Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Demasiada ambición

Evo Morales, exiliado en México, insiste en que ganó la primera vuelta de la elección presidencial y declara “no me arrepiento de haber querido gobernar veinte años”.

Morales asumió por primera vez la presidencia de Bolivia en las elecciones de diciembre de 2005 (obtuvo el 54 % de los votos). Su elección significó un avance político y social importante para un país dividido por la geografía, los grupos étnicos y la pobreza. Al aproximarse el final de su mandato sus proyectos tropezaron con el obstáculo de que la Constitución prohibía la reelección inmediata. La Constitución fue reformada en el 2009. Ahora el Presidente podía ser reelecto por una sola vez de manera continua. Morales tenía la luz verde para otro mandato. Las elecciones tuvieron lugar en diciembre de aquel año y el presidente consiguió la reelección con el 64,2 % de los votos.

En abril de 2013, al acercarse el final del segundo mandato, la Corte Suprema dictaminó que el primer período de Morales (2006-2009) no contaba porque la Constitución había sido reformada en el 2009.

En las elecciones de octubre de 2014 Morales fue reelecto con el 63,4 % de los votos.

En el 2015 se avizoraba el momento de convocar a nuevas elecciones presidenciales y Morales no podía ser reelecto, de acuerdo a la reforma constitucional que el mismo había impulsado.

Entonces, el partido de Morales (Movimiento al Socialismo - MAS) impulsó un referéndum para reformar la Constitución con el fin de permitir que el presidente pudiese ser reelecto por un período adicional y de manera continua. La votación tuvo lugar en febrero de 2016 y el No obtuvo el 51,5 % de los votos. La propuesta solamente obtuvo una mayoría (muy pequeña) en tres de los nueve departamentos en que se divide Bolivia (La Paz, Cochabamba y Oruro).

Los partidarios de Morales, sin embargo, no se desalentaron y apelaron ante el Tribunal Constitucional. Este órgano, designado por Morales, opinó que la prohibición de la reelección en la Constitución (que Morales había impulsado) era una violación de los derechos humanos del presidente y que éste podía postularse nuevamente en las elecciones generales del 2019.

El sistema electoral boliviano es de dos vueltas. La Constitución establece que no habrá segunda vuelta cuando un candidato obtenga el 50 % o más de los votos o cuando un candidato obtenga el 40 % de los votos con una ventaja de 10 % frente a la segunda candidatura. El resultado oficial de la primera vuelta del 20 de octubre, fue que Morales obtuvo el 47,08 % de los votos y el líder opositor, Carlos Mesa, el 36,51 %.

Esos números demuestran hasta qué punto había disminuido el caudal electoral de Morales y su partido desde las elecciones presidenciales de 2009 y 2014.

Sin embargo, aunque no había llegado al 50 % de los votos, Morales había logrado un margen de 10,57 % respecto del segundo más votado. De acuerdo esos datos no habría segunda vuelta y era el nuevo presidente. Pero, lo limitado del margen por encima del 10 % (0,57), las irregularidades durante el escrutinio y el informe de la OEA, de que debían anularse los comicios y realizar un nuevo proceso electoral, actuaron como catalizadores para un movimiento de protesta que culminó con la renuncia de Morales hace una semana. Estuvo muy cerca de concretar su desmedida ambición de eternizarse en el poder.

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