Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Humo sin fronteras

El Instituto Nacional de Meteorología informó que el flujo del “viento del sector Este al norte durante los próximos días, lo que va a hacer es afectar una masa cálida desde Brasil hacia Uruguay y con eso la presencia de humo”, originado por los incendios forestales en la Amazonia.

Estos rastros de los incendios difícilmente pueden ser considerados como un daño ambiental. Sin embargo, nos recuerdan que los ecosistemas tienen una unidad fundamental que supera las fronteras políticas y que los espacios de la naturaleza, en este caso de la meteorología de nuestra región, no reconocen fronteras nacionales, sino que las ignoran tranquilamente, siguiendo la lógica de los vientos, las temperaturas y la rotación de la tierra.

El deterioro del medio ambiente global plantea el desafío de conciliar la soberanía territorial de los Estados con las realidades del medio ambiente global.

La Amazonia es un buen ejemplo de esa tensión entre los territorios de la Naturaleza y los del hombre. Es un gran ecosistema dividido entre diez estados: Bolivia, Brasil (que posee más del 60 % de la superficie de la Amazonia), Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana francesa (Francia), Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. También, la Amazonia tiene importancia para el sistema del clima regional y el global. Además de ser una reserva de biodiversidad, igualmente un bien global.

La cantidad de incendios en la región de la Amazonia brasileña en los primeros ocho meses de este año ha sido 80 % más que en el año pasado. Tasso Azevedo escribió en O Globo que los incendios detectados por satélite por regla general son fuegos provocados para despejar el bosque tropical (el desmatamento) y que aún estamos en el inicio de la estación de los incendios. La vegetación seca que se está quemando ahora corresponde a los grandes árboles y matorrales talados en los meses de abril, mayo y junio. La vegetación seca, resultado del desmatamento en los meses de julio y agosto será quemada en setiembre y octubre. Azevedo también explicó que más del 90 % del desmatamento es ilegal y muchas veces está vinculado a las mafias dedicadas al robo de maderas valiosas, extracción del oro o el acaparamiento de tierras. No se trata, entonces, de humildes campesinos. Más bien tarde, el gobierno del Brasil está comenzando a tomar medidas para ponerle límite a los incendios deliberadas. El presidente Bolsonaro firmó un decreto que suspende las llamadas “quemas controladas” y desplegó tropas para ayudar a sofocar los incendios que también amenazan a las regiones de la selva en Bolivia, Paraguay Perú. Quizás lo más positivo sea el anuncio de una próxima reunión de los presidentes de la región amazónica (con la excepción de Venezuela) que tendría lugar en la ciudad colombiana de Leticia.

La soberanía exclusiva y excluyente de Brasil sobre su sector de la Amazonia (y, de la misma manera, la soberanía de los demás países amazónicos sobre sus respectivos territorios) es una derecho innegable que los demás países latinoamericanos debemos apoyar y defender. Pero, también es cierto que la soberanía que ejercen los Estados sobre su territorio no es absoluta, sino que está sujeta al Derecho Internacional aplicable. La soberanía, de la misma forma que supone derechos también implica deberes. Y la mejor forma de proteger los derechos es cumplir con ellos.

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