Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Polución a la uruguaya

No falta mucho para el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Es tremendamente vasto y complejo este tema que nos atañe como habitantes del planeta tierra. Pero siempre se puede empezar por enfocarse en algo concreto, por ejemplo, en nuestro país. En el agua potable que bebemos y utilizamos, suministrada por OSE.

Agua que tras al referéndum impulsado a tambor batiente por el FA, el Pit-Cnt y el sindicato de OSE, quedó consagrada para el bien mayor de la población, en forma total y absoluta, en manos de la empresa del Estado. Sin embargo, a veces los ciudadanos nos enteramos de refilón, al suceder algo inesperado, como lo ocurrido este verano a unos vecinos de la Planta del Cisne en Canelones quienes quedaron con la piel ardiendo tras tomar una inocente ducha con agua de OSE. O cuando la prensa difunde el llamado a sala de un legislador (Germán Cardoso) a las autoridades competentes o gracias a una puja comercial que contribuye a abrirnos los ojos.

Así nos enteramos de que el Uruguay, país pequeño pero de avanzada, participó y fue firmante del Convenio de Minamata sobre el Mercurio. El primer acuerdo de ambiente mundial, negociado en el siglo XXI y cuyo nombre deriva de la tragedia ocurrida en esa ciudad japonesa en los años 50. Además, que un Embajador uruguayo, Fernando Lubris, dirigió el proceso de negociación, “de manera diligente, sabia, y orientada a la búsqueda de soluciones”, de acuerdo al documento. Pero resulta que desde su entrada en vigor en agosto de 2017, Uruguay apenas cumple con él.

Sería para la risa sino pareciera una tomada de pelo, que desde el Poder Ejecutivo se haya ordenado dejar de importar aquellos termómetros de mercurio que conocimos. O que en enero se haya firmado un decreto para controlar la importación de lámparas que llevan mercurio, (las mismas que UTE estimulaba su uso para gastar menos electricidad) mientras para potabilizar el agua, OSE sigue utilizando toneladas de cloro que en su composición contiene dicho peligroso metal líquido.

Por otra parte, además de no cumplirse con el acuerdo, hay informaciones de orden comercial que llaman mucho la atención, por decir lo menos. Una empresa importadora de cloro libre de mercurio que intenta establecerse en el país, de nombre Alliance, destapó por medio de una nota formal ante todos los ministerios, que OSE incumplía el protocolo firmado respecto de disminuir compuestos que utilicen mercurio.

Hace decenas de años OSE le compra ingentes cantidades de hipoclorito de sodio a una sola empresa, Efice, que lo elabora utilizando mercurio para luego vendérselo al precio que le va en gana. Al tiempo que a Brasil le cobró US$ 66 la tonelada, Uruguay pagó US$ 2.000 la tonelada. Casi nada la diferencia... Cuando el Ente llamó en agosto pasado a una licitación para comprar 2,4 millones de hipoclorito de sodio, se presentó la nueva empresa con un precio de $ 3,89 la tonelada, pero Efice lo hizo a $ 1,50, por lo que se quedó con el negocio. Sin embargo meses antes, en una compra directa, OSE le compró a Efice pagando $13,59 el litro. La rebaja anterior de ocho veces el precio, (El Observador) sorprende bastante. Como justificativo se ha dicho que Efice es el único proveedor aunque es otra la realidad. También se usó el argumento de que Efice lo vende líquido, siendo más eficiente que el granulado de la competidora, pero gente que conoce, afirma que no difieren en efectividad.

Cuentan que el titular de OSE, Milton Machado, llegó a plantear una licitación internacional pero no se presentaron oferentes. OSE puso tantos requisitos que no era rentable hacer algo especial para un mercado pequeño. Por lo tanto, Efice corrió en solitario y volvió a quedarse con el negocio. Aparte del empresario, hay unas 150 familias que dependen de esta empresa de acuerdo a su página web, por lo que cuidar las fuentes de trabajo sería un punto de vista a tener en cuenta por e l gobierno. Y mientras ese elevado costo lo paga Juan Pueblo, que importa... Cosa de no ir a dar al Fondes, con una nueva auto gestionada...

Lo malo es que no terminan aquí los motivos de inquietud respecto de la manera en que OSE cumple con su misión. Más allá del malgastar que caracteriza a nuestra sociedad, ya sea por las propias pérdidas de la empresa o el lavado de veredas, autos, estaciones, etc. por parte de los usuarios, un capítulo aparte son los lodos tóxicos. En OSE dicen que estudian el problema hace años y piensan en una nueva planta potabilizadora, pero los recursos no les alcanzan. El costo estimado es de unos US$ 30 millones. ¡ Un tercio del Antel Arena!

En el río Santa Lucía, en la principal planta potabilizadora conocida como Aguas Corrientes, se producen y se tiran continuamente, cantidades de barro contaminado que va taponando el cauce, el puertito, las playas. Además del peligro creciente para los pobladores de la zona y los riesgos sanitarios, no hay que ser ningún experto para notar el elevado grado de polución que exige agregar otros químicos más a fin de purificar el agua. Desesperada, la gente acudió la Institución de Derechos Humanos, la que después de estudiar largamente el caso, condenó a la OSE por la situación.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)