Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Santa Lucía, ya era hora

La salud de la cuenca del río Santa Lucía tiene una importancia vital. La cuenca abarca más de trece mil kilómetros cuadrados e incluye a los departamentos de Lavalleja, Flores, Florida, Canelones, San José y Montevideo.

La salud de la cuenca del río Santa Lucía tiene una importancia vital. La cuenca abarca más de trece mil kilómetros cuadrados e incluye a los departamentos de Lavalleja, Flores, Florida, Canelones, San José y Montevideo.

Allí se desarrolla un conjunto de actividades, incluyendo ganadería, agricultura, lechería, y granja. La cuenca aporta el 75,5 % del agua potable superficial de nuestro país y abastece una población de más 1,8 millones de habitantes, distribuidos en Montevideo y las ciudades y localidades de Canelones, Pando, Toledo, Suárez, Progreso, Cerrillos, La Paz, Las Piedras, Ciudad de la Costa, y la Costa de Oro hasta Salinas, en el Departamento de Canelones. El 80 % del agua bruta que recibe la Usina de OSE en Aguas Corrientes proviene del embalse de Paso Severino en el Santa Lucía Chico, un 10% de Canelón Grande; y un 10% del Santa Lucía Grande.

El suministro de agua potable tiene tres aspectos vinculados entre sí: la producción de un agua potable que cumpla con las disposiciones bromatológicas; que ese suministro sea sustentable, seguro y en los volúmenes necesarios para satisfacer una demanda creciente; y que el servicio sea prestado a un costo razonable. Aunque OSE pueda procesar el agua, un aumento de la contaminación puede hacer que esa actividad sea cada vez más cara.

Los reiterados casos de mal olor y sabor del agua suministrada por OSE producidos a principios del 2013 acentuaron la preocupación por el estado ambiental de la cuenca. En marzo de aquel año se aprobó el Plan de Acción para la protección del agua en la cuenca del Santa Lucía.

En enero se advirtió que se encendían luces amarillas sobre el río Santa Lucía y que, si no se profundizan las políticas para proteger la principal fuente de agua potable de la zona metropolitana, “en 5 o 10 años las cosas se van a complicar”.

Una Resolución Ministerial del Ministerio de Medio Ambiente, aprobada en febrero, reconoció que “los cursos y cuerpos de agua de la Cuenca del Río Santa Lucía presentan -en general- un preocupante grado de eutrofización, como consecuencia principalmente de los aportes de nitrógeno y fósforo, provenientes de distintas fuentes, entre las que se destaca la contaminación difusa proveniente de la actividad agropecuaria”.

Proteger un ecosistema tan complejo y sometido a tantas presiones es una tarea de largo aliento. Se requieren sistemas de coordinación adecuados y ajustados entre las numerosas instituciones gubernamentales y la sociedad civil.

El martes, el presidente Vázquez convocó a una reunión para analizar la situación de la cuenca en la que participaron los ministros de Ganadería, Agricultura y Pesca; Industria, Energía y Minería, y Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. También asistieron el presidente de OSE y los directores nacionales de Medio Ambiente, Agua y Ordenamiento Territorial.

La ministra de Medio Ambiente, dijo que las medidas que se están aplicando tienen como propósito que en “los próximos veinte, treinta años estemos absolutamente tranquilos que el río va a seguir siendo una fuente que no se agota para el área metropolitana”.

Lo más alentador de la reunión fue que se demostró una preocupación por el actual estado de la cuenca a lo que se suma el anuncio de que se profundizarán las medidas de protección ambiental prevista en el Plan aprobado en el 2013. Esperemos, ahora, los hechos.

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