo a su propia visión. Debe haber contribuido a levantarle el ánimo, sin ninguna duda, el flagrante tropiezo del gobierno de Macri en su plan para desterrar a la Procuradora General, Alejandra Gils Carbó.

Antes de tener que abandonar la Casa Rosada, Cristina se preocupó por dejar clavada una pica en el para ella crucial andamiaje de la justicia a la cual no pudo doblegar totalmente antes de irse, temiendo lo que se le podía venir encima. Las denuncias por corrupción que podrían terminar llevándola ante los tribunales. Desde que asumió la Presidencia, tanto Macri como su equipo tuvieron siempre muy clara la noción de que esta mujer que siempre respondió a los dictados de Cristina, sería un grave escollo en su proyecto de cambio.

Cuando ya parecía que se había encontrado la manera de desembarazarse de quien fuera puesta por la entonces presidente en un cargo que le iba a ser de suma utilidad, desde dentro del oficialismo surgió el imprevisto boicot a la estrategia planeada.

La diputada Elisa Carrió, integrante del frente Cambiemos, pateó el tablero y sucumbió el plan para acortar el mandato de la Procuradora, que con gran habilidad y eficiencia había sido acordado con el líder del bloque peronista anti K, Miguel Pichetto que lo maneja con buena eficacia y Sergio Massa del Frente Renovador.

Es natural que éstos dos políticos no fueran a ser “más realistas que el rey”, así que al conocerse la postura contraria al proyecto de Reforma del Ministerio Público, de una de las más conspicuas integrantes de Cambiemos, una vez conocidas las fuertes declaraciones de Elisa Carrió, el día antes de que el proyecto entrara en la Cámara, todo volvió a foja cero.

Ahora bien, cómo llegó el gobierno hasta esta instancia fatal, sin tener la seguridad de no ser torpedeado por fuego amigo, es la pregunta que quedó flotando en el aire. Y se ha extendido una impresión que no favorece al actual gobierno, al quedar la sensación de que le falta la capacidad necesaria para que dentro de la coalición exista un orden orgánico. Máxime cuando no se tiene mayoría en el Congreso y continuamente hay que estar negociando para conseguir el apoyo de alguna parte de la oposición. No es tarea simple la de gobernar, para el presidente Macri.

Todo el mundo conoce el inflamable carácter de Lilita. Macri y el PRO conocen de sobra a esta líder política de rasgos muy distintivos. Uno de ellos le ha permitido convertirse en la fiscal del pueblo, que goza de una alta valoración popular, tal como lo demuestran las encuestas, por su coraje y su intransigencia, frente a la corrupción. La vasta información de la que dispone y hace uso, la han colocado en un lugar de referencia, aun cuando no se conozca bien la cuantía de su fuerza electoral. Junto a representar la firmeza moral que tanta falta hace en el sector político de la vecina orilla, por otra parte su temperamento la ha llevado también a demoler más de una vez, lo que había construido.

La relación con Macri es un tira y afloje y es posible que no se haya sentido lo tomada en cuenta que ella pretende. No hay que olvidar, que no solo los principios sino los egos, pesan en estas relaciones y en las posiciones de cada uno.

La postura de Carrió, es la del juicio político, pero hasta último momento no habló de ello. En la reunión del interbloque de la semana anterior no dijo nada ni aclaró cuales eran sus motivos para oponerse al proyecto que buscaba acotar a 5 años, la titularidad de la Procuraduría, que de acuerdo a la ley sancionada por el kirchnerismo, fue convertida en vitalicia. De votarse la reforma presentada, habiendo asumido en el 2012, en esa responsabilidad hubiese quedado hasta el 2017. Ahora se vuelve a la discusión del juicio político poco viable por cuestiones de tiempo y forma, pues se necesitan dos tercios de los diputados presentes para acusarla, algo difícil de lograr aún cuando en las legislativas próximas le vaya bien al gobierno. Ya el Sr. Pichetto dijo que no le han mostrado la nueva propuesta del macrismo y que quedará para el año que viene. Es una época febril en el Congreso, con la ley del presupuesto 2017 y las PPP (votadas el miércoles), la Reforma Electoral y la de Responsabilidad Fiscal, Aparte, sobre el juicio político hay diversas bibliotecas. Lo único que está claro, es que doña Elisa tiene poder de veto.

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