Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Desarrollo Humano

El Primer Ministro del Japón presentó el jueves pasado el Informe sobre el Desarrollo Humano 2014, elaborado por el PNUD. Este año su tema central es la resiliencia. Es apropiado que esta edición del Informe, que comenzó a publicarse en 1990, haya sido dada a conocer en un país que es un ejemplo de capacidad de recuperación ante los desafíos más formidables.

La resiliencia es la capacidad de una persona o de una sociedad, de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. El Informe observa que el desarrollo humano en los diferentes países ha avanzado considerablemente desde 1990 y que las tendencias generales continúan siendo positivas. Sin embargo, señala, se siguen produciendo pérdidas de vidas, crisis económicas, desastres y crisis naturales o causadas por el ser humano que ponen en peligro el desarrollo alcanzado.

Evaluar la capacidad de recuperación de la sociedad ante esos desafíos no parecería ser una preocupación obvia ni para las sociedades ni

El Primer Ministro del Japón presentó el jueves pasado el Informe sobre el Desarrollo Humano 2014, elaborado por el PNUD. Este año su tema central es la resiliencia. Es apropiado que esta edición del Informe, que comenzó a publicarse en 1990, haya sido dada a conocer en un país que es un ejemplo de capacidad de recuperación ante los desafíos más formidables.

La resiliencia es la capacidad de una persona o de una sociedad, de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. El Informe observa que el desarrollo humano en los diferentes países ha avanzado considerablemente desde 1990 y que las tendencias generales continúan siendo positivas. Sin embargo, señala, se siguen produciendo pérdidas de vidas, crisis económicas, desastres y crisis naturales o causadas por el ser humano que ponen en peligro el desarrollo alcanzado.

Evaluar la capacidad de recuperación de la sociedad ante esos desafíos no parecería ser una preocupación obvia ni para las sociedades ni los Estados. Debería serlo.

El Informe no realiza una enumeración detallada de las amenazas que ponen en peligro los progresos económicos y sociales alcanzados en el último cuarto de siglo. Pero basta con darle una mirada a la prensa para darse cuenta de que no vivimos en un mundo sereno y pacífico, con un futuro límpido y predecible, sino más bien en un entorno difícil con desafíos inesperados que, a veces, parecen abrumadores.

La globalización, un nombre nuevo para un proceso tan viejo como el homo sapiens, apareja beneficios considerables, pero también acentúa la interdependencia global y genera nuevos motivos de preocupación. Como resultado de la mayor interdependencia, eventos locales pronto pueden derramarse al resto del planeta afectando aún a las sociedades más distantes. Aunque, como lo demuestran los estudios del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático publicados recientemente, la amenaza más grave, que seguramente pondrá a prueba la resiliencia de nuestras sociedades, no serán tanto los acontecimientos plasmados en los titulares, sino procesos más lentos, casi imperceptibles en el corto plazo, como el cambio climático.

Muchas de esas amenazas tienen una escala transfronteriza, o aún global. Como resultado, en última instancia, la capacidad de cada sociedad para recuperarse de una situación extrema, dependerá de las fortalezas internas de que disponga para enfrentar desafíos sobre los cuales, individualmente, tendrá poco control. Claramente, una de las estrategias es aumentar la coordinación internacional.

El Informe concluye que es vital que cada sociedad desarrolle su resiliencia para enfrentar tamaños desafíos. Con ese fin, recomienda fortalecer el desarrollo y cohesión de la sociedad; asegurar un amplio acceso a los servicios sociales básicos, como salud y educación; introducir sistemas de seguridad social más sólidos; aplicar políticas para el pleno empleo, "reconociendo que el valor del empleo se extiende mucho más allá del ingreso que genera"; desarrollar instituciones justas que respondan a la sociedad; fortalecer la cohesión social; y reducir el potencial de conflictos sociales.

La idea fundamental es que sociedades con mayor desarrollo humano, más justas y sólidas serán más capaces de enfrentar los desafíos que se nos vienen encima.

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