Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

El acceso al mar

La falta de un acceso adecuado al océano puede ser un obstáculo para el desarrollo de una economía regional o nacional. Los obstáculos para el movimiento de mercaderías hasta los puertos marítimos son de tres tipos: los naturales (geografía, distancias, etc.); los técnicos (características de las vías de comunicación y de los puertos, etc.); y los jurídicos (normas de derecho internacional y nacional que regulan el tránsito de las mercaderías).

La falta de un acceso adecuado al océano puede ser un obstáculo para el desarrollo de una economía regional o nacional. Los obstáculos para el movimiento de mercaderías hasta los puertos marítimos son de tres tipos: los naturales (geografía, distancias, etc.); los técnicos (características de las vías de comunicación y de los puertos, etc.); y los jurídicos (normas de derecho internacional y nacional que regulan el tránsito de las mercaderías).

Es cierto que entre los países con mejores índices de desarrollo humano se encuentran varios que son mediterráneos, como Suiza (lugar 3 en el índice), Austria (23), la República Checa (28) y Eslovaquia (37). Pero, estos países europeos están rodeados por mercados igualmente desarrollados; tienen acceso a buenas redes de transporte interior; la mayor parte de sus exportaciones consisten en bienes de alto valor unitario; y su comercio marítimo representa una proporción menor de su intercambio total.

La situación es diferente en el caso de muchos países en vías de desarrollo sin acceso directo al mar.

Los vecinos de estos países suelen ser países con problemas similares: es posible que no existan los acuerdos regionales necesarios, las distancias son considerables, las comunicaciones con el océano no son buenas, y son países exportadores de materias primas y de otros productos de bajo valor unitario que no pueden soportar costos de transporte altos.

Aún así, la comparación internacional demuestra que la circunstancia de ser un país mediterráneo no es un obstáculo insalvable para el progreso económico y social.

A través del tiempo, los Estados han cooperado de diferentes formas para acordar reglas que aseguren una mejor comunicación con el mar a los países encerrados en el interior del continente.

Un ejemplo de instrumento jurídico para ese fin es el Convenio y Estatuto sobre Libertad de Tránsito de 1921 (suscrito, entre otros países, por Bolivia, Paraguay y nuestro país). En nuestra región está el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía Paraguay - Paraná (Puerto de Cáceres - Puerto de Nueva Palmira) suscrito en 1992 por Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

El Acuerdo y sus normas complementarias le ofrecen a Bolivia y Paraguay (y a vastas regiones del interior del Brasil) un camino económico hasta el océano Atlántico, mediante un sistema de navegación fluvial regido por acuerdos multilaterales de alcance regional.

En el caso de Bolivia, como resultado de su geografía y de su historia, las importaciones y exportaciones de ese país deben atravesar el territorio de Chile o Perú para llegar al océano Pacífico, o el sistema de la Hidrovía, para comunicarse con el Atlántico. La mayor parte del comercio exterior boliviano se realiza a través de los puertos chilenos de Arica y Antofagasta.

El Paraguay siempre ha sido un país mediterráneo, dispone de un buen acceso al sistema de la Hidrovía, tiene una larga historia de navegación fluvial y, en los últimos tiempos, ha desarrollado una importante flota de barcazas que transporta tanto contenedores como gráneles al Río de la Plata.

Los medios jurídicos y técnicos para atenuar (o superar) las dificultades naturales impuestas por la geografía y la distancia del océano existen. La clave siempre es la cooperación internacional entre los países mediterráneos y sus vecinos. 

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