Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Botón de muestra

Los partidos políticos son estructuras integradas. La posición que tome un partido político ante determinados asuntos clave es un indicio razonable de cuál es su verdadero pensamiento en otras áreas.

Uno de los temas clave actuales en nuestra región, es la situación en Venezuela. Esta se ha convertido en un auténtico botón de muestra político.

La opinión que se tenga sobre Venezuela indica lo que realmente se piensa sobre la democracia en nuestro país. De un lado están los que desean un Uruguay democrático donde rige el Estado de Derecho, con partidos políticos que sostienen diferentes ideas y perspectivas; por el otro lado están los que desprecian ese sistema y desean reemplazarlo por alguna de las versiones del populismo real más o menos próximas al modelo venezolano. Recordemos la inspirada descripción que hizo Fidel Castro de los sistemas políticos multipartidarios: son la pluriporquería.

La posición del Frente Amplio acerca de Venezuela ha evolucionado en los últimos meses.

Dejando de lado los malabarismo conceptuales del Ministro de Relaciones Exteriores, con su original clasificación de las democracias, distinguidos líderes de la coalición finalmente se decidieron a llamar al pan, pan y al vino, vino. Así, el expresidente Mujica, el ministro Danilo Astori y el candidato presidencial, Daniel Martínez, declararon que Venezuela era una dictadura.

¿A qué se debió ese cambio tan saludable?

Seguramente, una causa fundamental fue la publicación del informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet. El informe fue publicado el 4 de julio. Quizás, pensarán los más cínicos, otra explicación para ese viraje podría ser el instinto de conservación político: el Frente Amplio necesita reconquistar el electorado de centro-izquierda que cada vez se siente más distanciado de la posición dominante en esa coalición ante los sucesos en Venezuela.

Pero, meses después de la publicación de informe parecería que su contenido aún no ha penetrado la dura corteza ideológica de algunos de los sectores más influyentes de la coalición frentista. Consultado sobre lo que dice el informe sobre las ejecuciones por las fuerzas del Estado que suceden en Venezuela, un candidato a Senador respondió que no decía eso, que eso era lo que decían los títulos de los diarios.

Afortunadamente, es posible leer el informe en Internet.

Lo que dice el informe es: “Las autoridades clasifican las muertes violentas resultantes de las operaciones de seguridad como ‘resistencia a la autoridad’. El número de estas muertes es inusualmente alto. En 2018, el Gobierno registró 5.287 muertes violentas en esa categoría, en tanto que la ONG Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) notificó por lo menos 7.523 muertes violentas de esta categoría. Entre el 1 de enero y el 19 de mayo de 2019, el Gobierno notificó 1.569 muertes violentas por ‘resistencia a la autoridad’. El OVV informó de al menos 2.124 de esas muertes entre enero y mayo de 2019. La información analizada por el ACNUDH (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) indica que muchas de esas muertes violentas pueden constituir ejecuciones extrajudiciales” (Informe Bachelet, parágrafo 50).

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

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