Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

La saga continúa

La Suprema Corte de Justicia falló a favor del Estado en el juicio por más de mil millones de dólares iniciado por un empresario que había obtenido la concesión de la Estación Central de Ferrocarril General Artigas hace casi una década y media.

La Suprema Corte de Justicia falló a favor del Estado en el juicio por más de mil millones de dólares iniciado por un empresario que había obtenido la concesión de la Estación Central de Ferrocarril General Artigas hace casi una década y media.

Cabe recordar que el presidente Mujica declaró en noviembre de 2013: “Va a quedar absolutamente claro que mientras permanezca este gobierno este asunto no tiene salida, porque nos negamos abiertamente a pagar, aunque sea una parte de la enorme fortuna que reclaman, porque sería cargar al Estado uruguayo con algo imposible”.

Ahora esa posibilidad habría quedado descartada.

El punto central de la sentencia es que el demandante “tiene que recibirse de los bienes definitivamente y cumplir el contrato, si no lo hace esto se va a considerar un incumplimiento”. La pelota, entonces, ha quedado en la cancha de la empresa demandante.

Aunque la sentencia de la Suprema Corte pueda considerarse como un paso adelante en esta demasiado prolongada saga, todavía falta un poco más para que el destino del magnífico edificio quede, finalmente, despejado y firme.

La condición en que se encuentra la venerable Estación del Ferro-Carril Central es una metáfora que resume algunos de los aspectos menos favorables de nuestra sociedad. Facetas que incluyen el notable descuido del patrimonio cultural heredado de las generaciones que nos precedieron; el desconocimiento de la importancia del medio ferroviario, tanto para el transporte de cargas como de pasajeros; la despreocupación por el deterioro constante de nuestro hábitat urbano; y la timidez, o falta de voluntad, para exigir que se respeten nuestros derechos de vivir en una ciudad limpia, segura y culta.

Hay que hacer un esfuerzo considerable para no percibir la decadencia del edificio de la Estación Central y sus alrededores.

En estos días se cumplen ocho décadas de la Rambla Sur. También se cumplen algo más de un siglo de la inauguración de las obras del Puerto de Montevideo (completado entre 1901 y 1909) y los 118 años de la inauguración del edificio de la Estación del Ferro-Carril Central. En este último caso es importante recordar que el edifico principal solamente era parte de un conjunto más amplio de galpones, talleres, garitas, vías férreas y mil elementos más, que trajeron todo el impacto de la Revolución Industrial al pastoril Uruguay de la mitad del siglo XIX. En 1925 el ferrocarril transportaba anualmente 3.1 millones de pasajeros (la población total del país era de un millón y medio), 2.2 millones de cabezas de ganado y 11.3 millones de toneladas de productos.

En muchos aspectos continuamos viviendo de la gloriosa herencia producto del duro trabajo de aquellos antepasados. ¿Cuál será el legado que nosotros dejaremos a las generaciones futuras?

La Estación Central fue inaugurada el 27 de julio de 1897, en plena guerra civil. El último tren de pasajeros partió el 28 de febrero de 2003 a las 19.18 horas y el último en llegar a ella, lo hizo ese mismo día, a las 21.25. La Estación fue declarada monumento histórico nacional en 1975. Es irónico que esa declaración en lugar de haber sido una tabla de salvación para el edificio a veces pareciera haberse convertido en su sentencia de muerte.

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