Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Cambio aparente

Los sucesos en Venezuela desencadenaron en nuestro país una avalancha de ambigüedades, contorsiones conceptuales y razonamientos fallutos cuya verdadera finalidad no es exponer una posición clara y sincera sobre aquella tragedia, sino esconder las verdaderas opiniones en una densa nube de retórica.

El espectáculo que estamos presenciando ha tenido sus momentos estelares, como la enumeración de diferentes tipos de democracias que propuso el Canciller hace unos días.

Estamos muy lejos de la claridad de la definición de Fidel Castro sobre la democracia con múltiples partidos políticos (la única real). Castro la describió como la “pluriporquería”. Se podrá compartir o no esa idea, pero, por lo menos, tiene la cualidad de ser clara e inequívoca. Era sincero.

La posición monolítica del gobierno en este tema se ha agrietado, en la superficie por lo menos, con los sincericidios cometidos por importantes figuras del Frente Amplio quienes admitieron que el régimen de Maduro es una dictadura. Algunos, incluso dijeron que hace tiempo que pensaban así. Es admirable como heroicamente mantuvieron esa visión crítica in pectore, por tanto tiempo, con una discreción digna de mejor causa. Finalmente vieron la luz.

Esas declaraciones pueden ser vistas de dos maneras.

La primera es que, gradualmente, se produjo una evolución en el pensamiento del partido de gobierno hacia esta nueva percepción más crítica (por cierto, no compartida por todos los sectores de la coalición frentista). El informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ex presidente chilena Michelle Bachelet, finalmente cristalizó ese proceso intelectual, y moral y condujo a aquellas declaraciones.

La debilidad de esa interpretación es que el informe de Bachelet solamente fue el más reciente de una cadena de diagnósticos, declaraciones y estudios elaborados en los últimos años por numerosas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales especializadas en la defensa de los Derechos Humanos, A los que se suman, por ejemplo, los informes de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). ¿Recién ahora se dan cuenta de lo que ha estado sucediendo en Venezuela en los últimos años?

La segunda perspectiva es pensar que lo que verdaderamente condujo a esa erupción de críticas a Maduro y su régimen es algo mucho más prosaico: la posibilidad de perder las elecciones. Este prospecto funcionó como un gran removedor ideológico.

Es una estrategia que ya conocemos.

Durante la mayor parte del período de gobierno, el Frente Amplio es dominado por sus sectores más de izquierda. Esta tendencia se acentuó en los últimos años. Aquellos sectores, independientemente del motivo, se identifican más o menos estrechamente con la dictadura de Maduro.

Ahora, el instinto de conservación les advierte que llegó el momento de moverse hacia el centro para captar los votos de personas más moderadas que necesitan para mantenerse en sus bancas. Hasta después de la segunda vuelta, lo que conviene es poner la supervivencia por sobre las verdaderas convicciones y las afinidades ideológicas. Entonces, se adopta una posición más crítica con Maduro.

Solamente es un cambio superficial.

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