Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

No intervención

  

El Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al Embajador del Brasil para solicitar “explicaciones sobre las expresiones vertidas por el señor Presidente Jair Bolsonaro al diario ‘O Estado de Sâo Paulo’ el pasado 29 de octubre, relacionadas con el proceso electoral que se desarrolla en nuestro país”.

En la entrevista, el presidente brasileño, que se encontraba en Riad, había considerado necesario exponer sus ideas sobre la situación política interna no solamente del Uruguay, sino también de Argentina y Chile.

Las declaraciones sobre nuestro país han sido divulgadas, parcialmente en algunos casos, por la prensa. Luego de opinar que esperaba que la segunda vuelta resultase un gobierno más afín al de Brasil, Bolsonaro agregó que no había tenido ningún problema con Uruguay en lo tocante a la economía con el actual Presidente pero, agregó, siempre tenemos que prepararnos para lo peor, porque usted no puede decir que fue sorprendido por los hechos.

En cuanto a Chile, Bolsonaro dijo que este país pasaba por un momento de incertidumbre y que esperaba que retornase a la normalidad.

Sus manifestaciones más críticas fueron respecto de las elecciones en Argentina. Bolsonaro afirmó que quien retornaba era Cristina Kirchner, “muito ligada com Dilma, com Lula, com Morales, com o Lugo, o falecido Fidel Castro e Maduro. Essa é a nossa preocupação. Sabemos que a sua receita econômica não deu certo em lugar nenhum do mundo”.

Las reacciones no se hicieron esperar.

En Buenos Aires, el canciller Faurie dijo que el diálogo con Brasil era algo ineludible por la proximidad geográfica, por los vínculos comerciales y los proyectos que Argentina tenía con ese país. Explicó que había canales para comunicar la posición del Gobierno argentino, “porque tanto Brasil como Argentina estamos relacionados con el mundo a través de nuestro relacionamiento bilateral”. El canciller argentino envió una carta y una protesta formal al embajador del Brasil en Buenos Aires “sobre algunas cosas que sucedieron ayer”.

Nuestro gobierno siguió un camino similar: utilizó un instrumento diplomático tradicional (la solicitud de explicaciones) para expresar su preocupación por los dichos.

Las declaraciones del presidente del Brasil fueron inoportunas y pueden ser vistas como una intromisión en los asuntos internos de tres de sus principales países vecinos.

Como bien respondió el candidato presidencial, Lacalle Pou: “No es buena cosa que los distintos políticos, y en este caso los distintos gobernantes, incidan u opinen en lo que pueda llegar a pasar en otro país”. A lo que agregó que, afortunadamente, en nuestro país somos los uruguayos quienes deciden lo que sucede y lo que necesitan.

Esa ha sido la política tradicional de los blancos, defender el principio de no intervención. Pero, esta medalla tiene dos caras: no debemos permitir que nuestros vecinos intervengan en los asuntos internos de nuestro país; y, simétricamente, debemos abstenernos de intervenir en los asuntos internos de nuestros vecinos.

Lo que hizo en este caso la Cancillería uruguaya fue lo correcto.

Lamentablemente, la posición de nuestro país en este caso, se vé debilitada por los dichos del Canciller y otros miembros del gobierno, cuando la elección del presidente Bolsonaro. Eso también fue intervención.

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