Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

El nuevo escenario de Macri

El 51.6% alcanzado por Rodríguez Larreta, para ser el próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ha dado mucho que hablar. Tanto su adversario Lousteau, como los radicales que lo apoyaron en esta carrera, así como el kirchnerismo, (que habían quedado fuera de la competencia) lucían tan exultantes que parecían los triunfadores. Los ganadores por su lado, se sienten llamados a la reflexión.

El 51.6% alcanzado por Rodríguez Larreta, para ser el próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ha dado mucho que hablar. Tanto su adversario Lousteau, como los radicales que lo apoyaron en esta carrera, así como el kirchnerismo, (que habían quedado fuera de la competencia) lucían tan exultantes que parecían los triunfadores. Los ganadores por su lado, se sienten llamados a la reflexión.

Mis impresiones sobre los resultados son las siguientes. I) El PRO ganó solo, con un candidato que no era Mauricio. II) Dos días antes de la elección comenzó un receso escolar y muchos de sus potenciales votantes partieron antes, de vacaciones con sus hijos. Ya sea a las pistas de ski (nevó copiosamente), al campo (pocos de estos hubieran apoyado a Lousteau, por su actitud contra el agro) y al extranjero, Punta del Este incluido. III) Rodríguez Larreta logró su nombramiento, luego de una dura interna, contra una popular Michetti, lo que puede haberlo perjudicado. Es preocupante que tantos porteños hayan privilegiado con un voto del 48.4%, su antipatía por el centro derecha liberal que representa el PRO. Apoyaron a Martín Lousteau quién, aparte de tener una tupida cabellera y un aire de joven despreocupado, debería ser recordado como un Ministro de Economía kirchnerista, cuyas políticas están llevando a la Argentina a otro abismo. No es que le falte inteligencia, pero sí experiencia y gestión para encarar el manejo de un tema muy complejo y sin tener un aparato político propio. ¿Quién lo respaldaba? El ECO, una amorfa coalición de centro izquierda, que incluía a radicales, a Lilita Carrió y otros. ¿Quién lo votó? Estos seguidores y el oficialismo kirchnerista. Teniendo esto en cuenta, el resultado del PRO no fue malo, pero tampoco bueno.

¿Qué lecciones debe sacar Macri y sus estrategas de esta elección? ¿Qué puede intentar cambiar? Lo veremos andando, falta poco. Para la elección nacional ¿le conviene sumar apoyos de otros referentes ideológicos? ¿en qué medida? El fracaso argentino se debe, sin duda, al populismo peronista, salpicado con alto apoyo sindical, industrial prebendario y proteccionista. Sustentado en: I) a través de una política anti campo que transfiere recursos masivos desde el medio rural a un inflado sector público; subsidios sociales que crean una gran masa dependiente y no productiva. (Hoy día casi una tercera parte de los hogares recibe ayuda estatal, sin embargo; el índice de pobreza sigue en ascenso) II) con préstamos y a través de emisión monetaria, mayores impuestos e inflación. Estas políticas no solo fueron las justicialistas, con excepción del primer mandato de Menem, fueron más o menos las seguidas por radicales y los gobiernos militares, todos los cuales se distanciaron poco de ese enfoque.

Macri quiere cambiar por lo menos en algo, el rumbo. Entonces, es difícil sumar políticos y coaliciones al PRO. Luego están las estrategias político electorales.

Para llegar a la segunda vuelta tiene que reducir el caudal de Scioli y del FPV. ¿Que mejor manera que haya un candidato peronista como Massa, para restarle votos a Scioli? Macri, para ganar la presidencia, algunas chances tiene. Su candidata, María Eugenia Vidal, debe hacer un muy buen papel en la populosa y clave provincia de Buenos Aires. Los sondeos animan y su contrincante del FPV, Aníbal Fernández, conocido pero con poca imagen positiva, podría ayudar.

El ingeniero ha hecho una excelente administración en la ciudad de Buenos Aires. Ha mejorado las escuelas, los colegios y hospitales; las plazas públicas, la infraestructura. Se entubaron los ríos subterráneos porque cuando llovía mucho, barrios enteros se inundaban. Construyó nuevas líneas de subterráneos y expandió las que no se tocaban desde principios del siglo pasado, multiplicando los accesos a la ciudad. Creó exitosamente el sistema llamado Metrobus en la 9 de Julio y ahora se trabaja en la Av. Cabildo; el alumbrado; los túneles debajo de las vías férreas para mejorar el tráfico; las populares bici sendas y montó de la nada, una Policía Metropolitana que de a poco se está abriendo paso. La obra está a la vista, pero curiosamente, los hacedores logran poco reconocimiento. Muchos votantes, parecen no privilegiar la buena gestión. Algo que se da mucho en Latinoamérica. Lacalle es un ejemplo uruguayo, de esto.

Lo que debería jugar a favor de Macri es la crisis cada vez más seria en la que se encuentra la Argentina, sin acceso a los mercados, con una moneda sobrevaluada que tarde o temprano resultará en una gran devaluación. Una de las inflaciones más altas en el mundo. Crisis por donde uno quiera mirar, falta de seguridad, los tamberos vertiendo leche en los caminos, las empresas públicas un desastre, como por ejemplo Aerolíneas Argentinas, que en un momento sin problemas meteorológicos ni tormentas, dejó varados a 20.000 pasajeros en plenas vacaciones. Y por último, pero no menos importante, el sistemático ataque a la justicia y a la libertad de prensa.

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