Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

La espiral insana

El atentado contra la redacción del semanario satírico Charli Hebdo fue seguido, poco después por otro ataque terrorista. Una persona, que estaría vinculada en alguna forma a quienes cometieron el primer atentado, atacó una tienda y tomó numerosos rehenes.

El atentado contra la redacción del semanario satírico Charli Hebdo fue seguido, poco después por otro ataque terrorista. Una persona, que estaría vinculada en alguna forma a quienes cometieron el primer atentado, atacó una tienda y tomó numerosos rehenes.

La policía finalmente tomó por asalto los dos lugares y mató a los tres terroristas. En la tienda también resultaron muertos varios rehenes. Terminó así, trágicamente, el episodio concreto pero ahora queda lo más difícil: establecer una estrategia para prevenir que se repitan episodios de este tipo. No será una empresa fácil.

El momento para atacar el semanario fue bien elegido: cuando los periodistas tenían su reunión semanal. Murieron una docena de personas y fueron heridas otras once. Los atacantes fueron dos hermanos, uno de 34 años de edad y otro de 32, ambos nacidos en Francia. El más joven se acercó a los predicadores islámicos más extremistas, en París y estuvo envuelto en una organización clandestina que se dedicaba a enviar militantes islámicos que deseaban participar en el yihad en Irak, entre los años 2004 y 2006. Por ello fue procesado por la justicia francesa y fue condenado a un año y medio de prisión.

Los dos hermanos formaban parte de una célula fundamentalista con ramificaciones en Irak y en Túnez y vinculada a Al Quaeda. Todo muy difuso, pero, entonces, la fortaleza, y capacidad de supervivencia de esa organización, radica en que no es una organización con una estructura rígida (y vulnerable) sino una corriente descentralizada y cambiante.

La guerra de Irak y la crisis de Siria han mutado en algo mucho más virulento: el ISIS y su exitosa campaña militar. Estudios recientes estiman que aproximadamente 12.000 voluntarios provenientes de 74 países han convergido en Siria e Iraq y que muchos de ellos combaten en las filas de ISIS. Los servicios de inteligencia están preocupados por la posibilidad de que los jóvenes yihadistas nacidos en Francia y otros países europeos que han viajado a Siria o Irak, y que adquirieron entrenamiento y experiencia militar en esos campos de batalla, retornen en algún momento a sus países de origen para continuar allí su campaña terrorista.

Sin embargo, el ataque contra Charli Hebdo, concluye Le Monde, fue ejecutado por militantes de la vieja guardia motivados por la guerra de Irak y, que, se pensaba se habían tranquilizado (assagie) con el tiempo. No ha sido así.

El terrorista sabe que no tiene la capacidad para destruir directamente una sociedad democrática. También es consciente de que sus principales enemigos son la tolerancia y las libertades de pensamiento y de expresión. Por esos motivos utiliza un instrumento indirecto, el terror, para generar una espiral de acciones y reacciones cada vez más violentas que acentúen el miedo, el odio, la censura y la intolerancia. Su fin es dividir y radicalizar la sociedad para, finalmente, imponerle su voluntad.

El atentado contra Charli Hebdo revela que el objetivo de los terroristas no era defender una determinada religión, sino agredir las libertades de pensamiento y de expresión. Para el terrorista, como lo demuestran las acciones de ISIS en Irak, el enemigo son todas las personas que desean vivir en sociedades democráticas y tolerantes, cualquiera sea su religión.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)