Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Palabras y hechos

Uno de los requisitos de una política exterior de Estado es que haya sido construida sobre un amplio consenso político. 

Si aceptamos esa idea, entonces, debemos concluir que nuestro país carece de una política de esa naturaleza. Y esto es muy grave.

La política del gobierno respecto de la dictadura de Maduro objetivamente contribuye a consolidar el régimen. Esto es extraño porque hace unas semanas varias personalidades del Frente Amplio reconocieron que lo que existe en Venezuela es una dictadura. Aparentemente el Ministerio de Relaciones Exteriores no se ha enterado de ello. Tres ejemplos de esa disonancia entre el discurso y los hechos.

El 23 de setiembre tuvo lugar la Trigésima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores actuando como órgano de consulta en aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). El proyecto de Resolución presentado en la Reunión del TIAR planteaba dos cuestiones.

La primera era si la situación en Venezuela constituye una amenaza para sus vecinos según lo estipulado en el TIAR; y la segunda si correspondía, o no, que la Reunión emitiese una declaración como la que finalmente fue aprobada. Pues bien, el Uruguay no solamente votó en contra de la Resolución, algo que podría haber sido justificado, sino que también, sin ninguna necesidad, anunció su retiro del TIAR.

El mejor epitafio para esa apresurada decisión fue que el Canciller venezolano haya agradecido a Nin Novoa, por “decisión soberana de su gobierno de retirarse del TIAR y rechazar las agresiones hacia el pueblo venezolano”. Dime quien te aplaude…

El mes pasado sesionó el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La extensa agenda incluyó dos proyectos de resolución sobre la situación venezolana.

Una de ellas, titulada “Situación de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela” fue presentada por treinta países, incluyendo: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Paraguay y Perú. También apoyaron la Resolución fueron Alemania, Australia, Nueva Zelanda y Dinamarca.

La otra Resolución, titulada “Fortalecimiento de la cooperación y asistencia técnica en la esfera de los derechos humanos” en Venezuela, fue presentada por Argelia, Irán, Nicaragua, Siria, Corea del Norte, Turquía y Palestina.

¿Cuál Resolución votó Uruguay? No hay premio por adivinar. Dime con quien andas…

Finalmente, el discurso del ministro de Relaciones Exteriores en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El ministro repitió el argumento de Maduro de que la situación por la que atraviesan los venezolanos es el producto de las sanciones que se han aplicado en contra de su régimen. Y, ya que estamos, también aprovechó para condenar el “salvaje e ilegal bloque comercial y financiero” que “desde hace más de cincuenta años se aplica contra la República de Cuba”. Salimos a defender a dos de las peores dictaduras en nuestra región.

El canciller también dijo “No podemos permitir que el principio de no intervención sea una barrera protectora para violaciones graves a los derechos humanos”. Lo que es muy cierto. Pero en la práctica ejecuta una política exterior que le quita todo el filo a aquel principio.

Objetivamente, el gobierno apoya a Maduro.

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