Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

El presidente Teflón

El término Teflón es una marca comercial que se refiere a un material que prácticamente no reacciona ante otras sustancias químicas, tiene una gran resistencia a los rozamientos y a la fricción, y es antiadherente e impermeable.

El término Teflón es una marca comercial que se refiere a un material que prácticamente no reacciona ante otras sustancias químicas, tiene una gran resistencia a los rozamientos y a la fricción, y es antiadherente e impermeable.

Es muy útil para revestir y proteger superficies como las de los utensilios de cocina. A las ollas y sartenes recubiertas con Teflón no se les pega nada. Esas características de no adherencia y de ser incombustible son muy valiosas para un político. Es lo que los periodistas en los Estados Unidos llaman el “factor Teflón”.

El concepto se cristalizó durante la presidencia de Ronald Reagan. Una joven diputada del Partido Demócrata, Patricia Schroeder, mientras preparaba el desayuno de sus hijos, tuvo la inspiración de que en realidad Reagan era un “Presidente Teflón” porque parecía estar recubierto del mismo material que la sartén que estaba utilizando para cocinar los huevos revueltos. Quizás, la clave de la cobertura de Teflón que protegía a Reagan era una capacidad para conectarse con el ciudadano americano que era la envidia de los demás políticos, y su habilidad para decirle a la gente lo que ésta quería oír. Luego, cuando comenzaron a hacerse sentir las consecuencias de su malas políticas, era imposible hacerlo responsable por ellas porque el presidente tenía la capacidad de sacudirse las críticas con su simpática sonrisa. Schroeder escribió que a veces pensaba que Reagan no comprendía el impacto perjudicial de muchas de las decisiones tomadas por su administración.

El recubrimiento, si no es de buena calidad, con el tiempo y el uso puede agrietarse dejando expuesto el material del que está hecha la olla o la sartén, y las comidas comienzan a quedar pegadas. Lo mismo sucede con los políticos protegidos por el factor Teflón. Las promesas se repiten demasiado. Los comentarios irónicos y las bromas que durante algún tiempo causaron gracia o despertaron la complicidad de la audiencia, comienzan a aburrir y pierden su eficacia. Las sonrisas, por más simpáticas que sean, ya no tienen el mismo encanto que al principio. Cuando se desgasta la cobertura del Teflón político, comienza a verse la realidad que había quedado oculta debajo de la superficie de aquel manto protector.

El caso del expresidente Mujica es un buen ejemplo de ese proceso.

El hecho de que Mujica -en una nueva Triple Alianza junto con Argentina y Brasil- haya apoyado la intervención en los asuntos internos de Paraguay, comenzó a agrietar la confortable capa protectora del factor Teflón que lo ampara. Siguieron la declaración de que lo político está por encima de lo jurídico, y el episodio de Pluna. Ahora, la investigación sobre la gestión de la empresa estatal Ancap ha desgastado un poco más la capa protectora incombustible y no adherente de críticas de su factor Teflón. Alguien debería recordarle al senador Mujica que el Presidente de la República es el responsable de las medidas tomadas durante su administración.

Ahora tenemos su entrevista con el ministro de Defensa de Venezuela, en la chacra. Según el ministro, Mujica expresó: “En Venezuela hay exceso de democracia y la revolución debe continuar con constancia y disciplina”. ¿Qué quieren decir estas palabras, exactamente?

Es imprescindible, por la democracia, aclararlo.

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