Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Elecciones en EE.UU.

En este mes cargado de elecciones, también las ha habido en la gran potencia del norte. Y a resultas de los comicios para cambiar íntegramente la composición de la cámara de representantes de Estados Unidos y un tercio del senado, al Presidente Obama se le ha obscurecido notoriamente, la brillante aureola que lo rodeaba cuando alcanzó la presidencia en enero del 2009 y aun la del 2013, al obtener su reelección.

En este mes cargado de elecciones, también las ha habido en la gran potencia del norte. Y a resultas de los comicios para cambiar íntegramente la composición de la cámara de representantes de Estados Unidos y un tercio del senado, al Presidente Obama se le ha obscurecido notoriamente, la brillante aureola que lo rodeaba cuando alcanzó la presidencia en enero del 2009 y aun la del 2013, al obtener su reelección.

Muy poca clemencia se ha notado en el ámbito político adversario, lo mismo que en la mayor parte de la prensa nacional o internacional y calificativos tales como “apabullante derrota” han sido parte de la tónica general, frente al impactante cambio de color del mapa estadounidense, a consecuencia del extendido triunfo republicano a lo largo y ancho del país.
Sin embargo, no es tan raro que un Presidente que se acerca al final de su segundo mandato, pierda las mayorías en el Congreso. Los últimos tres presidentes así lo experimentaron. En las elecciones legislativas de 1986, al republicano Ronald Reagan ( 1981-1989), los demócratas le coparon la cámara de diputados y ampliaron su presencia en el senado. Desde las elecciones de mitad de mandato en 1994, Bill Clinton (1993-2001) tuvo que lidiar con un Congreso republicano. Y George W Bush (2001-2009) tuvo que vérselas con las dos cámaras en manos de los demócratas, a partir del 2006.

A raíz de los duros juicios recibidos por el primer mandatario, es interesante rescatar algunos de los conceptos vertidos por el analista político George Friedman en un reciente artículo, aunque lo suyo tenga, de acuerdo a su especialidad, un enfoque dirigido mayoritariamente hacia lo internacional. Dice el autor con motivo de las múltiples críticas suscitadas por el manejo de las relaciones exteriores por parte del Presidente Obama, “los presidentes se encuentran constreñidos por la realidad en la que se encuentran metidos y los límites que las instituciones ponen sobre ellos...” “el Presidente de Estados Unidos puede presidir, pero difícilmente gobierne...” “El comportamiento de los países tiene mucho que ver con las fuerzas impersonales que los arrastran y poco con los líderes que regularmente ocupan las oficinas. ¿Hasta que punto, deberían los presidentes americanos ser tenidos como responsables de los eventos que ocurren en el mundo y en qué tendrían que ser los responsables?... Bajo nuestra Constitución, y en la práctica… no pueden actuar sin el respaldo del Congreso o la Reserva Federal, y ambos están fuera de su control. Tampoco pueden pasar por alto la actualidad del mercado. Son prisioneros de los límites institucionales y las realidades del mundo. Sin embargo, les adosamos poderes casi mágicos y ponemos sobre ellos expectativas extraordinarias. El Presidente crea empleos, atiende el Ébola y arregla los problemas del planeta”.

Dice Friedman de Obama: “No es ni un salvador ni un demonio. Como político gobierna no como desea ni como lo prometió en la elección. Gobierna de acuerdo a la realidad que le entregó la historia y su predecesor. Obama asumió en medio de una crisis financiera, junto con las guerras de Irak y Afganistán y al final hizo más o menos lo mismo que hizo Bush, quien lo menos que pensaba era que invadiría Afganistán en su primer año. Su antecesor Clinton y Al Qaeda le marcaron la agenda. Si Clinton hubiera sido más firme con ellos, tal vez Bush hubiera tenido una presidencia distinta. Y Clinton heredó el colapso de la Unión Soviética y así, hasta George Washington. Estados Unidos es enormemente poderoso, pero no es omnipotente. No solo hay límites a ese poder, sino inesperadas e indeseables consecuencias debidas a su uso...” “Para que los presidentes o líderes de cualquier clase puedan tomar control de una situación, no es cuestión solo de generar principios, sino también definir sus detalles y aplicarlos con precisión técnica, para que haya algo parecido a un control”... Hace mención a Nixon y sus visiones estratégicas como la relación con China para controlar a la URSS y cambiar la alianza de ésta con Egipto, por una con EE UU.y a Kissinger, como gran implementador. “Desde el fin de la guerra fría no hemos tenido un presidente que haya actuado consistentemente en los niveles más profundos de la historia...” “Principios sin definición y ejecución sin precisión, no resisten mucho tiempo”.

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