Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Límites marítimos

El 27 de enero, la Corte Internacional de Justicia emitió su sentencia en el caso de la disputa marítima entre Chile y Perú.

El 27 de enero, la Corte Internacional de Justicia emitió su sentencia en el caso de la disputa marítima entre Chile y Perú.

Para la Corte este caso se agrega a una extensa lista de sentencias cuyo objeto fue definir los límites marítimos de Estados costeros adyacentes. Estos litigios suelen concentrarse en tres aspectos: la determinación del punto en la costa a partir del cual se fijará el límite; la traza del límite exterior de los espacios de jurisdicción exclusiva de cada uno de los Estados; y, usualmente el tema más urticante: la fijación del límite lateral entre aquellos espacios.

El Derecho del Mar y la jurisprudencia de la Corte han avanzado mucho desde su sentencia sobre la delimitación de la plataforma continental del Mar del Norte, entre Holanda, Dinamarca y Alemania, en el ya lejano año de 1969.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982), primero, codificó el derecho sobre límites marítimos vigente en el momento de su firma; segundo, cristalizó un nuevo derecho que había comenzado a tomar forma desde la década de 1950 (gracias, en muy buena medida a la acción de los países latinoamericanos); y, tercero, introdujo nuevos institutos y conceptos en la materia.

Este es un aspecto importante, porque muchas veces las Partes en los litigios sobre delimitación marítima que llegan a la Corte invocan instrumentos jurídicos anteriores a la Convención sobre el Derecho del Mar.

Así sucedió en el caso del litigio entre Chile y Perú. La Corte analizó cuidadosamente, entre otros antecedentes, las declaraciones aprobadas en las Conferencias sobre Explotación y Conservación de las riquezas Marítimas del Pacífico Sur, de 1952, 1954 y 1967.

Las diferencias de opinión entre Chile y Perú se referían al trazado del límite lateral de las zonas marítimas entre los dos países desde la costa (el punto llamado Concordia donde la frontera terrestre llega al océano), hasta el punto exterior de las respectivas zonas económicas exclusivas, 200 millas mar adentro en el océano Pacífico.

La sentencia de la Corte, luego de considerar los argumentos y los antecedentes invocados por las Partes llegó a dos conclusiones básicas; primero: que existía un límite lateral marítimo acordado entre las Partes; y, segundo, que pasaba por el punto Concordia.

El problema era determinar hasta donde se extendía aquel límite mar adentro.
Para resolver sobre ese punto clave de la sentencia, la Corte, tomó en cuenta la práctica de los buques de pesca chilenos y peruanos en la zona y el perfil de la costa. Luego aplicó su metodología general, para arribar a una solución equitativa (tal como dispone la Convención, en sus artículos 74 y 83).

El resultado fue un límite lateral dividido en dos sectores principales: el primero sigue el paralelo, este a oeste, desde la costa hasta una distancia de 80 millas marinas; el segundo, definido según el criterio de la equidistancia, corre desde aquel punto en la dirección oeste- sur, hasta el límite exterior de la ZEE chilena.

El resultado no fue una solución salomónica, sino una decisión equitativa, de acuerdo al Derecho aplicable hoy en día.

La sentencia despertó críticas. Pero, lo que importa es que los presidentes de los dos países dejaron bien claro que acatarán el fallo. Todo el episodio es un ejemplo valioso para nuestra región.

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