Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Forestar, política de estado

Salió de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Diputados, sin discusión, sin informe de minoría ni de mayoría. En la hora límite para ser votado e ingresar al plenario de la Cámara de Diputados.

Los propios patrocinantes tuvieron que reconocer que no hubo información del Ministerio del ramo ni del nuevo Ministerio de Medio Ambiente. El martes de esta semana entró como grave y urgente al plenario legislativo y a última momento fue aprobado sobre tablas con los votos de Cabildo Abierto, el Frente Amplio y el Peri.

Se trata del un proyecto de ley de 7 artículos, titulado Suelos de Prioridad Forestal, presentado en sala por el diputado cabildante Menéndez Cabrera, veterinario de profesión.

El novel partido de Manini Ríos parece estar muy preocupado por lo que tenga que ver con la tierra de nuestro país. Por los peligros que la acechan, los extranjeros que avanzan, las forestaciones que se extiende por el Uruguay. Capaz que el país se quede en sombra perpetua. Es una especie de “idée fixe” al decir de los franceses, puesto que su líder Guido Manini ya anunció su disposición a apoyar un proyecto contra la Extranjerización de la Tierra, redactado por el Frente Amplio, respecto del cual dimos cuenta en el editorial del 21 de noviembre. Como si nada hubiesen tenido que ver los gobiernos frentistas con la instalación de las pasteras Montes del Plata en primera instancia y a resultas de ello dos años de puentes cortados con Argentina. Luego la construcción de UPM (1) sobre el Río Negro y el gobierno encantado con el aumento de exportaciones.

En ambas posibles leyes figuran en tándem Cabildo Abierto y el Frente Amplio. Bajo el gobierno de un Presidente de ese partido, el finado Tabaré Vázquez, la pastera UPM, cuya materia prima surge justamente de las grandes plantaciones forestales realizadas en nuestro país, se firmó un contrato llamativamente ventajoso para dicha empresa, tan grande era el interés del gobierno frentista porque los escandinavos se decidieran a invertir nuevamente en Uruguay para levantar una segunda planta de celulosa, la más grande de la firma.

Sin embargo, ahora se muestran dispuestos a borrar con el codo lo que escribieron con la mano. Esto de acompañar a CA podría justificarse tanto en una especie de reconversión de aspecto ecológico o en algo mucho más pedestre: sembrar cizaña en la coalición, metiéndose por cualquier resquicio que se les brinde. La vieja estrategia de arrimar agua para su molino, sin pudor alguno y sin atisbos de memoria o coherencia.

Pero creer en inquietudes medioambientales es difícil, a no ser que entre ellos abunde la ignorancia, puesto que Uruguay ha participado en la Cumbre de Acción Climática de París de 2019, donde dejó constancia en la carta presentada por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, del compromiso asumido en la Reunión de 2017, referido a la baja de las emisiones de carbono. A pesar de la amplia existencia de ganado en nuestros campos, hoy mal vistos los pobres animales por su abundante descarga de gases de metano, Uruguay puede equilibrar las emisiones con el secuestro de carbono. Esto se asocia directamente con el aumento de los bosques acaecido en nuestro suelo. -Quien sabe si Uruguay no debería prestar mayor atención a los bonos verdes.

Mientras aquí algunos quieren rebajar la cantidad, en Francia, el Ministro de Agricultura, Alimentación y Forestas ha anunciado que se destinarán 200 millones de euros a la plantación de 50 millones de árboles para repoblar las arboledas.

Intentar limitar la superficie forestal en Uruguay implica amputar al país de un recurso que en los últimos 30 años y en forma sustentable, ha representado el mayor empuje de desarrollo industrial, logístico y de creación de empleos. Desde hace tiempo, la actividad forestal figura entre los dos primeros sectores de mayor exportación y generación de divisas. Significa ir contra una importante política de Estado desarrollada desde hace decenas de años y a través de las distintas Administraciones, tanto de los partidos tradicionales como del Frente Amplio, a partir de la ley votada durante el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, puesta activamente en marcha en el siguiente gobierno de Luis Alberto Lacalle. Como tal, ha dado buenos frutos ampliando las posibilidades productivas del sector rural, contribuyendo a aumentar el PBI nacional, a la generación de empleos y a dinamizar un sinfín de otros trajines. El eslogan más utilizado por quienes llevan adelante la bandera de esta iniciativa es el de la lucha contra el avance de las plantaciones forestales sobre tierras aptas para producción ganadera o agrícola, sin que se respeten las normas que delimitan las tierras de prioridad forestal. También se oponen a los subsidios que en principio se dieron como incentivo para los inversores. Se ve que no se han enterado que fueron eliminados en 2005.

Estas personas, además de sentirse salvadores de la patria, son peligrosos devotos de la economía planificada y del cercenamiento de las libertades individuales, y tal vez, por qué no, de buscar posicionamientos políticos.

Cuando es tan lógico que un productor agropecuario que tiene en su campo un pedazo que es de bajo rendimiento porque tiene piedra, porque es pobre de pastura y todo ello se traduce en una mala ecuación de rentabilidad, ya que se verá obligado a disponer de unas 4 has por animal, decida que le es más conveniente utilizar ese espacio para otra cosa, por ejemplo, plantar árboles.

Pero ni siquiera es como lo pintan los embanderados del mentado proyecto. Y para comprobarlo basta echarle un vistazo a las informaciones oficiales, a las cifras que da el organismo responsable. De acuerdo a las cifras exhibidas en 2019 por la DGF (año 2018), indican : 29% del área de plantaciones en suelos de No Prioridad Forestal. 90% del área forestada se halla en suelos Coneat IC (índice Coneat) menos 114, marginales para agricultura continua; 5% del área de plantaciones está en suelos IC más 150, la mayoría en chacras degradadas y/o ocupando 60/40% del padrón. Este agitar cucos no se justifica.

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