Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

El puerto chino

El proyecto de puerto pesquero perteneciente a una empresa china en Punta Yeguas plantea serias interrogantes.

Esa base logística para buques pesqueros de bandera china incluiría un muelle de 800 metros de largo y 60 metros de ancho; un amarradero para buques de hasta 50.000 toneladas; sitios de abastecimiento para buques y tripulaciones; facilidades para el congelado y procesamiento de las capturas; y una planta para harina de pescado. Es un puerto comercial de importancia.

El proyecto tendría serios impactos en lo referente al ordenamiento territorial de la región oeste del departamento; los servicios complementarios; el medio ambiente; y, un aspecto que nos interesa especialmente, sobre el funcionamiento del Puerto de Montevideo.

Por si alguien todavía no se enteró: la Administración Nacional de Puertos está construyendo una terminal pesquera en Capurro, dentro de la bahía de Montevideo. Con toda razón, el representante del Partido Nacional en el Directorio de la Administración Nacional de Puertos (ANP), Juan Curbelo, preguntó si tenía sentido habilitar un puerto pesquero privado cuando la ANP invierte millones de dólares en su puerto pesquero ubicado a unos cinco kilómetros de distancia.

La propuesta también plantea interrogantes muy serias en otro respecto.

Es importante comprender que un proyecto de estas características no es un asunto exclusivamente de la Intendencia de Montevideo o, incluso uruguayo. Es una cuestión que tiene relevancia regional o, quizás, aún más amplia.

Uno de los aspectos más interesantes del océano Atlántico sudoccidental (Zona 41 de FAO) es que los espacios de soberanía delimitados de acuerdo a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar no coinciden con los espacios de los ecosistemas marinos. La plataforma continental argentina austral se interna en el océano Atlántico, mar afuera del límite de su zona económica exclusiva. Como resultado, a partir de la milla 201 existe un sector importante de aquel ecosistema que está sujeto al régimen de la alta mar, donde pescan buques pertenecientes a terceros países de fuera de la región.

A la pesca que esos buques de terceros países realizan legalmente en las aguas de alta mar, se suman las incursiones ilegales que algunos realizan dentro de la zona económica exclusiva argentina. Un gran dolor de cabeza para las autoridades marítimas de nuestro vecino.

La presencia de buques de terceros países en el Atlántico sudoccidental no ha cesado de aumentar. Los buques de China pescaron 105.091 toneladas en el año 2006 y 471.519 toneladas en el 2015 (casi el 20 % de las capturas en la Zona 41 de FAO). En cambio, las capturas marítimas argentinas fueron, respectivamente, 1.138.100 toneladas, y 795.415 toneladas. Las del Uruguay también disminuyeron, de 130.819 toneladas a 55.784 toneladas.

Para la empresa china, y su gobierno, el proyecto de base cerca del caladero tiene sentido. Los buques pesqueros deben ser reparados y mantenidos cada cierto tiempo. Reducir el tiempo perdido en esas operaciones disminuiría el tiempo perdido cuando el buque está inactivo, bajaría los costos y aumentaría aún más la capacidad de pesca de la flota china activa en el Atlántico sudoccidental.

Ello tendría consecuencias para un caladero que ya está siendo sobre explotado. ¿Es esto lo que queremos?

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