Juan Martín Posadas
Juan Martín Posadas

El perfil de la deuda

Todos le hemos oído decir a Astori que la deuda pública del Uruguay podrá ser grande pero no genera alarma porque tiene un perfil o una estructura que es manejable. No le creo mucho a Astori en lo que tiene que ver con el Uruguay, pero el concepto que maneja es válido y lo voy a utilizar.

La semana pasada me referí a las cosas que el actual gobierno no puede hacer aunque quiera porque está atado (endeudado, comprometido) por sectores internos.

Todos los partidos políticos tienen compromisos (deudas) con sectores, con listas, con intendentes, etc. En el caso de los partidos tradicionales, que la academia llama partidos catch all, sus deudas políticas tienen un perfil o una estructura más manejable porque esa deuda está desparramada, es difusa. En cambio la estructura de la deuda política de los partidos llamados de ideas o partidos de clase está mucho más concentrada (en los sectores ideologizados), es más rígida y menos manejable. Es lo que sucede en el Frente Amplio y lo describí la semana pasada.

Vázquez nombró como su ministro de Economía al Cdor. Astori. Ese nombramiento es un compromiso y una promesa política: todo el mundo lo interpretó y lo entendió así. Pero ese compromiso está hipotecado (para seguir con el lenguaje de la economía) por una deuda interna: esta es con el MPP, con los comunistas y con los varios grupos del Frente fuertemente dogmáticos en materia de política económica. Esa deuda está muy concentrada allí, es rígida como rígidos son esos sectores y, por eso mismo, difícil de manejar o directamente inmanejable.

Vázquez y su gobierno hacen lo que pueden (que, para el gusto de Vázquez y sobre todo de Astori, es bien poco): hacen lo que está al alcance de su patrimonio político. Astori no puede implementar la política económica que él (o Vázquez) quiere: lo más que puede hacer es bloquear las iniciativas extremas que auspician desde la otra banda del Frente. Estos tampoco pueden imponer su línea y de ahí lo que afirmé en la columna de la semana pasada: el Frente actual es una fuerza autobloqueante.

La oferta preelectoral de bienes simbólicos que presenta el Frente Amplio es atractiva (fin del capitalismo, igualdad, liberación, etc.). Para pasar de bienes simbólicos a la realidad de gobernar el Frente Amplio se vio (y se verá siempre) empujado a acomodar esos bienes simbólicos prometidos a sus posibilidades concretas de cumplimiento. Y al hacerlo se topa con los sectores más doctrinarios que le piden cuentas, le exigen fidelidad a los compromisos contraídos, exigen un cumplimiento hasta el último centésimo.

La característica autobloqueante del Frente no proviene de que existan en su seno personas complicadas o entregadas al perfilismo o cualquier otra perversidad personal: se trata de una característica estructural. En el anterior período de gobierno eso se manifestaba en que había dos equipos económicos. Lo que algunos con poca visión atribuían al desbunde generalizado de Mujica era tan estructural como lo es ahora (y como seguirá siendo). En cualquier hipotético ulterior gobierno del FA va a suceder lo mismo. El Frente Amplio que se va a presentar a disputar las elecciones del año 2020 no va a ser otro Frente; va a ser éste (porque no hay otro). Y tendrá el mismo freno de su deuda interna política. Así que, como decíamos en la frontera, "voce fica sabendo".

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos

º