Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Medellín, Colombia

Medellín es una vibrante ciudad, la segunda de Colombia, a 1500 metros de altura y con sus alrededores, tiene una población mayor a la de todo Uruguay.

El primer impacto lo da el verde de la vegetación exuberante, el rojo ladrillo, el vidrio y el cemento que se alzan ente los morros matosos. Como telón de fondo, las montañas gris-verde- obscuro, las nubes bajas, los destellos de sol y el zigzagueante e intenso tráfico. Es un importante centro industrial, de servicios y de educación, donde no hace mucho, reinaba Pablo Escobar, el rey de la droga, felizmente terminado.

Forma parte de la tragedia bastante hoy superada, que ha vivido toda Colombia, enfrascada en una larga lucha, a partir de los cincuenta, entre la guerrilla de orientación marxista, el narcotráfico y la población que quería vivir en paz y progresar como cualquier ser humano, pero a la que no le quedaba otra opción que luchar, seguir trabajando y estudiando a pesar del peligro latente. Huir o someterse. Siete millones fueron las víctimas. Seis millones los desplazados que tuvieron que abandonar sus casas, sus fincas, grandes o pequeñas, quienes perdieron todo. Tampoco se puede olvidar el reguero de huérfanos, los secuestrados, (que son tantos que ni figuran en las cuentas), los lisiados y heridos graves que llegan al millón, incluidos los 300 mil asesinados.

Hoy, gracias al sacrificio de muchos, el temple de sus líderes, sus soldados y policías, se siente paz y seguridad. La gente es muy ama-ble y educada. Se nota una importante actividad en la construcción y en el comercio. La calidad de los políticos sorprende. La artesanía y productos industriales son atractivos y variados, siendo muy rica la tradición indígena en este rubro, de acuerdo a la diversidad de la región.

Fue con motivo de la reunión de la SIP que algunos tuvimos oportunidad de participar y escuchar al Presidente Juan Manuel Santos y antes, al Alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, un brillante joven político que despertó la envidia de varios de los presentes, entre ellos los uruguayos, al oírle hablar de los trabajos realizados, los logros, en una sana continuidad de gobierno a gobierno, y los objetivos futuros.

El presidente Santos llegó de Lima, directo de la Cumbre de las Américas y con gran entusiasmo ex-plicó a los allí presentes, su gestión en pos de la paz. Cómo había buscado que los guerrilleros se dieran cuenta de que les convenía, que era buen negocio para ellos, abandonar las armas. Convencerles de que en caso contrario, los iba a matar. Los amenazó con ponerlos en una lista de la cual, a la corta o a la larga no se ha salvado nadie y a la que ha ingresa-do "el Guacho", el asesino de los 3 reporteros ecuatorianos. Asimismo, el precedente gobierno de Uribe ya los tenía muy acorralados y debilitados. También les ofreció una salida política, tribunales especiales y una cantidad fija (5) de bancas en el senado y (5) en la cámara de diputados, aseguradas durante dos períodos electorales, aparte de los votos que consiguieran, más una gran extensión de tierras para culti- var. Todo esto fue motivo de una larga y dura negociación. El Presidente recalcó que era imprescindible tener en claro y siempre presente: "Saber a dónde uno va, ser persistente y tener paciencia" porque mientras deliberaba, seguía el combate. Se asesoró con quienes en Gran Bretaña (MI-5) condujeron las negociaciones de paz con el IRA. También con la CIA, con un personaje importante del Mossad de Israel, con un investigador dedicado a estudiar todos los conflictos de esta índole alrededor del globo. El objetivo era cercarlos y amenazarlos hasta que depusieran las armas.

Resaltó con énfasis que "es más fácil combatir que negociar", (fue Ministro de Defensa bajo el gobierno de Uribe ). Y más difícil aún, implementar y llevar a cabo lo acordado. Mantener el cauce. No desviarse del camino trazado a pesar de la oposición. "Yo también tengo mis Fox news ", múltiples problemas y mis "fake news". La "brújula", término (repetido varias veces) al que se refirió, le permitía y de hecho lo obligaba a ser innovador, siempre dentro de sus "principios y valores liberales". Era necesario ser "vehemente" y "no cesar para lograr una paz con equidad". La mejor prueba la tuvo recientemente, no solo con el Premio Nobel, sino en las recientes elecciones nacionales donde las agrupaciones políticas de los exterroristas felizmente obtuvieron menos de 50.000 votos.

Sin embargo, según las encuestas sobre las elecciones en mayo, la oposición representada por Iván Duque, el candidato de Uribe, se encuentra en primer lugar, aunque ya hemos visto aquí y allá, cómo se equivocan las encuestadoras. Pero es notorio que gran parte del electorado no comparte que Santos haya desconocido el NO del referéndum a su propuesta y con una maniobra legislativa lo haya salteado. No están de acuerdo con la creación de una Justicia aparte, especial para los juicios a los narcoguerrilleros. Lo acusan de haber sido demasiado blando, sin que se les imponga un merecido castigo a los responsables de haber causado tanto dolor. Algo escalofriante que se capta vívidamente al visitar el Museo de la Memoria, en Medellín. Según gente que sabe, al terminar el mandato de Uribe, quedaban unas 40.000 has. sembradas de coca y hoy llegan a las 280.000.

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