Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Se suspende el Brexit

El divorcio del Reino Unido, de la Unión Europea, es una saga que incluye historias secundarias insertadas en la trama principal, suspenso en la Cámara de los Comunes y episodios de la más pura comedia británica.

El Reino Unido ingresó a la Unión Europea el 1° de enero de 1973, luego de haber superado varios obstáculos, internos y externos (incluyendo el célebre "No" de De Gaulle, quien, quizás, tuvo razón).

Siempre existieron influyentes grupos de opinión que se opusieron a ese ingreso. En la derecha, un sector importante del Partido Conservador opina que es mejor que el Reino Unido se salga del protegido espacio social-demócrata europeo y se interne audazmente en el amplio e inhóspito mundo exterior al mejor estilo siglo XIX, Detrás de esta posición se encuentran un nacionalismo inglés estrecho, la desconfianza (cuando no el desprecio del extranjero), y una determinada visión sobre cuál debería ser la organización de la sociedad y la economía británica (el modelo quizás sea Singapur). En la izquierda se hallan sectores del partido Laborista que opinan que las políticas económicas de la Unión representan un obstáculo para, una vez llegados al poder, aplicar una ambiciosa política de nacionalización de empresas y subsidios.

Los dos extremos se complementan.

Los partidarios de abandonar la Unión Europea más numerosos e influyentes se encuentran en el Partido Conservador y están liderados por un grupo vociferante de personajes de antología que parecen haberse equivocado de siglo y cuyo discurso suele elevarse al nivel del más puro disparate.

El resultado fue que el Partido Conservador se dividió entre los partidarios de salir de la Unión Europea y los que deseaban permanecer en ella. Para evitar un cisma en el seno de su partido, el primer Ministro David Cameron, tuvo una idea brillante: convocar un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea. Confiaba en que la opinión pública habría de apoyar la idea de permanecer.

Para resolver lo que era esencialmente un problema interno del Partido Conservador, Cameron dividió el país.

Los partidarios de dejar la Unión emprendieron una eficaz campaña concentrada en el miedo a los inmigrantes (esta era la época de la ola de inmigrantes sirios y de otras regiones del Medio Oriente que llegaban a Europa en busca de refugio, huyendo de países destruidos por guerras civiles que algunos gobiernos europeos habían contribuido a generar) respaldada por una serie de mentiras que hoy han quedado en evidencia.

El referéndum tuvo lugar el 23 de junio de 2016.

La moción de dejar la Unión Europea triunfó con un 51,9 % de los votos emitidos.

El resultado varió según las regiones. La moción de permanecer en la Unión triunfó en Escocia (62 %) e Irlanda del Norte (55,8 %). En cambio la de dejar la Unión predominó en Inglaterra (54 %) y el País de Gales (53 %). Este voto se concentró en las regiones más deprimidas de Inglaterra. En cambio, los grandes centros urbanos y las ciudades universitarios votaron en general a favor de seguir en la Unión. También hubo diferencias importantes de acuerdo a la edad de los votantes: la mayoría de las personas en el grupo de edades entre 18 y 49 años votaron a favor de permanecer.

Todo reflejó un país dividido por brechas más profundas que desde entonces parecen haberse acentuado.

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