Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Tiro corto o tiro largo

En el curso de esta campaña electoral rumbo a las internas los respectivos precandidatos de cada partido van exponiendo sus propuestas de gobierno y, a la vez, se van mostrando a sí mismos como personas. Las dos cosas son importantes.

En esta primera etapa del proceso electoral se plantea una competencia intrapartidaria y eso lleva, naturalmente, a que los precandidatos de cada partido busquen mostrar alguna diferencia: están compitiendo entre sí.

Pero esta primera instancia del proceso electoral será seguida de otros escalones, lo cual determina modos de comportarse a los precandidatos: no es sensato actuar en el primer acto como si este fuera el único o el último.

Aquellos precandidatos que, al tenor de cálculos o encuestas, estiman que no van a pasar más adelante se permiten ciertos comportamientos que el candidato que anticipa su pase a la siguiente ronda no puede cometer (y se cuida de cometer). Es decir: la forma de manejarse en las internas muestra si el precandidato en cuestión siente en su fuero íntimo que cuenta con posibilidades para seguir adelante o, por el contrario -también en su fuero íntimo- anticipa que su participación va a terminar allí.

Aunque el asunto de la unidad partidaria está presente en todos los discursos, es quien se ve en noviembre quien cuida de veras la unidad. Él sabe que va a necesitar del apoyo de todos. En otras palabras: el precandidato que se ve a sí mismo como candidato único no solo se ve a sí mismo de otra forma sino que también ve a los otros precandidatos en otro contexto, los ve en el próximo paso, el de noviembre

Pero los candidatos que van en serio piensan en noviembre y también piensan en el balotaje. En virtud de eso reconocen que no es ganancia verdadera ninguna ventaja conseguida ahora si perjudica en la etapa posterior. Y los candidatos -y los partidos políticos que los albergan- que sienten que pueden ganar en el balotaje están pensando desde ya en los cinco años que siguen, es decir, todo el período de gobierno y las condiciones políticas necesarias para poder gobernar.

En las circunstancias actuales es posible percibir desde hoy, desde su desempeño en las internas, cuál sea el candidato que está preparándose para gobernar. En esa preparación (de sí mismo y de su partido) está también la convocatoria a una coalición de gobierno y eso condiciona el trato con los otros partidos, inicialmente competidores suyos.

Con todo la dificultad más peliaguda que se le presentará al Uruguay en el próximo período de gobierno (y sobre la cual tienen que pensar desde ya los candidatos y los partidos desafiantes) es: ¿qué tipo de relación van a entablar los partidos coaligados en el gobierno con el Frente Amplio, dolido y furioso por su derrota, pero que seguirá siendo no solo la bancada más grande en el Parlamento y el partido político más numeroso sino el espejo donde un día se miró medio país.

Wilson, ya moribundo, en su mensaje navideño de 1987 dijo por televisión: “El Uruguay tiene una tradición artiguista que le impone una voluntad integradora sin la cual ningún camino de futuro está abierto y tenemos los uruguayos, por encima de nuestras diferencias políticas e ideológicas, un esquema de ideales que nos es común y hace de nosotros una entrañable comunidad espiritual”.

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