Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Argentina y Uruguay

Otra vez el Sr.Timmerman, eximio Canciller de la hermana República Argentina, se ha dado el gusto de prepotear al Uruguay luciendo sus dotes de matón de barrio, aunque se sabe que nunca se atrevería a esta bravuconada, sino contara con el visto bueno de quien lo puso en semejante cargo, la Presidente Cristina Fernández. Cuando nuestro país es vilipendiado e inclusive amenazado, porque eso es lo que hizo al enviarle al Ministro de Relaciones Exteriores una carta en la que luego de acusar al Uruguay de “gesto inamistoso y ruptura unilateral”, no contento con anunciar la intención de su gobierno de presentarse nuevamente ante la Corte de la Haya, además pronosticó una “escalada de enfrentamientos en toda la agenda”, agregando que serán “re evaluadas todas las políticas de relaciones bilaterales”, es lógico que de este lado del río brote un rechazo generalizado. Algo que surge naturalmente, entre el oficialismo, la oposición y en el resto de la ciudadanía.

Otra vez el Sr.Timmerman, eximio Canciller de la hermana República Argentina, se ha dado el gusto de prepotear al Uruguay luciendo sus dotes de matón de barrio, aunque se sabe que nunca se atrevería a esta bravuconada, sino contara con el visto bueno de quien lo puso en semejante cargo, la Presidente Cristina Fernández. Cuando nuestro país es vilipendiado e inclusive amenazado, porque eso es lo que hizo al enviarle al Ministro de Relaciones Exteriores una carta en la que luego de acusar al Uruguay de “gesto inamistoso y ruptura unilateral”, no contento con anunciar la intención de su gobierno de presentarse nuevamente ante la Corte de la Haya, además pronosticó una “escalada de enfrentamientos en toda la agenda”, agregando que serán “re evaluadas todas las políticas de relaciones bilaterales”, es lógico que de este lado del río brote un rechazo generalizado. Algo que surge naturalmente, entre el oficialismo, la oposición y en el resto de la ciudadanía.

Sin embargo, más allá del fuerte malestar para con el gobierno vecino, no se puede dejar de analizar el manejo de las relaciones externas de la presente Administración. Porque en esa área, el suceso que Mujica demuestra tener en lo que supone proyectar su imagen en el exterior, de hombre honesto, desprendido y campechano, con algo de filósofo de entrecasa, no se da en esta esfera. Para nada. Aquella política de besos, abrazos y sintonía política, con Mme Kirchner bien pobres resultados ha tenido. Desde la regasificadora que íbamos a construir en conjunto con la Argentina, que tras meses perdidos quedó finalmente en el olvido, hasta toda la suerte de trabas y dilatorias aplicadas en nuestro perjuicio. Entre ellas, la prohibición de los transbordos de mercadería en el puerto de Montevideo que vació de contenedores amplias instalaciones de la terminal belga, las dilatorias en el tema de los dragados del río Uruguay, la imposición de un recorte en el número de barcazas que descienden hacia Nueva Palmira por la hidrovía, las dificultades para que Uruguay pudiera comprar energía del Paraguay en momentos de escasez. A excepción del cese de los piquetes que bloqueaban el puente de Fray Bentos que ya languidecían por su propia esencia, lo que hemos tenido es un rosario de frustraciones .
Si bien apoyamos el interés soberano de la construcción de la papelera, actual UPM, ambicioso proyecto nacido en tiempos de Jorge Batlle que los argentinos hubieran preferido, sin ninguna duda, hubiese sido construida en su terruño, como tampoco la hay sobre la razón que primó para que los finlandeses se decidieran por la orilla oriental, no se entiende porqué, cuando la empresa pide la autorización- ya prevista- para aumentar la producción en 300 toneladas más, la otorgan en “cómodas cuotas”. Se concede la petición, pero no para las 300 demandadas. Solo se aprueban 200 toneladas, para a los pocos meses, aprobar el permiso para las otras 100. Lo cual en vez de provocar un problema, produce dos. Una vez que las aguas finalmente se tranquilizaron, luego del alboroto causado por la primera ampliación, otra vez se les metió el dedo en el ojo. ¿Habrá sido idea de Mujica o de Almagro? ¿Creerían que así, de a poco, el asunto iba a ir mejor? ¿Pensarán que eso es hacer las cosas a la uruguaya? ¿O que con las exigencias a la pastera, de la construcción de una torre de enfriamiento y el mejoramiento de las piletas de tratamiento de fósforo, iban a tranquilizar a Cristina y a los ambientalistas? Una creencia bastante poco realista, ya que es evidente que las preocupaciones ambientales de nuestros vecinos son muy particulares. De otra forma no se explica que jamás hayan hecho un piquete frente a las obsoletas y contaminantes plantas de celulosa que hay Paraná arriba. Resulta evidente el porqué jamás cumplieron los argentinos con la obligación de dar a conocer los resultados del monitoreo binacional que analiza también las aguas en la desembocadura del Gualeguaychú (a cuyas orillas existe un polo industrial) tal como lo estableció el dictamen de la Corte de la Haya. Mientras los tres estudios que se realizan habitualmente en UPM, (todos lo meses entran a la planta 2 personas de un lado y otro, para luego mandar las muestras a un laboratorio del exterior) las que hace la Dinama y las de la empresa, ponen de manifiesto que allí se trabaja con la tecnología más avanzada y se cumple con los parámetros más rigurosos para el cuidado del medio ambiente.
También deberían saber nuestros gobernantes, que al gobierno K, siempre le viene bien tener algo con que distraer la atención de la gente y desviar la mirada respecto de los serios problemas que tiene. Desde el tremendo auge de la delincuencia y la atemorizante inseguridad, hasta el castigo de una elevada y creciente inflación, los escándalos de corrupción que llegan hasta el nivel de la vicepresidencia y por último, el reciente mazazo de la justicia norteamericana. A partir de la resolución de la Corte Suprema, que no aceptó el planteo hecho por la Argentina, la resolución del Juez Griesa en el caso de los hold outs y el levantamiento de la cautelar (stay) de la Cámara de Apelaciones. Argentina se encuentra en una cuasi situación de quiebra, al volver a cerrarse sus posibilidades de financiamiento externo que se avizoraban tras el acuerdo con el Club de Paris y con Repsol.

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