Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

Para salir en la foto

Cuando en marzo se abatió la tormenta del Covid-19 que nadie esperaba, el gobierno recién instalado reaccionó de forma inmediata y eficaz: buscó asesoramiento científico de primera y tomó las decisiones políticas correspondientes que todos conocemos.

Esa respuesta, rápida y bien comunicada, le dio al gobierno un respaldo nacional superior al 60% y gran prestigio internacional.

En ese clima y ante esa realidad algunas voces del Frente Amplio -sea desde casa matriz sea desde alguna de las sucursales- quisieron inicialmente marcar presencia doblando la apuesta: unos propusieron cuarentena total, otros crearon un grupo de trabajo, presidido por Tabaré Vázquez y gestionado por Fernández Galeano. Nadie prestó oídos a lo primero y nadie se enteró nunca qué hacía ese grupo, quiénes lo integraban o cuál fuera su contribución al combate contra el virus: murió sin dejar huella. (Ahí está el asunto: la huella).

Ahora el Frente Amplio ha vuelto a reclamar ser integrado. Proponen la creación de una comisión en el Senado con el objetivo de “dar seguimiento, apoyo y contralor a todas las acciones y análisis de información referidas a la pandemia y sus consecuencias en el campo de la salud, la economía y la situación de los grupos sociales más afectados” (sic). Leída esta solicitud con atención (y con la paciencia indispensable) se descubre con claridad, entre tanto palabrerío, aquello que no se quiere decir abiertamente pero es la esencia del reclamo: no nos dejen afuera.

No se propone ninguna contribución concreta. ¿Qué quiere decir dar seguimiento? Si no lo siguen ¿habrá un desastre sanitario? ¿Qué van a controlar? ¿Al GACH o al Ministerio de Salud Pública? ¿Alguien puede creer que esa eventual comisión se va a pasar horas analizando los datos diarios de la evolución de la pandemia? ¿Y para qué? La única -y perfectamente visible- finalidad de crear esa comisión es que algunos frentistas puedan decir: aquí estoy, no he desaparecido del todo. Al estado sanitario del país no le va a cambiar nada si se crea o no se crea esa comisión.

En cambio, cuando el objetivo es tomar acciones efectivas para la protección de los uruguayos ante la pandemia, todos los aportes concretos han sido y son bienvenidos. No tardó ni media hora en concretarse la reunión de trabajo entre Presidencia y la nueva Intendenta de Montevideo. La Ingeniera Cosse tiene recursos -personales e institucionales- para aportar y tiene disposición: no a figurar, no al seguimiento, sino a la acción articulada con el Poder Ejecutivo. Eso se acepta sin vacilaciones y con beneplácito porque se necesita. Hay que señalar también la actitud positiva del intendente frentista de Salto. Lo que no se necesita son los sollozos de Javier Miranda o Charles Carrera diciendo que están muy preocupados. Ellos están preocupados por preocupaciones propias: no las del Uruguay.

El gobierno nacional y la Intendencia de Montevideo, sin ponerse a crear comisiones de seguimiento ni ofrecer palabrerío inútil, se han dispuesto a articular de común acuerdo medidas concretas para el Departamento donde los índices de infección son mayores y el control del cumplimiento de las medidas sanitarias es más complicado. Quienes de esto se preocupan y se ocupan no necesitan (ni tienen tiempo ni ganas) de andar inventando estratagemas para no quedar fuera de la foto.

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