Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Hechos y no palabras

Por sí sola, una bomba de 226 kilogramos, aunque sea teleguiada, no llama mucho la atención, cuando se consideran las toneladas de explosivos lanzadas en las últimas semanas en el Oriente Medio. Excepto, claro está, en el caso de los destinatarios de esos mortíferos proyectiles. Sin embargo, las bombas lanzadas el jueves pasado por dos aviones FA-18 Hornet de la Armada de los Estados Unidos contra posiciones del EI, en el noreste de Irak, tienen un enorme peso político.
El objetivo de las bombas fue una pieza de artillería perteneciente al ejército del Estado Islámico en Irak y el Levante (conocido por la sigla EI) que bombardeaba la ciudad kurda de Erbil.

El EI es un movimiento político y un Estado. Es una variedad especialmente virulenta dentro del yihadismo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lo incluyó en su lista de organizaciones asociadas a Al-Qaeda en mayo de 2013. Está formado por grupos guerrilleros que pertenecen a la corriente sunita del islam, practi

Por sí sola, una bomba de 226 kilogramos, aunque sea teleguiada, no llama mucho la atención, cuando se consideran las toneladas de explosivos lanzadas en las últimas semanas en el Oriente Medio. Excepto, claro está, en el caso de los destinatarios de esos mortíferos proyectiles. Sin embargo, las bombas lanzadas el jueves pasado por dos aviones FA-18 Hornet de la Armada de los Estados Unidos contra posiciones del EI, en el noreste de Irak, tienen un enorme peso político.
El objetivo de las bombas fue una pieza de artillería perteneciente al ejército del Estado Islámico en Irak y el Levante (conocido por la sigla EI) que bombardeaba la ciudad kurda de Erbil.

El EI es un movimiento político y un Estado. Es una variedad especialmente virulenta dentro del yihadismo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lo incluyó en su lista de organizaciones asociadas a Al-Qaeda en mayo de 2013. Está formado por grupos guerrilleros que pertenecen a la corriente sunita del islam, practica una forma extrema de esa religión, se ha constituido en un Califato (un Estado político y religioso), y se ha proclamado como un Estado independiente. Su intención es abarcar la amplia región del Levante. Es una verdadera amenaza.

El EI se gestó en la guerra civil de Siria y luego se extendió al vecino Irak, aprovechando las tensiones que allí existen entre la mayoría chiita y la minoría sunita (acentuadas por un incompetente gobierno de Irak dominado por los primeros). En unas pocas semanas barrieron el ejército iraquí, se apoderaron de su moderno armamento (que había sido donado por los Estados Unidos), y ocuparon un amplio sector del territorio de ese país. Ahora, las fuerzas del EI avanzan en un amplio abanico hacia la región autónoma del Kurdistán iraquí. En las últimas semanas ocuparon objetivos estratégicos, como el campo petrolífero y la refinería de Salah, y la represa de Mosul.

Durante su progreso hacia el Kurdistán, los yihadistas expulsan a chiitas, cristianos (se estima que más de cien mil cristianos debieron huir de sus hogares) y miembros de otras minorías religiosas que encuentran en su camino, los obligan a convertirse a su versión del islam o, directamente, los exterminan.

Un ejemplo de esa intolerancia fanática es la suerte que corren los yazidies que habitan el norte de Irak. Parte de esa milenaria comunidad consiguió escapar de los yihadistas refugiándose en el territorio kurdo, que se ha convertido en un asilo para esas minorías perseguidas. Aunque es un refugio precario, porque las fuerzas superiores del EI amenazan el Kurdistán. Otros yazidies se esconden en las montañas donde perecen de sed y hambre.

Esas acciones del EI caen dentro de la definición de genocidio en la Convención para la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio de 1948.

Hasta ahora, parecía que las minorías cristiana y yazidi en el nordeste de Irak correrían la misma suerte que las víctimas de los genocidios de Cambodia, Ruanda o la antigua Yugoslavia, ante la indiferencia global.
Afortunadamente, los Estados Unidos se decidieron a hacer algo, a tiempo, para ponerle fin a otro genocidio. Por una parte, envían auxilios a los grupos de refugiados aislados en las montañas. Por la otra, al lanzar aquellas bombas le hicieron llegar una clara advertencia al EI: hasta aquí llegaron.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)