Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

La epidemia de Ebola

Los primeros casos conocidos de esta fiebre hemorrágica aguda se produjeron entre el 1° de septiembre y el 24 de octubre de 1976 en la región de Equatoria, en el norte de Zaire. De los 318 infectados registrados murieron 280. Hasta ese momento la enfermedad era desconocida en la región. Cuando los primeros enfermos de Ebola llegaron al Hospital de la Misión en Yambuku se los trató con inyecciones para la malaria. A los pocos días una cantidad de personas que habían recibido esas inyecciones o que habían tenido un contacto directo con alguno de los contagiados contrajeron la enfermedad. En menos de un mes 11 de los 17 miembros del personal del hospital habían muerto de Ebola.
La enfermedad de Ebola es una zoonosis, una enfermedad que puede transmitirse de animales a seres humanos. En principio parecería que el animal portador del virus es una especie de murciélago que es inmune a la enfermedad. Lamentablemente ese animalito forma parte de la dieta de los pueblos que habitan el interi

Los primeros casos conocidos de esta fiebre hemorrágica aguda se produjeron entre el 1° de septiembre y el 24 de octubre de 1976 en la región de Equatoria, en el norte de Zaire. De los 318 infectados registrados murieron 280. Hasta ese momento la enfermedad era desconocida en la región. Cuando los primeros enfermos de Ebola llegaron al Hospital de la Misión en Yambuku se los trató con inyecciones para la malaria. A los pocos días una cantidad de personas que habían recibido esas inyecciones o que habían tenido un contacto directo con alguno de los contagiados contrajeron la enfermedad. En menos de un mes 11 de los 17 miembros del personal del hospital habían muerto de Ebola.
La enfermedad de Ebola es una zoonosis, una enfermedad que puede transmitirse de animales a seres humanos. En principio parecería que el animal portador del virus es una especie de murciélago que es inmune a la enfermedad. Lamentablemente ese animalito forma parte de la dieta de los pueblos que habitan el interior del África ecuatorial. Hasta ahora, los brotes de Ebola han sido poco frecuentes y generalmente se produjeron en lugares remotos y con malas comunicaciones. Como resultado, los casos eran fáciles de aislar o sencillamente las poblaciones afectadas se agotaban.
La situación ha cambiado. La población de las regiones de riesgo ha aumentado, las comunicaciones han mejorado, lo que facilita la transmisión de la enfermedad desde el interior rural a las zonas urbanas, más pobladas. Varios de los países afectados han pasado por guerras civiles o dificultades internas que han dañado los limitados servicios de salud pública. A lo que se suman las mejores comunicaciones con otros países, incluso con otros continentes.
Los tres países más afectados se encuentran entre los peor ubicados en el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el PNUD: Guinea ocupa el 179 en la clasificación, Sierra Leona el lugar 183 y Liberia el lugar 175 (el último de la clasificación es otro país africano, Níger, en el lugar 187). En el caso de Guinea, la esperanza de vida al nacer es de 56,1 años y el PBI por habitante es de 1.142 USD. Solamente el 25,3 % de los adultos sabe leer.
La situación actual es que dos países del África occidental (Senegal y Nigeria) han contenido la epidemia, dos personas en los Estados Unidos y una en España están siendo tratadas por este mal y existe un brote en la República Democrática del Congo.
Entretanto, la enfermedad continua rampante en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
La Organización Mundial de la Salud informa que hasta el 19 de octubre se habían registrado 9.936 casos confirmados, probables o sospechados de Ebola, de los cuales habían fallecido 4.877. Una mortalidad del 50 %. Aunque se piensa que la mortalidad es aún más alta, porque las estadísticas solamente toman en cuenta los casos registrados de la enfermedad.
Es posible que existan otros, especialmente en las regiones más remotas. La organización Médecins sans Frontières advierte que existen pocos indicios de que sean suficientes los esfuerzos que se están realizando para fortalecer las capacidades para controlar la epidemia y tratar a los enfermos de Ebola.
Pero, si lo pensamos bien, la verdadera causa de la epidemia no es tanto un virus, sino la pobreza y la ignorancia.

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