Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

La tierra purpúrea

El 19 de febrero de 1868 civiles y militares pertenecientes al Partido Blanco, se levantaron en armas contra el gobierno del Partido Colorado, instalado tres años antes, producto de la revolución encabezada por Venancio Flores.

El intento de revolución fracasó a poco de iniciarse. Al terminar el día habían muerto, entre muchos otros, Flores y Berro. Los partidarios del gobierno, al grito de venganza y no justicia, continuaron la matanza en los días siguientes.

La consigna "no habrá vencidos ni vencedores" plasmada en la Paz de Octubre fue una expresión de buenos deseos incumplidos. Sucesivos gobiernos enfrentaron motines y revoluciones. La invasión de las fuerzas al mando de César Díaz, a principios de 1858, desencadenó otra ola de violencia. Las fuerzas del gobierno "fusionista" de la época, alcanzaron a los revolucionarios en el Paso de Quinteros, sobre el Río Negro. Haya habido, o no, una promesa del comandante de las tropas del gobierno, Anacleto Medina, de respetar la vida de los comandantes rebeldes, las ejecuciones en los días siguientes fueron actos de barbarie que exacerbaron los odios de partido. El fantasma de los "Mártires de Quinteros" proyectaría una larga sombra sobre los acontecimientos de 1868.

Los notables esfuerzos del presidente constitucional Bernardo Prudencio Berro (1860-1864) para establecer un Estado moderno y fijar una política exterior nacional independiente, fueron frustrados por la rebelión liderada por el general Venancio Flores. Un caudillo tradicional, perteneciente al Partido de la Defensa, que contó con el apoyo de sus antiguos compañeros de armas en el mitrismo porteño y la abierta complicidad del Imperio de Brasil.

La historia es conocida. Paysandú cayó el 2 de enero de 1865. Poco después comenzó el sitio de Montevideo. El comandante de la flota brasileña en el Río de la Plata, barón de Tamandaré, vio frustrados sus planes de bombardear Montevideo, cuando se suscribió un acuerdo de paz que puso a Venancio Flores en el poder y desplazó del mismo al Partido Blanco por 93 años.

A la violencia del ser humano se sumó una epidemia de cólera gestada en los campamentos de las fuerzas aliadas y los campos de batalla del Paraguay. El vibrio cholerae había viajado desde allí, a bordo de los buques fluviales que navegaban por el Paraná, a las ciudades de Rosario y Buenos Aires. Desde allí cruzó rápidamente a Montevideo donde cobró casi dos mil vidas.

La enfermedad fue más que un telón de fondo de los acontecimientos políticos.

El plan de los revolucionarios incluía la entrada de fuerzas de caballería bajo el mando del coronel Bastarrica que esperaban en las cercanías de Montevideo. Pero, el chasqui enviado para convocar esos refuerzos murió de cólera en el camino.

Nunca se conocerá precisamente la cantidad de víctimas de la violencia política precipitada por el intento revolucionario. En el momento, se afirmó que hasta el 21 de febrero, el número de muertos en ambos bandos resultado de los enfrentamientos armados, la ejecución de prisioneros y los asesinatos llegaba a la importante cantidad de 500 víctimas. Es probable, escribió Eduardo Acevedo, que hayan sido "cargados a la estadística de la epidemia muchos de los caídos en la sangrienta lucha de esos días". Era la "Tierra Purpúrea" del título del libro de William Henry Hudson.

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