Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Sobre islas e islas

Hace unos días El País informó que Japón lleva invertidos unos seiscientos millones de dólares en el mantenimiento de la isla Oki-no-tori Shima en el Mar de las Filipinas, sobre el cual ejerce soberanía.

La isla apenas sobresale sobre el nivel del mar en la marea baja. Está ubicada a aproximadamente a 800 millas náuticas de las Filipinas, 840 millas náuticas de Taiwán y 689 millas náuticas de la Isla de Kyoshu Desde el punto administrativo la isla pertenece a la subprefectura de Ogasawara (Tokio).

Cuando Japón reclamó soberanía sobre el atolón, en 1920, existían cinco islotes. Si la Naturaleza hubiese seguido con su obra destructora, lo más posible es que, con el tiempo, los afloramientos restantes hubiesen seguido el mismo destino: ser devorados por el mar. Pero, el Estado japonés ha invertido abundantes recursos en proteger la isla. No lo ha hecho por amor a la naturaleza, ni tampoco debido a la importancia económica del atolón en si mismo.

Japón firmó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) en febrero de 1983 y la ratificó en 1996. Japón presentó su información sobre los límites de su plataforma continental más allá de las 200 millas marinas contadas desde las líneas de base a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental en noviembre de 2008. El documento japonés incluyó entre otros sectores de su amplio litoral al de la isla de Oki-no-Tori Shima como parte de una de sus regiones marinas.

¿Cuándo una isla es una isla?

La CONVEMAR se refiere separadamente a dos tipos de elevaciones en el mar: las islas y las rocas. En el caso de las primeras, las define como “una extensión natural de tierra, rodeada de agua, que se encuentra sobre el nivel de ésta en pleamar”. Las rocas, continúa CONVEMAR, “no aptas para mantener habitación humana o vida económica propia no tendrán zona económica exclusiva ni plataforma continental”. La Corte Permanente de Arbitraje entendió que ni una roca ni una elevación o un área del fondo marino que solamente sobresalga en la bajamar pueden ser convertidos legalmente en una isla mediante el esfuerzo humano.

La definición de si una elevación sobre la superficie del mar es, o no, una isla, tiene enormes consecuencias. Si es una isla según CONVEMAR, la elevación generará aguas interiores, mar territorial, zona económica exclusiva y plataforma continental. La isla será la llave para el acceso exclusivo a los recursos vivos acuáticos, los recursos de los fondos marinos y del subsuelo adyacentes. La definición como islas también tendrá consecuencias para la libertad de la navegación comercial y naval, también estratégicas.

La República Popular China presentó objeciones al documento japonés sosteniendo que Oki-no-Tori no reúne los requisitos para ser considerada como una isla establecidos en CONVEMAR.

Esa es una posición interesante, si consideramos que a partir de 2013 la República Popular se ha embarcado en una estrategia sistemática en las islas Paracel y Spratly, para consolidar y expandir pequeños islotes inhabitables vertiendo sustancias naturales como arena, roca o pedregullo sobre el fondo del mar hasta formar una elevación permanente que se encuentra sobre el nivel de la pleamar, apta para erigir instalaciones con fines militares.

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