Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Amenaza cierta

Los decomisos en Alemania y Francia de embarques de cocaína originados en nuestro país revelan una creciente amenaza para nuestra democracia y seguridad.

En lo que va del año, la Brigada de Narcóticos del Ministerio del Interior incautó 1.690 kilogramos de la droga, tres veces más que lo interceptado el año pasado. Ese volumen incluye 872 kilogramos encontrados en una casa de Parque del Plata.

Pero, a esas cifras es necesario sumarle los 603 kilogramos que pasaron por el Aeropuerto Internacional de Carrasco y el embarque de 4,5 toneladas de cocaína que las autoridades aduaneras alemanas encontraron en un contenedor proveniente de nuestro país. En números redondos, en ocho meses se decomisaron 5,7 toneladas de cocaína, ya sea en nuestra nación o droga embarcada aquí.

Eso es lo incautado. ¿Cuánta cocaína pasa por nuestro país sin ser detectada?

Es sabido que en nuestro suelo no se cultiva el arbusto de la coca. Por lo tanto, lo que se descubre o sale del país o ha entrado por algún lugar.

La planta crece en las regiones andinas de Colombia, Perú y Bolivia. Las áreas de cultivo -estima el Informe Mundial sobre Drogas de las Naciones Unidas- pasaron de 181.600 hectáreas en el 2007 a 245.000 ha en el 2017. En el último año ese total se dividió en: Bolivia, 24.500 ha (cuatro mil hectáreas menos que en el 2007), Perú, 49.900 ha (tres mil hectáreas menos); y Colombia, 171.000 ha (en 2007 la superficie cultivada en este país había sido estimada en 99.000 ha).

Hoy, Colombia produce el 70 % de la oferta mundial de cocaína. El acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y la FARC contribuyó a reducir la producción de cocaína en las regiones centrales del país, donde los agricultores de las regiones que antes controlaba la FARC abandonaron la producción. Pero, ahora parece que ese espacio ha sido ocupado por grupos criminales que han incrementado las áreas de cultivo del arbusto de la coca y la producción de cocaína.

La consecuencia es que la producción total potencial de cocaína pura al 100 %, según la misma fuente, pasó de 1.317 toneladas en el 2007 a 1.976 toneladas en el 2017. Este incremento en la oferta de la droga se ha reflejado en los mercados consumidores. El precio de la cocaína en los Estados Unidos ha caído de 90.584 dólares el kilo en el año 2007 a unos 28.000 dólares en el 2017. Para tener una idea de los beneficios del negocio, en el mercado minorista de ese país, el gramo de cocaína pura cuesta unos 96 dólares. En Alemania, de acuerdo a otro estudio, el gramo de cocaína cuesta en torno de 84 dólares.

Poner un gramo de cocaína pura en el mercado de consumo, en Estados Unidos o Europa, requiere una logística costosa, ajustada y compleja. Una organización que es, por su propia naturaleza, ilícita, clandestina y envuelta en el secreto.

Las estrategias de los carteles han cambiado desde la época de Escobar. Ahora se pone más énfasis en la plata, es decir en la corrupción, que en el plomo. Pero a pesar de ello el narcotráfico sigue siendo una amenaza, quizás aún más peligrosa, para el Estado de Derecho y la seguridad de los Estados.

Los episodios de este último mes demostraron la debilidad de los sistemas de control y vigilancia, en la frontera, los puertos y el Aeropuerto de Carrasco. Las autoridades no han estado a la altura del desafío.

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